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‘Rebota, Rebota y en tu Cara Explota’, o un golpe en la mesa

julio 23, 2020

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Desde luego que, en estos tiempos inciertos, la Mostra Internacional de Teatro de Ribadavia –cita obligada de este blog y, seguramente, el festival de teatro más importante de entre cuantos se celebran en Galicia- se ha apuntado un tanto importantísimo al sacar adelante con éxito su 36ª edición, reformulando su programación casi por completo en tiempo récord e impulsando la creación gallega –se vieron entre otras Dreaming Juliet, Fariña, Liberto, Pink Unicorns, Leria, O Mel Non Caduca…- y española –con propuestas importantes como Doña Rosita, anotada; Sueños y Visiones de Rodrigo Rato, Hoy Puede Ser Mi Gran Noche…- y con una presencia internacional testimonial – Tierras del Sud, Copyleft-. Desde luego que es de ley empezar destacando el esfuerzo que ha supuesto para la Mostra echar a andar y culminar con éxito una nueva edición, siendo uno de los pocos festivales en España que ha conseguido seguir adelante en un momento en el que las cancelaciones se han ido sucediendo. De partida, mis más sinceras felicidades a Roberto Pascual y todo su equipo por algo que debe verse como una verdadera gesta –de la que, con pleno derecho, se hicieron eco varios medios de comunicación- y mi alegría por haber podido formar parte de la Mostra un año más, a pesar de los pesares.

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Con un sinnúmero de premios a sus espaldas desde su estreno en 2017 se presentó Rebota, Rebota y en Tu Cara Explota, la performance en la que Agnés Mateus y Quim Tarrida denuncian la lacra de la violencia de género y la situación de inferioridad y opresión generalizada de la mujer frente al hombre. Pero Agnés Mateus –prácticamente sola en escena a lo largo de la hora y algo que dura el espectáculo- aborda temas incómodos y espinosos desde un lugar irreverente y a veces extraño, como demuestra ese terrorífico payaso que, al inicio, acompaña a la performer mientras deja caer purpirina. Estamos ante un monólogo físico, con mucho de stand-up. En primera instancia, se nos demuestra cómo el lenguaje, en general, no trata de la misma manera a los hombres y a las mujeres, dando prioridad a los primeros sobre las segundas. Así, después de bailar de forma frenética mientras leemos y escuchamos una lluvia de adjetivos que menosprecian e insultan a las mujeres pero que, sin embargo, ya se han convertido en una constante del vocabulario de nuestra lengua; a continuación, revisa las historias –ficticias y reales- de un buen número de princesas de cuento para demostrarnos que la vida de la mujer no es como nos la contó Disney: ellas ni fueron felices ni comieron perdices, sino que sufrieron caminos de sumisión, violaciones y vejaciones varias… ¿y eso es ser una princesa? No falta tampoco una revisión al repertorio del reggaeton –que, como todos sabemos, cosifica a la mujer hasta límites inimaginables-, un listado de mujeres notables que, en muchos casos, resultan desconocidas para la sociedad en la que vivimos, o para un delirante momento en el que la performer nos explica que se puede encargar sin problema alguno un disfraz de pene –por más que cualquier parecido entre lo que se anuncia y lo que se recibe sea mera coincidencia- pero no uno de vulva para rematar la faena con una lista –desgraciadamente interminable- de todas las mujeres que han perdido la vida desde 2015. Podríamos decir además que Rebota, rebota y en tu Cara Explota no habla directamente ni de feminismo –aunque sí es un espectáculo feminista- ni de guerra de sexos; sino que eleva el conflicto femenino a una cuestión que engloba a toda la sociedad. ¿Nos educan así? ¿Es la sociedad misma la que produce que algunas cosas ocurran, y seguidamente somos nosotros quienes hacemos avanzar la tragedia de lo pequeño a lo grande? Es, desde luego, una de las ideas que puede dejar este espectáculo en la cabeza llamando a la reflexión.

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Desde luego que Rebota, Rebota… pone sobre la mesa de modo tajante cuestiones incómodas que deberían mover a una reflexión inmediata y, de algún modo, avanza desde lo que aparentemente podría parecer más inofensivo hasta cuestiones más desagradables, que son efectivamente una lacra que debemos luchar por exterminar. Desde luego que el tono irónico que escoge Agnés Mateus en su discurso – un discurso ácido, que interpela constantemente al espectador y que mueve desde la risa inicial a la mueca incrédula cuando las cosas se van tornando más oscuras- es una buena forma de capturar nuestra atención. Además, la pieza aparece salpicada de toda una serie de acciones performativas que van desde la danza hasta el afilamiento y lanzamiento de cuchillos –todas ejecutadas con una capacidad física envidiable; pero, a mi modo de ver, unas más pertinentes que otras- que hacen del espectáculo una experiencia estimulante en lo estético, convertida, más allá de un ejercicio de empoderamiento femenino en una suerte de lo que podríamos llamar teatro de guerrilla; aunque no propiamente in-yer face… lo que ofrece este espectáculo excede con mucho la categoría de posdrama-. Desde luego que el toque canallesco que ofrece la propuesta es una de sus mayores bazas; pero hay que reconocer también que el espectáculo se prolonga en demasía –a pesar de durar apenas 75 minutos- y tengo la sensación de que todos los números aparecen algo estirados, lo que hace que el conjunto acabe por perder algo de fuerza. Tampoco ayudan esas largas transiciones con imágenes –en las que suena insistentemente una versión karaoke de“Vedró con mio diletto” de ll Giustino de Vivaldi- que frenan en seco algo que, como la bomba que es, no debería dar respiro alguno al espectador. En otro orden de cosas, habría que señalar que dentro del potente discurso que promulga Mateus hay, aquí y allá algunas generalidades, algunos lugares comunes –como cuando afirma que es incapaz de sentir cualquier tipo de empatía hacia los hombres en general (que habrá hombres y hombres…)- que nos pueden distanciar del discurso; aunque también podrían verse como otra forma de provocación consciente, de meter el dedo en la llaga ante ese discurso punzante que contiene el espectáculo-.

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No se discute que Rebota, rebota y en tu Cara Explota tiene atractivos, desde el extrañamiento inicial que puede llegar a producir el enfoque del discurso hasta el ritmo implacable –y muchas veces alocado- que plantea la propuesta. Agnés Mateus se consagra desde luego como una performer de primer nivel –¿qué duda cabe de esto?- y se deja la piel en el escenario por su propuesta. Hay que aplaudir mucho tanto su capacidad para capturar nuestra atención como maestra de ceremonias y lanzar texto de forma implacable, así como su espléndida forma física; si bien creo que el mensaje que contiene el espectáculo –ese mensaje tan necesario- acaba quedando por encima del valor meramente teatral de la propuesta en sí misma. Desde luego que la propuesta, con todos los momentos memorables que pueda tener –los tiene- ganaría agilizando su ritmo –acortando los sketches, los tiempos de transición…- y quizá lanzándose con mayor frecuencia hacia un tono más decididamente agresivo –tal y como ocurre en los momentos finales- y más alejado del tono de falso cachondeo que puede llegar a resultar algo cargante en algunos momentos. Así y todo, también es cierto que deja suficiente material y poso en la mente para reflexionar sobre él –por más que su denuncia vaya en una dirección a veces demasiado evidente- y que, parte del espectáculo, consiste sin duda en cómo cada espectador repiense y procese la catarata de material que nos deja Mateus.

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En suma, puede que lo más atractivo de Rebota, Rebota y en tu Cara Explota sea –además de la fuerza y la entrega de su intérprete- su capacidad para, yendo de menos a más llegando a unos límites extremos, poner sobre la mesa asuntos muy serios de una manera irreverente que dejará perplejo a más de uno. Es, sin duda, un elemento a favor; si bien el mensaje de la función me sigue pareciendo más importante que su ejecución y teatralidad en sí mismas. Aligerar la duración y cuidar el ritmo harían sin duda más potente una función no exenta de puntos de interés, sobre todo por la espléndida capacidad comunicativa de Agnés Mateus. También hay que señalar que la prohibición expresa de realizar fotografías a lo largo del espectáculo salvo en los momentos iniciales –incluso a los departamentos de prensa- impide ofrecer una idea estética más clara del espectáculo al lector.

H. A.

Nota: 3/5

Rebota, Rebota y en Tu Cara Explota”. Creación y dirección: Agnés Mateus y Quim Tarrida. Con: Agnés Mateus, Pablo Domichovsky y un extra. FESTIVAL TNT – TERRASA NOVES TENDÉNCIES / L’ANTIC TEATRE / KONVENT PUNT ZERO / LA PODEROSA / NAU IVANOV / TEATRE LA MASSA

XXXVI Mostra Internacional de Teatro de Ribadavia. Auditorio do Castelo Rubén García, 19 de julio de 2020

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