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‘Arte Nuevo (Un Homenaje)’, o cuestión de enjundia

marzo 21, 2016

ARTECARTEL

Desde el mismo momento de su anuncio, el debut como director teatral del cineasta José Luis Garci causó máxima expectación. Máxime si además se hacía cargo de un programa de temática tan difícil como necesaria en un teatro público: un homenaje al Arte Nuevo, aquel grupo que intentó -de forma más o menos fallida en su momento- revitalizar el teatro español allá por los años 40, con un teatro digamos de doble corriente -por un lado experimental y de vanguardia y por otro lado representativo de la realidad opresiva que golpeaba la España de posguerra que, aunque hijo de su tiempo; no terminó de cuajar como debería, aunque muchos de sus representantes sí lograron proseguir sus carreras hasta labrarse un lugar en la historia de nuestro teatro patrio. En el presente espectáculo, Garci presenta dos obras cortas a modo de programa doble -unos 40 minutos cada una-: Cargamento de Sueños, de Alfonso Sastre y El Hermano, de Medardo Fraile (1948) como muestra de este momento de teatro. Un teatro hijo de un tiempo, de un espacio y de unas circunstancias muy concretas; y un teatro, por tanto, que difícilmente tiene una enjundia y una entidad más allá de su pertinencia histórica.

Siempre he dicho que es un deber de las instituciones públicas el programar y mantener el interés hacia autores españoles que han tenido un peso indiscutible en el teatro español, aunque quizá hoy ya no estén en boga; en este sentido, el Teatro Español acierta de pleno al apostar por el grupo del Arte Nuevo y ofrecerles una palestra desde la que mostrarse. Otra cosa es que los textos escogidos -obras breves, sin sustancia, casi bocetos- tengan la entidad suficiente como para hacer justicia a este movimiento: en mi opinión -y ahí es donde el espectáculo pierde gran parte de sus enteros de un plumazo- no se bastan ni juntos ni por separado como para suscitar el interés de una velada teatral. Se puede y se debe, por supuesto, montar a estos autores; pero lo suyo hubiese sido montar títulos de enjundia de su misma producción -los tienen-.

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Cargamento de Sueños -que Garci cita en sus notas al programa como antecedente directo de Esperando a Godot, cosa que me parece venirse muy arriba- presenta a un mendigo en un cruce de caminos que se encuentra con un hombre misterioso, y aborda el tema de existencialismo del ser y de la redención a través del amor, incluso del amor más allá de la muerte. Por su parte, El Hermano -que Garci emparenta con Historia de una Escalera, otro exceso por querer vender algo como lo que no es- oculta bajo una apariencia de teatro costumbrista una incógnita amorosa jamás resuelta que podría ser mucho más espinosa de lo que aparenta – ¿un incesto? ¿celos compulsivos? ¿un embarazo no deseado? ¿todo al mismo tiempo? -. Pero ambas transcurren en apenas 40 minutos, y a ambas les falta esa entidad para generar un interés, porque no hay verdadero desarrollo de conflicto ni peso dramático en los personajes: cuando uno aguarda el punto culminante, baja apresuradamente el telón. Insisto, es una lástima no haber optado por textos de mayor enjundia, de la misma época e incluso de semejantes autores; porque salvando este pequeño/gran detalle del escaso peso de los textos, el espectáculo roza lo impecable.

No ha escatimado en absoluto Garci en medios para levantar las puestas en escena de las dos obras: ambas escenografías son extraordinariamente detallistas y puntillosas, la iluminación es soberbia y tiene un peso decisivo en la forma de narrar y el ritmo de cuanto se ve tiene la mano indudable de Garci -ese ritmo lento, pausado, detallista que o se ama o se odia, pero que denota sin duda alguna el sello de un creador con personalidad propia-. Puede que abrir las obras con Wagner y Barber respectivamente sea un detalle accesorio en exceso; pero he de insistir en que ambas puestas son ciertamente irreprochables en lo visual -que se comparta más el estilo de hacer de Garci es otro tema…-. Quizá sea algo reprochable la falta de profundización psicológica en los personajes -aquí todo está enfocado decididamente a lo estético, a lo preciosista, a lo minucioso…-, cosa que tiene cierta gravedad en un director de teatro; pero intuyo que la poca entidad de los textos tal vez tenga algo que ver: no hay que perder este detalle de vista… Lo que sí ha hecho Garci sin pudor alguno -y no me pregunten hasta dónde- es una labor de dramaturgista que trata de unir de algún modo los finales de ambas obras y dejando en cero esa incógnita que en El Hermano es fundamental: creo que es una decisión errónea. Curiosidades: la función se abre con una carta abierta de Alfonso Sastre al público del Teatro Español; y aquello, no me pregunten por qué, suena casi a NO-DO, a pesar de tratarse de una grabación de Febrero de este mismo año.

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Todos los actores -cinco en total, tres de ellos desdoblados en ambas funciones- están francamente bien; pero el escaso peso de los textos no termina de dejarles descollar. En El Hermano, la madre de Ana Fernández -una de las actrices fetiche recientes Garci- da un recital de costumbrismo del bueno, que demuestra que sabe muy bien lo que se hace: lástima que no haya más que hacer. Como también se puede dilucidar en la joven Ana Fernández -sí, se llaman igual, fíjense ustedes por dónde- que aquí hay más actriz de la que sus primeros productos para adolescentes -creo que ya dejados atrás, afortunadamente- permitían vislumbrar: la chica, aparte de lucir preciosa en escena, tiene madera y podría dar qué hablar en cuanto alguien apueste por ella para un proyecto con mayor enjundia a la hora de construir sus personajes. Gary Piquer no termina de encontrarse en Cargamento de Sueños, pero el pater familias que se marca en El Hermano parece directamente sacado de una película de Berlanga; y Miguel Ángel Muñoz lucha en un cuerpo a cuerpo por despojarse de la sombra alargada de un personaje que marcó a toda una generación -que además es la mía-: no siempre lo consigue; pero le echa arrestos, y quizá lo más revisable sea algún ‘laísmo’ que se escapa aquí y allá. Irene Pozo resuelve bien su breve -brevísima- intervención en la segunda obra.

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En fin, un espectáculo impecable en su factura, que cubre una necesidad histórica pero que no acierta en la selección de unos textos que, sencillamente, no dan -ni pretenden dar- más de sí. Y es una pena, porque si con estos mismos mimbres se llega a montar una obra de verdadera enjundia -pienso en Historia de una Escalera– podríamos haber estado hablando de un éxito clamoroso. La calidad del espectáculo, con todo, está muy -pero que muy- por encima del peso real de los textos.

H. A.

Nota: 2.5/5

 

“Arte Nuevo (Un Homenaje)”. “Cargamento de Sueños”, de Alfonso Sastre y “El Hermano”, de Medardo Fraile. Con: Ana Fernández, Gary Piquer, Ana Carlota Fernández, Miguel Ángel Muñoz e Irene Pozo. Dirección: José Luis Garci. TEATRO ESPAÑOL.

Teatro Español, 15 de Marzo de 2016

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