Saltar al contenido

‘Prostitución’, o tête à tête

febrero 6, 2020

prostitucioncartel

Cuando todavía colea el éxito de la más que interesante Shock (El Cóndor y el Puma), aquel formidable espectáculo de teatro político que revisaba en detalle las dictaduras chilena y argentina, Andrés Lima vuelve a apostar fuerte, vuelve a arriesgar y da de nuevo en la diana. Presenta ahora Prostitución, un complejo espectáculo a medio camino entre el teatro documento, el verbatim y la ficción pura que se ocupa de ofrecer una visión panorámica sobre la prostitución como profesión – y todas las polémicas que como tal arrastra- y la figura de la prostituta vista desde diversos ángulos, desde realidades convergentes, desde varios puntos de vista. Para ello, ha armado junto a Albert Boronat una dramaturgia basada en testimonios reales de distintas trabajadoras del sexo, a los que se han añadido textos de ficción de Virgine Despentes, Amelia Tiganus y Juan Cavestany. Bastan tres actrices entregadísimas, una pianista y un concepto directo para armar un espectáculo extenso – dos horas y cuarto sin pausa- e intenso; que tal vez pueda ofrecer una visión un punto sesgada sobre asunto –por el hecho de que puede darse cierto desequilibrio entre los puntos de vista que se exponen-, pero que contiene varios momentos de gran teatro y consigue remover, revolver y golpear al espectador. Hay, desde luego, riesgo, talento y entrega; cualidades más que suficientes para hacer de Prostitución un espectáculo de visión obligada.

prostitucion2

Un piano, un cubo –que servirá para que se proyecten imágenes sobre él, para abrirse y dejar ver una habitación o para girar violentamente- y una pasarela que cruza buena parte del patio de butacas forman la escenografía de Beatriz San Juan. Escenografía suficiente como para armar un espectáculo que se inicia con una conversación entre una prostituta de esas que ejercen el oficio por una mera cuestión de supervivencia –ha trabajado en cocina, pero regresa a la prostitución cuando no hay trabajo para mantener el sustento de sus hijos-, a la que da vida Natahlie Poza, y la verdadera Carmen Machi; seguramente evocando esas conversaciones reales entre las mujeres cuyas voces resuenan en este espectáculo y los que en él intervienen. Como primera toma de contacto, quedan claras la humanidad y la necesidad de quienes trabajan en este oficio. Desde aquí, irán desfilando un buen número de testimonios reales –desde una transexual repleta de pachorra que instruye al público en el oficio pero esconde tras una supuesta máscara de buen rollo una tremenda tragedia personal; hasta una joven que ha convertido el oficio de la prostitucion en la única manera posible de encajar una violación múltiple; desde un gigoló hasta tres prostitutas de la calle Ballesta que esperan su turno, teniendo que enfrentar además los peligros de una zona peligrosa; del testimonio real de una experimentada madame a la situación de un putero que intenta abusar “por las buenas” de una joven de corta edad…- que, de algún modo u otro, dan, efectivamente, una visión panorámica del oficio al espectador, a partir de voces reales captadas en entrevistas y dramatizadas aquí para la ocasión. En medio de todas ellas, un enfrentamiento entre Virginie Despentes – interpretada por Machi- y Amelia Tiganus –de la que se hace cargo Poza-, para ofrecernos una visiód quizá más teórica del eterno, inmenso e inabarcable debate social que se ha abierto y que permanece en torno al mundo de la prostitución. ¿Es lícito el derecho de una mujer a decidir si quiere vender su cuerpo? ¿Existe este tipo de perfil? ¿Debe la prostitución regularse? ¿Debe acaso eliminarse de raíz? ¿Qué lleva a las mujeres a ejercer la prostitución? ¿Cuál es el punto de vista correcto acerca de todas estas cuestiones? Lima y Boronat, desde luego, prefieren no posicionarse claramente en una dirección única; y dejar que sea el público quien escuche todos los puntos de vista y tome sus propias decisiones acerca de un debate que, efectivamente, no tiene fin.

prostitucion1

Hay bastante acierto a la hora de no convertir su espectáculo –porque esto es teatro, no lo perdamos de vista- en una concatenación de datos estadísticos –hay algún puñado de datos al comienzo, pero la cosa entra en materia enseguida- que hubiesen convertido la propuesta en algo muy árido. Asimismo, se puede decir que el espectáculo se centra con claridad en algunos aspectos concretos dentro del amplísimo ámbito de la prostitución –básicamente la figura de la mujer y de un estrato social más o menos concreto, lo que podría ser la clase media-baja- dejando de lado o prácticamente otras cuestiones –no hay ni rastro de la prostitución de lujo, y sobre la prostitución masculina (el gigoló) o la figura del putero se pasa poco menos que de puntillas-; pero es de comprender que, ante un tema tan complejo, se debe escoger en qué centrarse y, ante los temas de los que sí se ocupa la función, la panorámica es lo suficiente amplia como para hacernos una idea global del asunto y llevarnos un buen puñado de preguntas a casa. ¿Se podría haber entrado con mayor detalle en asuntos que no están del todo desarrollados? Seguramente, pero entonces algo ya de por sí extenso  se volvería interminable; del mismo modo que el hecho de dejar algunas cuestiones poco desarrolladas –falta material como para armar un nuevo espectáculo- nos indica que el debate abierto en torno al asunto de la prostitución es tan amplio, tan grande, que no termina nunca del todo. Quizá por eso este espectáculo concreto solo se ocupe de algunas cuestiones.

prostitucion5

¿Cómo convertir un espectáculo de testimonios en una experiencia teatral poderosa? Desde luego que Lima y su equipo lo consiguen, nadie lo podrá dudar. En Prostitución hay varios testimonios de una crudeza casi insoportable –como no podía ser de otro modo- ante los que el público enmudece; pero también hay momentos más distendidos, más relajados, necesarios para recuperar el aliento y mantener atento al público. En este aspecto, el demoledor monólogo de la transexual Isabella empieza casi con un formato de stand-up que hace que el público se relaje; pero acaba siendo un verdadero puñetazo al estómago: la forma en la que se pasa de un extremo al otro en apenas diez minutos es una perfecta definición del espíritu de un espectáculo que también aparece contagiado de aromas de decadente cabaret –cabe mucha música con función expresiva, a veces puede que demasiada-. Desde luego que esta distensión –que a algunos podrá parecerles que banaliza el tema- la pide a gritos la estructura de la pieza. ¿Cómo soportar de otro modo el demoledor testimonio de la violación múltiple a cargo de Carolina Yuste si no hubiese una entrevista con una pintoresca madame inmediatamente después?¿A qué feroz instante nos conduce la distendida conversación de las prostitutas en Ballesta? ¿Cómo se nos queda el cuerpo después del durísmo vídeo que cierra la función –y eso que es solamente un vídeo? Desde luego que Andrés Lima ha tenido una gran habilidad a la hora de ordenar el material – material difícil, sensible, delicado- para hacerlo digerible al público; y por eso esos cambios constantes de tensión se agradecen mucho. La consabida interacción con el público –tan frecuente en las obras de Lima- es quizá menos agresiva de lo que uno podría esperar a primera vista, pero también alcanza un fin dramatúrgico bastante claro que es otra de las claves del espíritu de la obra: poner al espectador en un tête à tête con los personajes, increpar, señalar e igualar las fuerzas. Además, no se puede negar que hay instantes de bella plasticidad – todo el uso de la habitación que esconde el cubo que reina en la escenografía es muy inteligente, y la iluminación de Valentín Álvarez ayuda sobremanera-. En resumen, hay que decir que la propuesta escénica puede ser más camerística de lo que era la de Shock; pero nos devuelve una vez más al estilo del mejor Andrés Lima, el más puro, aquel de los añorados tiempos de Animalario, por su creatividad, temperatura, ritmo y estética.

prostitucion3

Es un reto para las actrices enfrentar un espectáculo en el que deben abordar un amplísimo número de personajes, muchas veces en situaciones muy expuestas tanto dramática como emocionalmente. Y, en este sentido, todas rinden a grandísima altura. Prostitución nos devuelve, por ejemplo, a la mejor Carmen Machi, con todas sus cualidades, en toda su grandeza: lo mismo pasa de la comedia al drama en el impresionante monólogo de la transexual Isabela –solo por este momento ya hubiera merecido la pena ver la función y habría que ponerle un monumento a la Machi- que se canta un Pichi de manual, que se mete en la piel de Virginie Despentes que hace girar la escenografía a pulso durante varios minutos –que una actriz de su categoría se preste a esto demuestra el nivel de implicación con la propuesta-. Lo hace todo bien; y su trabajo en Prostitución nos recuerda que es una de las grandes actrices actuales de nuestro país. Puede que a Nathalie Poza le toquen en suerte perfiles menos agradecidos, al menos a simple vista; pero me gustó mucho esa sinceridad sucia, pequeña, casi vulgar y antiteatral, con la que expone a Ana María al comienzo; del mismo modo que vuelve a brillar mostrando su versatilidad con la resabida prostituta de Ballesta o en la discreta elegancia del gigoló –esta escena hubiera merecido mayor desarrollo-. Además, se deja la piel –y la voz- como Amelia Tiganus. Y Carolina Yuste encuentra aquí el que seguramente sea el trabajo teatral más intenso, redondo y entregado de toda su carrera: desde la sensualidad descarada de su primer personaje hasta su descomunal monólogo de la violación múltiple, que me revolvió el estómago como pocas cosas que haya visto en un teatro por su verdad y su entrega, y se llevó el más sincero de mis aplausos –se aplauden varias escenas a lo largo de la representación-: está sembrada, de premio, conmueve, conmociona. La pianista Laia Vallés lleva acertadamente el amplio peso musical de una propuesta que alterna un piano preparado con un teclado electrínico; y se integra con elegancia en la acción cuando es preciso. Crédito merecido en estas líneas para Lucía Juárez, por su monumental aparición en el vídeo de “Natural”, de Cavestany: tardarán en olvidar esa expresión de incertidumbre.

prostitucion4

El teatro está ya hasta la bandera y este espectáculo tiene pinta de ir a convertirse en uno de los más celebrados y solicitados de este año que empieza, porque tiene el suficiente equilibrio entre espectacularidad y documento, interpretaciones sobresalientes y momentos de gran teatro, del mismo modo que ha entendido que no le corresponde juzgar ni posicionarse, sino meramente mostrar. ¿Que hay asuntos que se quedan en el tintero? Sin ninguna duda. ¿Que tal vez haya algunos discursos algo sesgados por el pensamiento de quienes los pronuncian? Como sucede en la actualidad con este tema. Pero, por encima de todo, no podemos negar que Prostitución nos devuelve al mejor Lima, deja tocado, hace que el público salga removido de la sala, y mueve a la reflexión ante lo que se acaba de presenciar: será cada espectador quien decida hasta dónde quiere – o se atreve- a llegar con su reflexión.

H. A.

Nota: 4.25 / 5

Prostitución”, dramaturgia de Albert Boronat y Andrés Lima a partir de testimonios reales y textos de Virginie Despentes, Amelia Tiganus y Juan Cavestany. Con: Carmen Machi, Nathalie Poza, Carolina Yuste y Laia Vallés. Actriz en vídeo: Lucía Juárez. Dirección: Andrés Lima. CHEKIN PRODUCCIONES / TEATRO ESPAÑOL / MOLINOS DE PAPEL / ASUNTOS CULTURALES / ESCENA NACIONAL D’ANDORRA / MAMÁ FLORIANA

Teatro Español, 26 de enero de 2020

2 comentarios leave one →
  1. María permalink
    febrero 17, 2020 01:25

    Se nota que es una obra escrita por hombres. El tratamiento de la prostitución tiene una visión sesgada y algo morbosa. Yo vi, en la sala a hombres babosear cuando al comienzo de la obra, las tres actrices interactúan con los espectadores y simulan que les hacen felaciones. Hasta oí un viva en el palco de al lado de un hombre cuando la obra comienza diciendo que Madrid es la capital de la prostitución. ¿Con qué mentalidad han ido muchos hombres a ver la obra? Yo soy absolutamente abolicionista y el que Andrés Lima no tome postura contra la esclavitud, el patriarcalismo más sucio que supone la prostitución con el 92 por ciento de los casos de mujeres prostituídas, contra su voluntad, me parece repugnante.

    • febrero 17, 2020 02:07

      Gracias por leerme y comentar. Decir que es una obra “escrita” por hombres es incorrecto; porque lo que se pone en escena son (en un gran 85%) las palabras de mujeres que se dedican o se han dedicado a la prostitución. Así pues, está montada por hombres; pero, le pese a quien le pese, las palabras que se escuchan son femeninas, han salido de boca de mujeres (salvo el vídeo final, que corresponde a un texto corto de Juan Cavestany).
      Sobre las reacciones del público (que habrá de todo: en mi función las risas nerviosas de algunos sectores al comienzo dejaron paso al silencio más sepulcral y respetuoso) habrá que culpar únicamente al público (nunca a Lima) y el hecho de que haya reacciones diversas da una idea del debate que genera esta función. Puede haber reacciones incómodas y hasta impropias entre el público, y hasta puede que sean sintomáticas; pero son responsabilidad del público.
      Dices que Lima debería haber tomado partido. Creo que, al menos indirectamente, lo toma. Insisto: indirectamente. Se limita a exponer hechos para dejar que el espectador juzgue, aunque creo que está muy claro a dónde pretende que lleguemos. Si tomase abiertamente partido diciendo: “esto está mal” o “este es el dato concreto, es una canallada” no estaríamos ante teatro documento, sino ante otro género, al menos bajo mi punto de vista.
      En cualquier caso, gracias por abrir el debate y tomarte el tiempo de leerme y comentar.
      Un abrazo.
      H.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: