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‘Atentado’, o reconstruir los relatos según el punto de vista

enero 30, 2020

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El Teatro Español presenta en la sala Margarita Xirgu una producción de Atentado, un texto de Félix Estaire que, disfrazado de thriller, indaga sin embargo en cuestiones como si la gente de a pie puede realmente acceder a la verdad, o los grandes medios de comunicación son capaces de maquillar, falsear y vender una realidad falsa a base de tergiversar el punto de vista. ¿En qué consiste realmente comunicar? ¿Es importante manipular el mensaje para crear así una sociedad de borregos que crean lo que conviene a una esfera de poder? ¿Es eso mentir o simplemente cambiar el punto de vista de la noticia? Estas cuestiones –que van aflorando a lo largo de la pieza- acaban constituyendo el mayor punto de interés de un texto que se presenta como una fábula sobre el terrorismo y, sin embargo, acaba ocupándose de otras cuestiones.

Durante un viaje de vacaciones, Helen –la jefa de comunicación entendemos que del gobierno- se encuentra de visita en un museo cuando se produce un atentado. Con la intención de salvar su vida, Marc –un desconocido que, aparentemente, trabaja en el museo- no duda en rescatarla y encerrarse con ella en un cuarto de la limpieza antes de que las consecuencias sean mayores. Recluidos en ese pequeño espacio tendrán que decidir cómo abandonar el lugar sin ser acribillados… al mismo tiempo que tendrán tiempo para mantener una conversación. En paralelo, la historia avanza mediante flashbacks y flashforwards para que conozcamos a Natalie, una periodista de las noticias locales que, de entrada, prepara un acto de homenaje a las víctimas de este atentado terrorista un año después de los hechos. La emoción no le permite terminar el discurso, y acaba deteniéndose en un cuadro sobre Judith decapitando a Holofernes: ¿quién es la víctima en ese cuadro? Depende del punto de vista desde el que lo observemos. Sabemos además que, antes de los hechos, Natalie trabajaba a las órdenes de Helen, quien le enseñó a toda costa la necesidad de cambiar el punto de vista de los mensajes para favorecer al gobierno; algo a lo que la periodista parece en un inicio reticente, porque para ella favorecer unos intereses puede que no sea la forma más ética de comunicar… Así, la trama avanza entre careos de Helen y Marc –encerrados en el museo-, careos previos de Helen y Natalie –discutiendo sobre la verdadera función de la comunicación- y los esfuerzos de Natalie por rematar un discurso de homenaje que parece escrito a conciencia. ¿Qué hay de verdad en la fachada de ejecutiva prepotente de Helen cuando tenga que jugarse la vida? ¿Será capaz de actuar con la misma frialdad? ¿Dónde queda la ética impoluta de Natalie?

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Desde luego que el punto de partida de Atentado –ir más allá del terrorismo para reflexionar sobre los límites de la comunicación y la necesidad o no de tergiversar los puntos de vista- tiene interés y resulta prometedor. Incluso el inicio –con Natalie sentando las bases de lo que vamos a ver con la comparativa del cuadro con la realidad- tiene puntos de interés que podrían crecer con otro desarrollo. Y es que, sobre una premisa muy interesante, Atentado comete el error de enredarse sobre sí misma con un discurso grandilocuente que se empeña en repetir recursos e información, como si hubiese que rellenar a toda costa una duración determinada. Incluso con la construcción narrativa – que alterna presente y pasado-, tenemos la sensación de que hay excesivas repeticiones para cerrar el círculo, de forma que lo que en un principio tiene cierto interés –la premisa, insisto, es buena- puede acabar aburriendo; sobre todo cuando parece que el texto termina dirigiendo al espectador sobre en qué dirección es correcto pensar. Por otro lado, la trama del atentado –que lleva, por supuesto, una sorpresa implícita que se ve venir a kilómetros- no deja escapar ciertos tópicos tan ligados al universo del terrorismo: la imagen de Oriente enfrentada a la imagen de Occidente, con dos personajes que acaban teniendo puntos de vista enfrentados –claro- sobre una cuestión que sigue sin resolver, y que tampoco va a resolverse aquí. Incluso asumiendo que estamos ante un texto de corte bastante dialéctico –se da mucha más importancia al mensaje que a la construcción de los personajes-, no es ese el mayor de los problemas; sino más bien la sensación de tener que rellenar metraje con material que repite información o es menos interesante que la premisa. Y, sin embargo, tengo la sensación de que acortando considerablemente su duración –dura unos 75 minutos y podría contar lo que pretende en 45- y eliminando algunos tópicos de la trama terrorista, Atentado tiene algunos elementos como para haber sido algo mucho más interesante de lo que resulta al final: nos invade la sensación de una pieza de cámara alargada; que quizá debería haber dibujado personajes algo menos arquetípicos.

La estilizada puesta en escena –de Alessio Meloni- reproduce con todo lujo de detalles una sala de un museo, llena de desasosegantes cuadros, con una oportuna iluminación de Lola Barroso que contribuye a crear el efecto –es obligado señalar que hay alguna errata gramatical en los textos de las paredes por cierto-, en una escenografía que genera una muy oportuna sensación de amplitud en una sala pequeña; y que además puede, de algún modo, girar sobre sí misma para evocar el paso de unos espacios a otros. Desde luego que el juego escenográfico es vistoso –sobre todo si consideramos que estamos en una sala de estas características- ayudando decisivamente a apoyar un texto que, algunas veces, no da más de sí por lo estirado. Respecto a la puesta en escena –que firman el propio Félix Estaire y Xus de la Cruz- no siempre escapa de cierto estatismo –que, de algún modo, viene implícito en el texto-; por más que haya un intento de cuidar el aspecto del movimiento corporal del elenco, a veces sin que tenga una función dramática clara. En cualquier caso, queda claro que no se ha escatimado en medios para levantar un montaje de categoría.

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Cuenta Atentado con un reparto de altos vuelos, que se esfuerza en dar lo mejor de sí mismos, partiendo de la base de que los personajes pueden llegar a resultar algo acartonados, por más que el elenco les insufle algo de vida. La Helen de María Morales transita bien entre la seguridad de la jefe de comunicación sin escrúpulo alguno con tal de conseguir sus objetivos y la mujer desesperada que, de algún modo, debe jugar una partida de ajedrez para intentar salvar el pellejo. Junto a ella, Ángel Ruiz maneja un personaje complejo por la escritura; porque debe emprender un giro bastante drástico en su caracterización. Tiene, además, una escena a público bastante compleja –aquella en la que instruye a su hija sobre lo que debe hacer- que puede que sea uno de los momentos más interesantes de la función, al menos a nivel de ejecución actoral. Junto a ellos, Eva Rufo realiza un interesante trabajo de contención expresiva dando vida a Natalie, la dubitativa presentadora de informativos. Si hay que considerar que –como ocurre con el montaje- los actores acaban estando bastante por encima del texto; también es imposible no recordar que a los tres los hemos visto recientemente en empresas de mayor fuste: Morales en la inolvidable Shock: El Cóndor y el Puma, Rufo en la memorable Espejo de Víctima y Ruiz sentando cátedra en Miguel de Molina al Desnudo. Desde luego que son tres ases de la actuación; pero este espectáculo ni se acerca a la repercusión que tenían aquellos.

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No se ha escatimado en medios para ofrecer un producto de calidad a la hora de subir Atentado a escena: el montaje es vistoso y los actores de fuste; y probablemente la suma de ambas cosas sea lo que más ayude a mantener la atención. Sin embargo, es imposible no quedarse con la sensación de que el texto, teniendo una premisa interesante que apuntaba posibilidades, acaba lastrado por un exceso de duración que tampoco evita algunos lugares comunes; como si se hubiese tenido que convertir a toda costa un texto breve en uno de duración media. Es una pena; porque los elementos de interés están ahí, e interpretaciones y montaje son muy sólidos. El conjunto tiene más opciones de las que finalmente se ponen en la mesa.

H. A.

Nota: 2.5 / 5

Atentado”, de Félix Estaire. Con: Ángel Ruiz María Morales y Eva Rufo. Dirección: Félix Estaire y Xus de la Cruz. TEATRO ESPAÑOL.

Teatro Español (Sala Margarita Xirgu), 23 de enero de 2020

One Comment leave one →
  1. febrero 7, 2020 18:51

    No soy tan crítica como tú con esta función.

    Coincido, eso sí, en que hay temas que podrían haberse resuelto de forma más directa lo que habría acortado la duración de la obra pero me gustó mucho la mezcla de historias, los flashbacks, los cambios de ritmo y además que me pareció muy valiente el planteamiento.

    Los actores me gustaron mucho, en especial Ángel Ruiz y la puesta en escena muy interesante y adecuada a la narrativa.

    Un abrazo.

    Concha

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