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‘Se Fosen Turistas Levarían Gafas de Sol’, o la fiesta de la nostalgia

diciembre 27, 2019

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Espectáculo en gallego, castellano y portugués

Fruto de una amplia coproducción entre compañías gallegas, portuguesas, argentinas y uruguayas nace Se Fosen Turistas Levarían Gafas de Sol, una función de corte autoficcional que se vale de una serie de anécdotas reales de Fran Núñez –dramaturgo, director e impulsor de la idea del espectáculo- y Brais Iriarte para indagar en la inmensidad del asunto de la emigración, en la repercusión brutal que tuvo para varias generaciones pasadas, en cómo repercute en las generaciones presentes e incluso en el hermanamiento –o emigración de carácter retroactivo- que se puede formar entre diferentes países y culturas inevitablemente marcados por este fenómeno. Para ello, Fran Núñez se sube al escenario junto con actores profesionales e intérpretes amateurs procedentes de Galicia, Uruguay, Argentina y Portugal para que todos puedan contar, en primera persona y de modo dramatizado, cuáles son sus pasados, sus raíces, o el peso de sus maletas no tanto físicas, sino emocionales y familiares; pero siempre poniendo el foco en una cierta cualidad luminosa y festiva en torno al asunto de la emigración: puede que ahí esté el gran elemento diferenciador de esta propuesta.

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El espectáculo comienza en una taberna en las fiestas de Matamá allá por los años 50; pero también en tiempo presente en el teatro en el que se esté desarrollando la función –en este caso, el coruñés Rosalía Castro-. La epopeya familiar de Fran Núñez arranca muchos años atrás, en el puerto de Vigo, cuando Pacita, de 18 años, tuvo que despedirse de su hermana Chelo, de 20, que se marchaba a Uruguay; porque en el barco solamente había plaza para una de las dos. Este viaje es el inicio no solo de una separación que marcaría el árbol familiar –y que tendrá feliz reencuentro muchos años después-, sino también de la historia de la que se encarga Se Fosen Turistas Levarían Gafas de Sol, que parte de lo particular para elevarse a lo general. Hoy en día, los Núñez son los nietos de Pacita, y son por ello los encargados de contar esta historia armada a partir de recuerdos: los recuerdos que dejan las fotos; pero también los recuerdos que dejan los sabores –los huevos fritos con azúcar, que sirven aquí de hilo conductor- e incluso la reconstrucción de vidas condenadas a reencontrarse. La de Chelo y Pacita –la que ocupa a Fran Núñez y su primo Brais Iriarte- es la historia central de la pieza, pero no la única; porque todos los invitados a formar parte de la función encuentran su momento para contar sus herencias familiares o cómo están ligados a otras culturas y otros países por obra y gracia de la emigración. Así, se cruzan en escena pequeñas historias personales –desde dos familiares directas de Chelo y Pacita, que se convertirán en ellas de jóvenes en un momento de la función hasta la rocambolesca historia de uno de los actores portugueses invitados, que tiene como uno de sus antepasados a uno de los asesinos más buscados y sanguinarios de su tiempo en Portugal; o una familia marcada a lo largo de los años por la dicotomía entre plegarse a los señoritos poderosos o mantener la dignidad, e incluso una rencilla futbolística interfamiliar que se prolonga durante años y que acabará en un sentido homenaje de un padre golpeado por la tragedia. Todas estas pequeñas historias, entre otras, componen en Se Fosen Turistas Levarían Gafas de Sol una especie de crisol, de collage autoficcional que, sin embargo, pretende derrocar de una vez el estigma social que supone el concepto de migrante –sin prefijos de ninguna clase-. Tal vez sea por eso que la función se plantee como una fiesta, un homenaje tabernáculo que procura recordarnos que, después de todo, todos tenemos algún tipo de pasado –directo o indirecto- relacionado con la emigración, y por ello no solo no hay de qué avergonzarse, sino que es algo por lo que brindar. El recuerdo y la melancolía sobrevuelan, indudablemente, el universo de Se Fosen Turistas Levarían Gafas de Sol –en varios momentos se recurre a lo puramente emocional-; y, sin embargo, el ambiente festivo y de hermandad se acaba imponiendo en el conjunto. ¿Se puede hacer una fiesta partiendo de la nostalgia? A juzgar por lo que plantea la representación, la respuesta es un rotundo sí.

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Fran Núñez arma una dramaturgia abierta –aún teniendo como denominador común la multiculturalidad, los elencos han ido variando ligeramente en cada país en que se ha presentado la función, con las consiguientes alteraciones en su contenido- que se vale tanto de técnicas de narración oral – la máxima de contar para no olvidar-, como de escenas teatralizadas –todos los intérpretes tienen oportunidad de contar su historia; del mismo modo que todos ayudan a armar las dramatizaciones de las historias de todos-, apoyando el conjunto por la omnipresente e importante música interpretada en directo –muchas veces, de alto valor simbólico relacionado con el universo de la memoria- e incluso imágenes y documentos reales proyectados en directo. Asímismo, los juegos de iluminación –sencillos pero bien planteados- ayudan a armar algunas imágenes sugestivas –como el momento en el que se proyectan en el cuerpo de un migrante toda una serie de conceptos que se llevan grabados a fuego en el cuerpo- que completan el conjunto. No es baladí tampoco que la escenografía esté formada, esencialmente, por maletas, cajas y baúles que los intérpretes usan para sentarse, dando esa idea de desplazamiento y (des)arraigo constante sobre la que bascula todo en el montaje; o que el fondo de la escena esté presidido por una especie de mural impregnado de imágenes y fotografías que, seguramente, ayuden a armar y evocar todos los pasados y todos los árboles genealógicos que arman el conjunto de la propuesta.

Siguiendo la línea de la autoficción documental –hemos visto algunas propuestas francamente interesantes en esa línea esta temporada, ocupándose de distintos hechos- Se Fosen Turistas Levarían Gafas de Sol se apoya en esencia en la narración oral como forma de transmisión de las historias que forman la pieza. En escena, Fran Núñez, Brais Iriarte, Luis Filipe Silva, Manuel Coelho, Iván Solarich, Magdalena Fernández y Martina Fernández procuran transmitir una naturalidad que acerque más el resultado a una reunión entre amigos que a un hecho teatral en sí mismo; por más que el cuidado por la estética en los pequeños detalles nos recuerde que, seguramente, todo lo que vemos resulte menos improvisado de lo que parece. En ese ambiente esencialmente festivo, conviven en armonía idiomas –qué bien que existan este tipo de propuestas en las que un grupo de personas es capaz de entenderse en distintas lenguas sin que supongan una barrera- y registros lingüísticos. Quizá la dramaturgia pueda resultar a veces confusa, en el sentido de que no siempre se conectan las historias con la misma claridad, quedando a veces dispersas entre todo ese ambiente festivo que rezuma la pieza: tal vez sea por eso por lo que terminamos con la idea de que algunas historias tienen mayor presencia –y hasta mayor fuerza teatral- que otras, que quedan algo descompensadas en el conjunto. Así y todo, hay que señalar que, los 90 minutos que dura se siguen con agrado; quizá porque la función es honesta al no pretender ir más allá de armar un crisol que llame a la memoria y nos transporte a una fiesta de la nostalgia. Uno podrá entrar más o menos en la estructura de la función –puede que más centrada en la narratividad que en la teatralidad en sí misma-; pero no se puede dudar que Se Fosen Turistas Levarían Gafas de Sol consigue justo lo que se propone.

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Desde luego que el asunto de la emigración es una realidad palpable en todos los territorios que se implican en esta coproducción, y quizás por ello podamos tener la sensación de que hemos visto otras propuestas más o menos semejantes antes. Y, sin embargo, el resultado de esta equilibra bien entre lo festivo, lo melancólico y la ficción documental, los tres grandes ejes en los que se mueve esta pieza. Tal vez se podría replantear de algún modo el peso de las historias, para que todas tengan aproximadamente el mismo –y se sigan con la misma claridad-; pero el resultado final se ve con agrado y, por una vez, logra lanzar un mensaje festivo en torno a una cuestión que casi siempre aparece ligada, sencillamente, a la mera melancolía: estas personas –que ahora son personajes- han sabido asumir el peso de sus pasados, integrarlo y seguir viviendo con él. Y eso es bueno: ese es otro de los mensajes que lanza una pieza que, pese la dureza de los temas que toda, transmite positividad.

H. A.

Nota: 3/5

Se Fosen Turistas Levarían Gafas de Sol”, dramaturgia de Fran Núñez. Con: Brais Iriarte, Fran Núñez, Luis Filipe Silva, Manuel Coelho, Iván Solarich, Magdalena Fernández y Martina Fernández. Dirección: Fran Núñez. LIMIAR TEATRO / CRÉMILO / CENTRO DRAMÁTICO GALEGO / TEATRO NACIONAL DONA MARÍA II (LISBOA) / COMPAÑÍA NACIONAL DE FÓSFOROS DE BUENOS AIRES / EL MURA DE MONTEVIDEO / COMEDIAS DO MINHO.

Teatro Rosalía Castro, 22 de diciembre de 2019

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