Saltar al contenido

‘Why?’ ¿es el teatro un acto de amor o un arma de destrucción masiva?

octubre 21, 2019

whycartel.png

Espectáculo en inglés

El teatro es un arma muy peligrosa” (Vsévolod Meyerhold)

***

Como parte de los actos que enmarcan los Premios Princesa de Asturias –que este año han reconocido con el galardón en la categoría de Artes al mítico director Peter Brook (1925-)- la Fundación Princesa de Asturias presentó en Oviedo el estreno en España del último espectáculo del maestro inglés. Why? –cuyo estreno absoluto tuvo lugar en junio de este mismo año, y que Brook firma al alimón con su ya habitual colaboradora Marie-Hélène Estienne- recaló en la Fábrica de Armas de Oviedo apenas un mes y medio antes de verse en Madrid. Se trata, en esencia, de una declaración de amor al teatro que es, al mismo tiempo, un ejercicio técnico, narrativo e histórico que –desde la honesta sencillez que siempre caracteriza los trabajos de Brook- lanza algunas preguntas: ¿Por qué hacer teatro? ¿Para qué hacer teatro? E incluso, en última instancia:¿Qué consecuencias puede llegar a tener el hecho de hacer teatro?

Sobre el ya clásico espacio vacío –apenas una alfombra persa, unas sillas con atriles y un piano fuera de ese espacio central- con el público rodeando el espacio a tres bandas se presentan ante nosotros tres actores y un pianista. Los tres actores nos introducen un cuento en el que Dios crea el mundo y coloca a los humanos en el mundo; pero, viendo que los humanos se aburrían, un día decidió crear el teatro. Entonces, los humanos se preguntaron ¿por qué hacer teatro? Es el punto de arranque de un montaje breve y escueto –unos 80 minutos- en el que podemos distinguir una primera parte más teórica, en la que se nos explican distintas técnicas teatrales y se nos enseña a aplicarlas a través de los cuerpos de los actores, al mismo tiempo que se lanza una eterna pregunta sin respuesta: ¿qué o quién es lo más importante a al hora de una representación teatral? Siguen ejemplos prácticos de cómo aplicar el famoso método Stanislavski, con momentos ágiles y hasta divertidos –¿cómo puede encontrar la verdad y la organicidad un actor que ha de interpretar a un criado sin nombre que sólo debe decir “el coche está listo”? ¿desde qué sitios se puede abordar esta frase tan simple en apariencia?- y, al avanzar en la perspectiva histórica de la técnica de actuación, se nos introduce el nombre de Vsévold Meyerhold (1874-1940), colaborador de Stanislavski y que desarrolló más adelante tanto una nueva forma de hacer y entender el teatro –la llamada biomecánica teatral, que buscaba extremar el simbolismo emocional de las piezas, alejándose del naturalismo de la época y dando peso tanto a una actuación más expresiva como al espacio y la relación entre público y actores en el espacio- que le convirtió, pese a las reticencias iniciales, en uno de los hombres de teatro más importantes de su tiempo. Fundó teatros, produjo espectáculos rompedores y todos se lo rifaban, incluso si era considerado un creador demasiado contemporáneo para los tiempos que corrían. Pero la turbia situación política de Rusia llevaría a Meyerhold primero a trabajar a las órdenes del partido –produciendo un teatro en apariencia más cómodo que el que él quería desarrollar- y, finalmente, con el triunfo del socialismo stalinista, a verse en la estacada cuando el teatro fue prohibido y considerado subversivo –algo que el propio Mayerhold ya podía anticipar con su método de trabajo-. Crítico con el realismo que exigía Stalin, Meyerhold vio morir progresivamente a uno de sus más señalados compañeros – Maiakovski- y al propio Stanislavski –que le dio refugio en el mundo de la ópera durante sus últimos años- poco antes de caer en desgracia, ser deportado, su mujer misteriosamente asesinada de 17 puñaladas en un atentado que no parecía ser tal y finalmente él fusilado. Es la caída al abismo de un hombre que fue uno de los más importantes de su tiempo, que tuvo el éxito y la fama; pero cuya manera de entender el mundo –y, por extensión, el teatro- le puso en el punto de mira.

why1

Why? se ocupa tanto del teatro como forma de creación – de esa necesidad de crear- como del teatro como forma de subversión, pasando de una a otra –o, mejor dicho, trenzando ambas- para formar un todo que avanza de lo práctico a lo teórico. ¿Cuál fue a fin de cuentas el pecado de Meyerhold sino el de hacer un teatro incómodo en tiempos convulsos? Y, entonces ¿es realmente el teatro algo potencialmente peligroso? Desde una óptica compleja en su simplicidad, Brook y Estienne proponen un ejerciocio a medio camino entre la conferencia teatralizada y el teatro simbólico para plantear cuál es la verdadera utilidad del teatro.

Desde luego que la pieza –como digo, no muy extensa- tiene dos partes bien diferenciadas. Una de carácter más práctico al inicio –que ofrece momentos hilarantes y de interacción con el público al evaluar las distintas técnicas y formas de interpretación- y una segunda más narrativa, más histórica y hasta más política si se quiere; centrada en el ascenso y caída de Meyerhold, como la demostración clara de que el teatro sirve para crear – como arma subversiva- pero también para destruir ídolos: en esta segunda sección, los actores asumen al tiempo los roles de narradores y personajes de modo alternativo. Desde luego que lo que plantean Brook y Estienne debe verse como una declaración de amor al acto de crear –y, quién sabe si también como un canto del cisne del director inglés; y por eso en esta ocasión es un espectáculo tan técnico-; pero, de alguna manera, parecen dos obras en una y por eso el espectáculo se resiente. Why es elegante en su sencillez y tiene el sello inconfundible de menos es más de Brook; pero quizá empiece tan arriba cuando revisa la parte de las técnicas teatrales con mágica algarabía que termine por decaer en su segunda sección, cuando se convierte casi en una conferencia dramatizada –muy bien dramatizada, eso sí- sobre cuestiones más históricas y políticas. La historia se sigue con interés –y deja imágenes hermosas con bien poco-; pero queda más la sensación de haber visto dos pequeñas –pequeñísimas- piezas que un todo más sólido. Y esto, teniendo siempre en cuenta que estamos ante un espectáculo de Brook –al que sabemos que se le puede y se le debe exigir el máximo-. Aquí, desde luego, parece que para el Maestro Brook prima más su necesidad de despedirse y explicar por qué –se- hace teatro, que el de contar una historia, una trama. Vista como un todo dramatúrgico, tal vez Why? se quede algo corta; pero vista como lo que parece ser –una despedida, un homenaje, una delaración de amor y de intenciones a toda una vida de trabajo- adquiere un significado más amplio, más profundo, que trasciende a lo que se ve en escena: creo que esta es, en última instancia, la verdadera lectura que se debe hacer del espectáculo, y que su verdadera grandeza radica más en lo que significa que en lo que es. Pocas veces sucede esto.

why2

Lo que no se puede cuestionar es que el espectáculo contiene en su estética toda la elegante simplicidad a la que Brook nos tiene acostumbrados. Tanto en la sutilidad con la que es capaz de crear pequeñas figuras estilizadas, estéticas y hermosas; así como de pasar del aliento más cómico a la intimidad más dramática con una limpieza envidiable –en este aspecto hay que señalar que los tres actores, Hayley Carnichael, Kathryn Hunter y Marcello Magni están inspiradísimos, con una expresividad facial y corporal muy clara y marcada, muy conectados en lo corporal con lo que están contando y conectando directamente con el público: hay momentos de mucha intensidad expresiva en el vacío que son de las mejores bazas del espectáculo; y esa conexión que establecen con un público al que miran sin pudor es muy de agradecer-. Como siempre sucede con Brook, el vacío visual consigue llenarse con un trabajo actoral minucioso, que permite a los espectadores concentrarse en el gesto y el peso de la palabra –incluso en un espectáculo como este, desprovisto de una trama digamos ‘definida’-; de la misma manera, las pinceladas musicales de Laurie Blundell al piano –se recurre con cierta frecuencia a Shostakovich, en una clara alusión a la etapa histórica- completan un todo que es sutil y elegante. En Why? están, desde luego, todas las claves del teatro de Peter Brook; y permite un acercamiento claro a su particular simbolismo; por más que, a nivel de trama, no sea esta una de sus piezas más complejas. Sin embargo, uno puede admirar tanto la precisión estética de lo sencillo como la manera en la que el maestro inglés focaliza su trabajo sobre los actores – formidables actores, insistamos de nuevo- para crear un todo en el que, efectivamente, la imaginación vuela y nada de lo que falta se extraña. Es ahí, en esa elegancia de lo pequeño donde está el mayor atractivo de esta pieza –que siento que exige una cercanía con el público que afortunadamente tuve en la Fábrica de Armas de Oviedo (la vi desde el escenario), pero que tal vez se pierda en espacios más grandes-.

why3

En resumen, siento que Why? –al margen de su estupendo acabado estético y estilístico- seguramente valga más por lo que significa más allá de lo que se ve que por lo que es en sí misma. Hay una sensación de canto del cisne, de mirada al pasado, de identificación de Brook con todos los grandes nombres que pueblan esta pieza, que nos lleva a pensar que tal vez sea una despedida. Y, si lo es, desde luego, es desde una clara intencionalidad: la de un maestro que –como Stanislavski, como Meyerhold- creó una forma propia de hacer teatro; cambió las formas, quién sabe si intentando cambiar el mundo –o hacer del mundo un lugar algo mejor-. Algo de eso hay, y hay que verla desde ahí para valorar todo su impacto emocional. Además, incluso siendo un espectáculo menor dentro de su producción, permite admirar una vez más la técnica y forma prodigiosas de hacer teatro de Brook.

H. A.

Nota: 3.5 / 5

Why?”, de Peter Brook y Marie-Hèlène Estienne. Con: Hayley Carmichael, Kathryn Hunter, Marcello Magni y Laurie Blundell. Dirección: Peter Brook y Marie-Hélène Etienne. C.I.C.T. THÈÂTRE DES BOUFFES DU NORD / THEATRE FOR A NEW AUDIENCE (NEW YORK) / GROTOWSKI INSTITUTE (WARCLAW) / NATIONAL PERFORMING ARTS CENTER (TAIWAN) / R. O. C. NATIONAL TOUCHING THEATER / CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL / TEATRO DIMITRI (VERSCIO) / THÈÂTRE FILMIN GEMIER (LA PISCINE).

La Fábrica (Oviedo), 13 de octubre de 2019

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: