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‘Tus Otros Hijos no te Olvidan’, o (re)matar al padre

junio 14, 2018

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Se presentó en el marco del Festival Surge Tus Otros Hijos No te Olvidan, el primer texto del actor Juan Vinuesa, que se encarga además de su dirección. Se trata de una comedia negra que vuelve sobre el asunto de las relaciones parteno-filiales conflictivas –como sucedía en Réquiem, feliz coincidencia- en una función que sigue, desde un tono de comedia teñido de cierta acidez, lo que bien podría ser un aquelarre iniciático de un hombre en plena madurez con muchas cuentas pendientes que resolver con la figura paterna ausente. Un viaje fantasmagórico desde el presente hacia el pasado, hacia la esfera del recuerdo; como una especie de diálogo con uno mismo – o con una figura que, evidentemente, no podrá responder- buscando entender preguntas sin respuesta… O, quizá, buscando entender algo tan simple como que las respuestas tal vez estén en algo tan sencillo como saber soltar lastre, crear y reconstruir futuro más allá de losas de culpa que tal vez no lleven a ninguna parte.

Tus Otros Hijos no te Olvidan sigue la peripecia de Miguel, un hombre maduro que es el pequeño de 26 hermanos y cuya madre falleció al darle a luz. Tal vez fuese por eso que el padre nunca demostró un apego especial hacia él; desde el momento en que comenzó por ponerle un nombre vulgar dentro de una familia plagada de nombres mitológicos, provocando que el pequeño se sintiese arrinconado y desplazado, no sin razón. Miguel nunca se sintió querido por su padre; y, a tenor de los recuerdos que nos relata, siempre fue el hijo relegado, el hijo a la sombra, un hijo sin figura paterna y castigado por el dolor que le suponía no entender de dónde provenía el rechazo… Ahora, desde una madurez que le ha permitido reconstruir su vida, formar una familia y crear con su propia hija el tipo de relación que él nunca alcanzó con su padre o sus hermanos, Miguel se arma de valor y acude a visitar la tumba de su padre de una vez por todas el día de Difuntos para ajustar cuentas con él, y decirle a la lápida –que no a la cara- todo aquello que nunca fue capaz de decirle en vida. Preguntas sin respuesta, o preguntas para las que tal vez tenga una respuesta más clara de lo que a él le gustaría desde la lucidez que le aporta la madurez. A lo largo de este soliloquio, al mismo tiempo que Miguel crece en un desahogo que transita desde el desarraigo y la rabia iniciales hasta la nostalgia por la vida que le hubiera gustado tener y nunca pudo ser; en una reflexión de lo que supone para un ser humano sentirse solo y desubicado en el momento capital en el que comienza a formarse lo que seremos el día de mañana: la infancia… Una infancia desgraciada e injusta que, a pesar de todo, no ha impedido a Miguel formar una familia y ser un padre modélico como el que él nunca tuvo; prueba indudable de que tal vez seamos más libres de lo que creemos para forjar nuestro destino final.

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Juan Vinuesa escribe una comedia tan sencilla en fondo y formas como eficaz en los resultados; tal vez más de sonrisa que de carcajada, pero no exenta de ciertas dosis de ironía en el planteamiento de unas apariciones –que van de una cajera de supermercado, al fantasma de la madre de Miguel, su propia hija o el mismísimo Jesucristo resucitado- que confieren válvulas de escape al trasfondo trágico de la comedia – porque nunca perdemos de vista lo inútil que puede llegar a resultar para el protagonista alcanzar a desahogarse solamente ahora…-. Así pues, Tus Otros Hijos… encuentra sus mejores bazas en la voluntad de saber contar una historia sencilla pero profunda –porque, después de todo, trata de la necesidad de configurar la identidad para asumir la existencia- desde un tono cómico y desenfadado – pero casi nunca caricaturesco ni vulgar- que deja al espectador la tarea de bucear en la verdadera metáfora del mensaje. Tiene la función un inteligente equilibrio entre humor – la escena de Miguel con el fantasma de su madre es memorable- y ternura – la escena final, con la hija, que nos ayuda a entender muchas cosas del viaje que ha emprendido el personaje central a lo largo de estos años; y devuelve por fin a Miguel a la esfera de una comunicación fluida y real- y el cambio de tono que frecuentemente existe entre los monólogos de Miguel – de una ironía más profunda y dolorosa- y aquellas escenas en las que dialoga con otros personajes casi nunca reales – por tanto a veces de corte cercano al esperpento- le da al todo un aire muy interesante. Es cierto que tal vez la función ganaría si se equilibrase la duración entre aquellas escenas en las que Miguel interviene en solitario –las más- y aquellas en las que comparte escenario con otro personaje, que a fin de cuentas sirven para dejar respirar el monólogo –en el que se concentra el grueso del texto; pero teniendo en cuenta que se trata de un primer texto, el resultado es mucho más que satisfactorio, porque el material es entretenido, aúna divertimento y profundidad y sabe perfectamente a dónde quiere llegar: son virtudes más que suficientes.

Es el propio autor el encargado de dirigir la función, y lo hace apoyado en una bellísima escenografía de tremenda plasticidad que firma Alessio Meloni –que potencia el ambiente fantasmagórico y en los límites de la realidad de ese cementerio en el que transcurre la acción- muy bien iluminada por Área Martínez –que separa con habilidad las escenas que transcurren en el presente real y aquellas que pertenecen a la esfera del recuerdo: el uso de los neones es un acierto-. El clima que se genera entre escenografía y luces seguramente sea uno de los puntos fuertes de una representación en la que el autor ha sabido calibrar el complejo tono del texto, sin temer a zambullirse en la comedia ni perder de vista el poso melancólico que también aparece con claridad. Pasarse de rosca hacia un lado u otro hubiese hecho que el experimento naufragase; y encontrar el tono justo – un tono que, como digo, no es especialmente fácil por lo particular- es seguramente el gran mérito que se puede señalar a la dirección.

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Cuenta además Vinuesa con dos notables actores que han sabido no cargar las tintas ni de lo trágico ni de lo cómico para equilibrar ese tono tan particular que tiene la propuesta: otro acierto. En el Miguel de Rafa Núñez vemos todavía con meridiana claridad la faz del hombre derrotado y dolido; que claramente no ha superado ese episodio de rechazo del padre a pesar de haber rehecho su vida con éxito: es por ello que, detrás de la ironía aparentemente ácida y distanciada con que lanza sus reproches asoma en tomo momento un poso de dolor y de ansiedad que ayuda a hacer más humano al personaje; y por tanto también a entender su verdadero conflicto: es es en ese delicado equilibrio donde radica gran parte del verdadero triunfo de su trabajo. Por su parte, a Zaira Montes le tocan en suerte toda una pléyade de personajes episódicos que dan réplica a Miguel, entre flashbacks, el presente y ensoñaciones surrealistas que coquetean con el absurdo: salva con nota la doble dificultad de afrontar partes muy breves – por lo tanto no siempre del todo desarrolladas como sería deseable-, que obligan a la actriz a un ejercicio actoral tanto de estilo como de caracterización psicológica, del que sale victoriosa tanto cuando se trata de humor de brocha más gorda – la escena de Jesucristo- como cuando ha de asumir escenas de una emotividad más marcada – aquella fundamental de Miguel con su hija-, o incluso aquellas más ambiguas en las que el particular tono hace que deba bascular entre un universo y otro – la del encuentro de Miguel con su madre-: ya conocíamos la especial sensibilidad de esta actriz – que con muy poco destacaba mucho en El Padre hace escasamente unos meses-; pero ahora también prueba su versatilidad para moverse del realismo a las partes más de carácter.

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En fin Tus Otros Hijos… es un divertimento honesto que tiene la habilidad de encontrar el punto justo entre comedia, profundidad y emoción a partir de un material sencillo y nada pretencioso. Seguramente se podrán redondear cuestiones de ritmo y estructura; pero teniendo en cuenta que se trata de un primer texto, tiene cualidades más que suficientes como para considerarse un espectáculo más que disfrutable.

H. A.

Nota: 3.25 / 5

Tus Otros Hijos No te Olvidan”, de Juan Vinuesa. Con: Rafa Núñez y Zaira Montes. Dirección: Juan Vinuesa. ALBURY PROODUCCIONES.

Teatro del Barrio, 27 de Mayo de 2018

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