Skip to content

‘La Curva de la Felicidad’, o maneras y maneras de ser débil

octubre 8, 2014

Regresa a escena La Curva de la Felicidad, la comedia de Eduardo Galán y Pedro Gómez que ya se había hecho un hueco en la cartelera unos años atrás, y que recientemente ha conocido una versión cinematográfica. El espectáculo –entonces protagonizado por Pablo Carbonell- se repone en una versión muy semejante a la primitiva, con la práctica totalidad del reparto original –repiten Jesús Cisneros, Antonio Vico y Josu Ormaetxe-, excepción hecha de su protagonista, que en esta ocasión recae sobre el reconocido showman Sergio Fernández “El Monaguillo”. Y, aunque pueda pensarse lo contrario, parecido no es lo mismo, y en este caso un único cambio hace que una propuesta que entonces se sostenía ahora se tambalee peligrosamente.

Nada que comentar sobre este sencillo enredo, con un pelele abandonado por su mujer e incapaz de tomar decisiones por sí mismo que acaba alquilando su piso a tres compradores diferentes por pura indecisión. Compradores que, por supuesto, tampoco saben bien cómo encauzar sus vidas, aunque ya están instalados en plena madurez. Esta situación da pie a una comedia no exenta de situaciones previsibles; pero que tiene un target de público muy definido –y, por tanto, un lugar en la cartelera-. Dicho esto, también es cierto que, incluso dentro de este tipo de comedias se han visto productos mejores por lo que se refiere al texto en sí mismo –más ingeniosos a la hora de disponer los gags, que aquí son demasiados y no siempre igual brillantes, cayendo muchas veces en la senda del humor facilón-. Pero aún así, como comedia fácil que es, podría tener un lugar –y por ello se entiende que se haya mantenido tanto tiempo en cartelera con éxito-. A pesar de todo, las mil morcillas introducidas para traerse el texto a La Coruña chirrían más que ayudan…

El reparto es, como digo, casi el mismo de la producción anterior. Solo falta Pablo Carbonell… ¡Y vaya que si se nota! Poner a un humorista –que no un actor- como El Monaguillo de cabeza de cartel en un papel que lleva el peso total de la función seguramente garantizará un fuerte éxito de público. Sergio Fernández intenta llevarse el personaje a su terreno; pero se nota falta de rodaje, inseguridad y debilidad en materia teatral: si trabarse y “rebobinar” el texto varias veces no es de recibo –y aquí hubo unas cuantas…-; menos aún lo es que el asunto llegue al extremo de confundir el nombre de un personaje con el del propio actor, cosa que también ocurrió esta noche… Este tipo de errores demuestran no solo lo difícil que es la profesión de actor, sino que no cualquiera vale, por muy buen artista que se sea. Y si la solvencia de El Monaguillo en materia de monologuista está sobradamente probada, como actor aún le queda mucho por pulir… Es cierto que el público –seguramente en gran medida “su” público- conecta con él, y ríe ante unos códigos más propios del intérprete que del propio personaje; pero ante un análisis en profundidad la cosa cambia y se muestra que aquí la debilidad no está solo en el personaje, sino en el actor en sí mismo.

Jesús Cisneros, Antonio Vico y Josu Ormaetxe juegan con dos bazas a favor: la de haber estado previamente en este montaje; y la de estar sobradamente curtidos en este tipo de productos. Ambas juegan a su favor; porque incluso reconociendo el género, se nota una diferencia abismal con El Monaguillo en la manera en la que trabajan sobre unos personajes que son decididamente estereotipos, y demuestran un control de la situación que a su partenaire le falta. Perros viejos.

Josu Ormaetxe se vale para su puesta en escena de un espacio sencillo, y sabe plantear gags de movilidad con comodidad. Se nota que conoce al dedillo el género con el que está trabajando y, en fin, hace con la función justo lo que hay que hacer.

Ya digo: en esta ocasión, lo que hubiese podido ser un producto aceptable en otras circunstancias cae por su propio peso ante la falta de tablas de su protagonista… Incluso aunque el público –visiblemente cómplice con El Monaguillo- se ría de sus propios errores, hay cosas que en teatro no deberían ocurrir con tanta frecuencia. Y, a pesar de todo, insisto: hay un público muy concreto -los más acérrimos fans de El Monaguillo- que quizás disfrutará de la propuesta.

H. A.

Nota: 2/5

 

“La Curva de la Felicidad”, de Eduardo Galán y Pedro Gómez. Con: Sergio Fernández “El Monaguillo”, Antonio Vico, Josu Ormaetxe y Jesús Cisneros. Dirección: Josu Ormaetxe. DESCALZOS PRODUCCIONES / SECUENCIA 3

Teatro Colón (A Coruña), 3 de Octubre de 2014

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: