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Gala 25 Aniversario de Los Quintana, o de vuelta a los placeres culpables

octubre 25, 2019

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Como ocurre a veces en el blog, la presente entrada no pretende ser una crítica –o al menos no una crítica al uso-, sino más bien una crónica, una reseña, una semblanza de una noche festiva. Porque 25 años no se celebran todos los días; y lo que vivimos la noche del pasado lunes 21 debe verse como precisamente eso: una gran celebración. Los Quintana –maestros indiscutibles en el arte de la fonomímica: ya saben, el arte de crear una coreografía, un todo a partir de un play-back que no debe parecer tal- celebraban 25 años de trayectoria, con una única gala en Madrid. Y desde luego que hay que reconocer que, Los Quintana –si quieren más datos, recuerden lo que escribí hace algo más de un año sobre Las Chicas del Zapping– son maestros de un estilo muy especial; puede que único en su género en la cartelera madrileña. Más allá de la irreverencia, del atrevimiento y de lo hilarante del formato; hay que destacar por encima de todo la excelencia en la ejecución de una técnica muy particular –que, con nada, podría caer en la zafiedad o la chabacanería-, que Los Quintana elevan a arte. Esta gala 25 aniversario consistió básicamente en una selección de los mejores sketches de sus anteriores espectáculos; y, en el escenario, junto a David y Fernando Quintana – akma mater del proyecto en Argentina- se subieron esta noche al escenario José Cobrana, Carlos Chacón, Ricky Mata y Joan Salas, habituales colaboradores de Los Quintana en sus producciones españolas. ¿El resultado? Una miscelánea que reúne, en casi dos horas de espectáculo, todas las claves del particular arte de Los Quintana: para dar una idea panorámica a quienes no estén familiarizados con el particular estilo de la compañía y para hacer las delicias de sus seguidores. Un show, insisto, casi único en su género dentro de la cartelera española. Una verdadera fiesta.

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A lo largo de dos horas de función, desfilan por las tablas toda una serie de estrambóticos personajes –en su mayoría mujeres, pero también algún hombre- abordando todo tipo de situaciones. Caben desde play-backs de telenovelas –aparecen títulos como Acorralada (aquí rebautizada La Venganza) o la mítica Rosalinda que protagonizase Thalia a finales de los 90-, hasta grupos musicales de éxito –inenarrable popurrí de canciones de Abba, culminado en una hilarante parodia de “Chiquitita”, en el que una mujer lisiada sufre escarnio por parte de otras dos mujeres; pero pronto obtiene su justa venganza; o el espíritu de Chavela Vargas al ritmo de “Ponme la Mano Aquí, Macorina” en una desternillante versión homo-erótico-festiva-, fragmentos de teleseries argentinas –con una inolvidable escena de Mercedes Morán para la versión original de El Hombre de Tu Vida-, o todo tipo de celebrities casposas, con la mismísima Manuela Trasobares –con su ya mítico incidente en el programa Parle Vosté, Calle Vosté, de Canal 9- al frente. Entre sketch y sketch, en medio de toda esta locura, desde señoras del servicio que devoran patatas fritas de paquete con sonora saña hasta divas de la canción que rinden homenaje a un híbrido entre Marilyn Monroe, Jessica Rabbit y Patsy Cline entonando “Crazy”. Y así durante casi dos horas en las que el desfile de números –clásicos, freaks, musicales… pero siempre pasados por el filtro del travestismo- no da respiro al espectador. Esta selección de lo mejor de lo mejor de Los Quintana es un festival que no da respiro a la risa del espectador. Un festival de playbacks –las más de las veces, manipulados en favor de provocar la carcajada- coreografiados y pasados por el filtro del transformismo; ante el cual es imposible no caer rendido de la risa. Desde luego que este tipo de propuestas tienen mucho de placer culpable; pero da gusto caer en este tipo de placeres de vez en cuando: irreverencia, comicidad y frescura al servicio de una comedia a la que sólo cabe entregarse. Puede no entrarse en un género tan particular –si no se tiene sentido del humor-; pero quienes entren sal juego no saldrán decepcionados de una propuesta que ofrece dos horas de verdadero placer culpable, de verdadero placer culpable.

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Visto lo visto, podemos caer en el error de pensar que este show de fonomímica y transformismo que ofrecen Los Quintana podría ser un producto vulgar, chabacano y descuidado. Y, sin embargo, es todo lo contrario: más allá de la hilarante comicidad que produce; lo que más hay que destacar de este espectáculo –y esto ya lo sabrán quienes hayan visto cualquier propuesta de Los Quintana- es su ejercicio de verdadera perfección técnica. De hecho, la técnica de la fonomímica implica una sincronización casi milimétrica en lo labial y lo corporal, para que el efecto, la magia no se vengan abajo. Si algo de esto falla, la ilusión fallará con ello. Y, si ya es complejo realizar un número de fonomímica sin que se caiga el juego, imagínense un ramillete encadenado con la precisión que sucede aquí. La fonomímica es, desde luego, un arte peligroso, donde queda apenas un milímetro de distancia entre la perfección y el desastre. Y, sobre el escenario, David Quintana y Fernando Quintana –pero también los que podríamos llamar sus discípulos; o, mejor dicho, alumnos aventajados José Cobrana, Ricky Mata, Carlos Chacón y Joan Salas– dan una verdadera lección de cómo elevar a arte técnico algo que podría quedar en anécdota. Más allá de su talento cómico al servicio de la parodia – fuera de toda duda, como denotan las constantes carcajadas del respetable-, hay una interiorización técnica del arte de la fonomímica que permite gozar de cada gesto, de cada pequeña inflexión gestual perfectamente engarzada en el ritmo del play-back: es ahí, en esa interiorización, donde podemos ver el verdadero motivo del éxito de este espectáculo: no sólo es divertido; sino que además está perfectamente ejecutado.

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Como en todo espectáculo de extractos –no hay que olvidar que aquí asistimos a un recorrido de los momentos más memorables de 25 años de trayectoria- puede que se eche de menos un hilo conductor argumental más claro –sí lo había, por ejemplo en Las Chicas del Zapping-; pero hay que encajar este espectáculo como lo que es: una antología que puede servir de buen primer acercamiento a un tipo de espectáculo que –por su estilo- tiene pocos rivales en la cartelera madrileña. No cabe duda de que, ante la sala repleta, Los Quintana tienen –merecidamente- un público educado y formado; que siguen el arte de la compañía. Tal vez por eso, una única noche sea poco. Esta compañía –ya lo ha demostrado otras veces- y este espectáculo tienen cabida incuestionable en la cartelera madrileña; y habría que encontrar la manera de darles la temporada que, sin duda, merecen. Porque el estilo de Los Quintana es, desde luego, un placer culpable en el que es un gusto caer de vez en cuando. Tiene estilo propio, irreverencia, sentido de la comedia pícara; y –sobre todo- una ejecución impecable en un arte que es mucho más complejo de lo que pueda parecer a primera vista. Desde luego, quienes participamos de esta gran fiesta lo hicimos gozosos. Ojalá Los Quintana encuentren pronto el hueco que merecen por derecho propio en la cartelera madrileña.

Han cumplido 25 años haciendo arte de este estilo tan particular… Un cuarto de siglo, que se dice pronto. Resulta casi superfluo entrar a valorar las razones de un éxito real, que salta a la vista y queda fuera de toda duda cuando se experimenta el fenómeno. ¿Son Los Quintana un placer culpable? Desde luego que sí; pero bienvenidos sean de tanto en tanto; y tiene mérito lo que hacen: elevar a arte incuestionable y perfección técnica un estilo a veces injustamente denostado. Toda persona con sentido del humor –y gusto por el humor bien hecho- debería experimentar a Los Quintana al menos una vez en la vida… Y muchos de los que hayan visto una vez el peculiar humor de los argentinos –que, claramente y visto lo visto, han creado buena escuela en España- no dudarán en querer volver cada cierto tiempo. Para que eso pase… ¿qué mejor que darles una temporada estable? Como fiesta que fue, no busquen calificación; porque no viene al caso calificar las fiestas de homenaje: simplemente, hay que celebrarlas como lo que son.

H. A.

Gala 25 Aniversario de Los Quintana. Con: David Quintana, Fernando Quintana, José Cobrana, Ricky Mata, Carlos Chacón y Joan Salas. Idea y dirección: David Quintana y Fernando Quintana. LOS QUINTANA.

Teatro Calderón, 21 de octubre de 2019

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