Saltar al contenido

‘Parte de Este Mundo’, o la teatralidad de la transmisión oral (necesidad de contar / necesidad de escuchar)

noviembre 20, 2019

partedeestemundo

Siempre hago especial hincapié en lo difícil que es hallar pequeñas joyas en la saturadísima cartelera teatral madrileña. Apenas un fin de semana –cuatro pases llenos hasta la bandera- estuvo en El Umbral de Primavera Parte de Este Mundo, un espectáculo argentino celebradísimo –lleva nueve temporadas de éxito en la legendaria sala Timbre4- en el que Adrián Canale pone una particularísima poética al servicio de la literatura –cuentos, poemas, canciones- de Raymond Carver. A medio camino entre el teatro inmersivo y el teatro directamente experiencial; con un espíritu abierto y siempre cambiante, es difícil contar lo que ocurre en la sala –por muchas cosas, pero ante todo porque es difícil que haya dos funciones iguales-; pero a la vez uno tiene la sensación de asistir a algo especial. Lo que sucede en Parte de Este Mundo es teatro en su más pura esencia: sencillo en su planteamiento, original en su forma y profundamente humano en la sencillez de las historias que lo habitan. Teatro limitado a la palabra del que habla y la atención del que escucha; pero también teatro del que fomenta la sensación de pertenencia a una comunidad. Y, desde luego, una experiencia por la que todo amante del género debe pasar al menos una vez.

partedeestemundo3

La sala está dispuesta con una larga mesa en forma de cruz –a modo de banquete, o más bien a modo de picnic- en las que público y actores compartimos espacio. También bebida y comida preparada para la ocasión. En este ambiente de camaradería –donde el concepto de ruptura de la cuarta pared se queda corto- empiezan a surgir versos, canciones y pequeñas historias. Pequeños relatos solapados que los actores exponen a flor de piel, a unos centímetros de nosotros; a veces sentados a nuestro lado y compartiendo nuestra bebida. Tiene además la función la particularidad de que la compañía posee una serie de material digamos ‘en repertorio’ –cuentos, poemas, canciones…- y cada noche se decide qué historias van a formar parte de la representación y cuáles se quedan en el tintero esperando su oportunidad; del mismo modo que cada día la compañía invita a un actor local –en la sesión a la que hace referencia esta reseña, la actriz Ana Pascual-, que ha seleccionado previamente de qué historia le gustaría formar parte. Puesto que el material es muy amplio –y en el intervalo de entre 70 y 100 minutos que puede durar la pieza según lo que aparezca en ella cada noche, apenas conoceremos una mínima parte de lo que hay preparado- Parte de Este Mundo es una función viva, constantemente cambiante; que mantiene sin embargo ciertas líneas argumentales que podrían llegar a hermanas los relatos. Pero, sobre todo, Parte de Este Mundo es una celebración no sólo de la particular poética de Raymond Carver –para muchos el mejor escritor de cuentos cortos de su tiempo- sino también de la palabra, de la escucha y de la comunión entre el relator oral y el oyente que recibe. Todo lo que sucede en la función está dicho directamente al espectador, sin otros artificios que los elementos –emocionales y corporales- de un nutrido puñado de actores que visten de calle, como nosotros; y forman parte del espacio, como nosotros. De este modo, se puede decir que la función ‘nos envuelve’ y los límites entre realidad y ficción se diluyen por completo. Además, la metáfora de compartir mesa y comida en un acto en comunidad parece bastante clara: es en estos actos íntimos –y a la vez multitudinarios- donde, entre el calor del vino y la comida, pueden surgir historias de lo pequeño, de lo cotidiano, de lo humano. Hay algo en la función que nos lleva no solo a la tradición de lo oral, sino a la necesidad de contar, a la necesidad de ser escuchados y a la necesidad de escuchar al que cuenta. En eso consiste el ejercicio experiencial que plantea la pieza: los relatos avanzan suaves, casi por accidente, sin darnos cuenta; al tiempo que se establece una fuerte comunicación entre los que cuentan y los que escuchamos.

partedeestemundo1.jpg

¿Qué contienen las historias que pueblan Parte de Este Mundo? La esencia auténtica de Raymond Carver. Como digo, historias de lo cotidiano, con las que todos podemos identificarnos de una u otra manera. Acaso –al menos en las cinco historias que se contaron en la función que presencié- podríamos decir que lo disfuncional del núcleo familiar –visto desde varios prismas- es el gran motivo conductor. Hay hijos incapaces de lidiar con su madre, parejas en crisis que intentan en vano reavivar la pasión con todas sus fuerzas, reencuentros de parejas que tienen mucho por decirse, o profundas reflexiones sobre cómo será la muerte desde un prisma casi obsesivo. Todas tienen en común también que están pobladas por gentes del común –podríamos ser cualquiera de nosotros- y que la vida, la muerte y el amor – diferentes tipos de amor- se dan la mano para ofrecernos, casi al oído, honestas reflexiones del alma humana. Incluso podríamos decir que, entre estas historias fundamentalmente realistas se cuelan también pincelasdas de surrealismo, de simbolismo poético, y por momentos hasta de realismo mágico, dando pie a un cóctel de sensaciones en el que conviven la risa y la emoción más profunda. Resulta difícil dilucidar todo el material que Adrián Canale –director y dramaturgista de la función- haya podido tener que recabar para dar forma a este espectáculo –está tan bien ensamblado que el conjunto parece un todo, siendo complejo afirmar con claridad qué forma parte de qué-, pero lo importante es que el total propone un conjunto en el que nada chirría, y todo fluye con sincera suavidad: desde canciones con guitarra hasta pequeños poemas que se integran en los cuentos. Puesto que es imposible que haya dos funciones iguales, solo puedo valorar el contenido de lo que vi – que es, claro, una mínima parte de todo lo que podría ver en una segunda o tercera visión-; y, por lo tanto, hay que valorar la función sobre todo como experiencia. Y, como tal, el resultado es muy agradable, tanto por el ambiente como por la suavidad con la que todo pasa a nuestro alrededor.

El nutrido elenco –son Tian Brass, Sergio di Florio, Mariela Finkelstein, Marina Fantini, Silvio Palmucci, Ximena Viscarret, María Zambelli, más Ana Pascual, la actriz invitada en mi función, perfectamente integrada en una dinámica que no es fácil- da en el clavo; porque es complejo no ya tener que invadir así el espacio –algo que obliga a trabajar por fuerza con las reacciones inmediatas del público, por más que no sea esta una función estrictamente participativa- y encontrar el punto justo entre lo sutil de que la narración parezca accidental y una emocionalidad a flor de piel, siempre bien controlada, que evita cualquier aspaviento. Manejarse como ellos lo hacen en una distancia tan corta –casi podríamos que decir en una distancia nula- ha de considerarse casi una proeza; y la fluidez con la que transcurre la función es otra virtud difícil de conseguir. Con todos ellos, el espectador se lanza a un viaje emocional en el que lo teatral parece un mero accidente; porque viendo Parte de Este Mundo uno llega a olvidar que estamos viendo una función de teatro, aunque sepamos con certeza que esa teatralidad está ahí, expuesta de una forma muy particular y sutil: la mano invisible de Adrián Canale en la dirección hace mucho por obrar este pequeño milagro. El equilibrio entre todos los intérpretes es otra de las grandes bazas del espectáculo. También conviene señalar el cuidado estético de una propuesta tan particular, que podría ser mucho más sencilla pero a la que sin embargo no le faltan algunos detalles que ayudan a crear atmósfera –la luz, por ejemplo, es tan sutil como presente-.

partedeestemundo2.jpg

Desde luego que esta función rezuma ese espíritu auténticamente argentino en fondo y formas por los cuatro costados, y nos demuestra que el buen teatro puede aparecer en cualquier lugar y en cualquier forma. Es algo muy especial como experiencia, y –por más que sea complicado de valorar cómo funcionan las diferentes combinaciones posibles- uno sale del teatro con la sensación de que ha visto algo que parece muy sencillo pero es muy complejo; y de que no se necesitan grandes cosas para hacer gran teatro. Desde luego es un gusto encontrarse con propuestas así.

H. A.

Nota: 4/5

Parte de Este Mundo”, dramaturgia de Adrián Canale sobre textos de Raymond Carver. Con: Tian Brass, Sergio di Florio, Mariela Finkelstein, Marina Fantini, Silvio Palmucci, Ximena Viscarret, María Zambelli. Actriz Invitada: Ana Pascual. Dirección: Adrián Canale.

El Umbral de Primavera, 8 de noviembre de 2019

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: