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‘Mujeres de Paciencia Salvaje’, o la poética de la mujer

septiembre 29, 2018

paciencia

Varios meses lleva en cartel en el Teatro de las Culturas Mujeres de Paciencia Salvaje, un particularísimo espectáculo en torno al mundo de la mujer –y al rol adquirido de la mujer en el mundo- en el que Ximena Vera, dramaturga y directora, trenza un todo constituido por tres contenidos bien diferenciados. Por un lado, cuatro fábulas más o menos populares que, de un modo otro, castran el espíritu de las mujeres que las protagonizan, obligándolas a rebelarse o morir; por otro lado, lo que podríamos considerar una suerte de teatro documental en el que las actrices exponen realidades obtenidas mediante testimonios reales para el montaje; y por último, toda una vertiente musical y coreográfica que encierra el espectáculo en un universo poético que no rehúye la belleza: parece claro que en Mujeres de Paciencia Salvaje Vera no renuncia a crear un todo poético y visual de indudable interés, dejando que sea el espectador quien procese el grueso del mensaje que quiere transmitir la función.

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A lo largo de la función, Vera y su equipo ofrecen deconstruidos los cuentos Las Zapatillas Rojas, La Vendedora de Fósforos, Barba Azul y La Mujer Esqueleto; historias en general bien conocidas por todos en las que las mujeres protagonistas se enfrenan a la tiranía o bien de las convenciones sociales o bien de hombres o mujeres que las utilizan como meros elementos decorativos. Historias que muchas veces no van tanto contra el feminismo, sino contra la feminidad en sí misma –algo mucho más grave, si cabe-. Sin embargo, todas estas mujeres luchan con uñas y dientes por imponer su derecho a un criterio; y buscan la salvación a través del escape –cuando es posible- o en el más allá. Mujeres de Paciencia Salvaje no pone el foco en algo tan puntual como la mujer sometida al hombre; sino que muestra a la mujer echada a un mundo dispuesto a comérsela… y reflexiona – desde la fábula y desde la realidad- sobre cómo puede y debe enfrentar ese mundo.

Con cada cuento a cargo de una de las actrices, Vera no plantea una dramaturgia puramente narrativa, sino que acerca la realidad de sus protagonistas a través de universos simbólicos, coreográficos, poéticos, oníricos y musicales; en las que la poesía audiovisual acaba poniéndose en primer término, unas veces como agente liberador y otras como agente amenazante. Además, entre los cuentos se incrustan estos testimonios reales – captados mediante entrevistas, aunque las actrices/personajes los asuman como propios- que mueven al espectador a una emocionalidad que surge desde la sinceridad del relato. El resultado es un compendio entre fábula onírica, danza y realidad que se sirve en un cuidado envoltorio –porque el espectáculo, en su sencillez, tiene una factura muy hermosa-, y que tiene un acabado sugerente y elegante, muy por encima de lo que se ve en este tipo de salas habitualmente; porque, de algún modo, Vera ha logrado que todas las piezas –en principio tan diversas entre sí- encajen para armar un todo francamente interesante, en el que lo expresivo queda muchas veces por encima de los textos mismos.

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Se agradece mucho que Vera –a través de la fábula- se haya preocupado por armar un universo de ficción bien apoyado en lo estético, que exponga realidades sin pretender aleccionar a nadie, y sin perder de vista el componente estético del teatro, que aquí se vuelve tan importante. En este sentido, nunca –ni al acercarse a los relatos ni al incrustar los testimonios reales, expuestos por cierto por las actrices con esa formidable franqueza que hace que dudemos si son testimonios ajenos o sus propias experiencias: esta sensación es francamente interesante- se cae en argumentos baratos de feminismo de patio de colegio – como sí hemos visto no pocas veces en otras funciones-: porque no es ni lo que se busca ni lo que se necesita; y todo este equipo lo sabe. Mujeres de Paciencia Salvaje ofrece, sin embargo, un universo camerístico visualmente cuidado y atractivo; y antepone el espectáculo a la búsqueda de verdades absolutas. Sin embargo, sí es cierto que tras este collage se llega a algunas pequeñas certezas.

Pocos elementos –un gran trono y unas redes de pesca- sirven para armar un espectáculo en el que la música de Ana Laan –interpretada en directo por las propias actrices- y las coreografías de Agnès López Ríos se ensamblan con la narrativa, e incluso se convierten en recursos expresivos que van más allá de lo textual. Bien las luces de David Alcorta.

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Por otro lado, hay que valorar el trabajo multidisciplinar de las cuatro actrices – son Raquel Prados, Marta Cuenca, Andrea Nespereira y la propia Ximena Vera- que funcionan igual de bien en lo coreográfico que en lo musical y en lo textual; que son capaces de servir de complemento a las fábulas que narran sus compañeras, ya sea con sus cuerpos o con sus instrumentos; y que aparecen igualmente capacitadas para todas las disciplinas que deben enfrentar. Si es cierto que podemos decir que cada actriz encuentra su momento de lucimiento personal cuando debe encargarse de ser la piedra de toque de su propio cuento; me interesa más destacar la labor global del conjunto, porque tal y como está concebido el montaje eso –un trabajo de conjunto en el que cada pieza debe encajar con las demás- es lo que pretende Mujeres de Paciencia Salvaje. Quiero insistir en un aspecto que me parece francamente espinoso y complejo: la capacidad del cuarteto para afrontar los pasajes ‘documentales’ – sin duda los más espinosos- desde una sinceridad íntima y pequeña que escapa acertadamente de lo trágico.

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Mujeres de Paciencia Salvaje es pues una pieza de cámara capaz de unir muchas disciplinas en un todo que destaca sobre todo por su naturaleza poética y su acabado cuidado. Sin duda, un trabajo cuidado e interesante, que demuestra que a veces el off ofrece pequeñas experiencias de importante plasticidad. Esta, sin duda alguna, es una de ellas.

H. A. 

Nota: 3/5

“Mujeres de Paciencia Salvaje”. Dramaturgia y dirección de Ximena Vera. Con: Raquel Prados, Ximena Vera, Marta Cuenca y Andrea Nespereira. UP-A-TREE THEATRE.

Teatro de las Culturas, 15 de Septiembre de 2018

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