Saltar al contenido

‘Mercaderes de Babel’, o entre dos aguas

octubre 15, 2019

mercaderescartel.jpg

Espectáculo en castellano e inglés

Desde luego que Mercaderes de Babel –primer montaje que presenta como director Carlos Aladro desde que fue nombrado director del Teatro de la Abadía, si bien se trata de una producción externa- era una apuesta tan extrema como interesante. Se trata, en pocas palabras, de una deconstrucción de El Mercader de Venecia de Shakespeare que firma nada menos que Jose Padilla, centrada en la escena del juicio y vista como un juego metateatral; en la que a un conjunto de sólidos actores españoles se une Greg Hicks –importante actor británico, habitual de la Royal Shakespeare Comapny- para interpretar al judío Shylock para poner al día el juicio entre el mercader Antonio –incapaz de saldar su deuda económico con el usurero judío- y Shylock –que, rechazando la compensación económica, pone como precio a la deuda una libra de la carne de Antonio, que el judío arrancará de donde él decida-. Y, en el centro de la función, una gran pregunta: ¿es lícito a día de hoy un juicio así o es un material lleno de tabúes? A juzgar por lo que propone el montaje, la respuesta parece ser la segunda.

Mercaderes de Babel toma como núcleo la principal escena de la obra de Shakespeare –la del juicio- para intentar revisar la legitimidad del proceso; y, ya de paso, para poner de vuelta y media algunas visiones políticamente incorrectas hoy que aparecen –explícitas e implícitas- en el texto original: ahí es nada. En resumen, Mercaderes de Babel es una versión bilingüe, reducida y anotada del clásico de Shakespeare, leída desde hoy; y que, a pesar de las notas al pie, podrá desconcertar a quienes no conozcan profundamente el original. El resultado es un espectáculo confuso en el que el texto de Padilla –que tan bien ha versionado a otros autores- no encuentra bien equilibrio con la puesta en escena de Carlos Aladro –que tantas propuestas interesantes ha dado-, que parece navegar en otra dirección.

mercaderes1.jpg

Resulta complejo dilucidar qué se ha pretendido con este acercamiento –que no estrictamente versión- al clásico shakesperiano. La deconstrucción está clara; pero el resultado –al recortar prácticamente todo lo que no es el conflicto central- es que la historia no se entiende con claridad, a no ser que se haya preparado previamente. E incluso conociendo la trama, tal como se expone quedan agujeros inexplicables. El asunto del metateatro está ya muy manido –y aquí no aporta nada- En otro orden de cosas, la idea de ‘anotar’ el texto con explicaciones externas, tanto para avanzar en la trama como –sobre todo- para aclarar las cuestiones judiciales –la justicia de entonces versus la justicia de ahora- resultan innecesarias. Sobre todo, porque es más que discutible desencajar un clásico de su tiempo para leerlo desde el hoy. Desde la óptica moderna, El Mercader de Venecia es una obra antisemita, machista, antifeminista y todo lo que queramos; pero tenemos que encajarla en la realidad del momento en el que fue escita: intentar enmendarle la plana desde lo que se acepta hoy no tiene mucho sentido, a decir verdad. De algún modo podríamos decir que la revisión de Padilla ni se aleja lo suficiente del original –que le pesa como una losa- ni se atreve a crear un todo autóctono –como sí había hecho antes el autor sin miedo alguno cuando adaptó a Cervantes o Bulgakov-. El resultado es confuso y ni aporta a la obra ni consigue una entidad propia que pase de la mera curiosidad. ¿Tenía posibilidades la idea de evaluar el juicio central? Sin duda; pero todo se queda en un intento que no termina de cuajar, desfigura el original y lo convierte en algo confuso: flaco favor a Shakespeare. Teniendo en cuenta la habitual habilidad de Jose Padilla como adaptador –fuera de toda duda- no se entiende qué ha podido pasar aquí para que el autor no haya logrado sacar provecho de uno de los textos shakesperianos más complejos e interesantes; limitándose a releer la obra desde un punto de vista panorámico y –lo que es peor- políticamente correcto. Padilla puede hacer mucho más que eso, lo sabemos.

mercaderes2.jpg

Tampoco la puesta en escena de Carlos Aladro termina de decidirse por un enfoque o decididamente clásico o decididamente contemporáneo. Navega entre las dos aguas, incorporando elementos contemporáneos –micrófonos sin motivo claro, vestuario actual, música contemporánea y baile, proyecciones que parecen más un mero adorno que otra cosa, escenografía neutra…-, pero poco más. Como todo en este montaje, ni se queda demasiado clásico, ni se pasa de contemporáneo. Sabemos que Aladro es un director inteligente y creativo; pero, sin embargo, desaprovecha algunas posibilidades dranatúrgicas más claras. Por ejemplo: contamos con un Shylock inglés, que se expresa en su lengua –de acuerdo, lo compramos-; pero no hay ningún elemento dramatúrgico que justifique la barrera lingüística, sin que entendamos muy bien por qué. Tampoco se entiende que el resto de los personajes tengan morcillas inglesas aquí y allá; e incluso que el propio Shylock tenga morcillas en castellano macarrónico. El caso es que el conflicto lingüstico –que tanto hubiera dado de sí- se queda en anécdota, porque no está ni justificado ni desarrollado. Lástima. Pero podríamos seguir: Antonio y Basanio parecen llevar su amistad un paso más allá y tener un affaire homosexual –¿con qué fin?- incluso a pesar de que este último sigue bebiendo los vientos por Porcia. El resultado de la puesta en escena es que se ha unido un cúmulo de elementos muy diversos que no termina de cuajar. Raro en Aladro, que suele ser hábil a la hora de ofrecer formatos arriesgados y bien acabados. ¿Ha dirigido este montaje la misma persona que ha ofrecido propuestas como Scratch La Fiebre? Nadie lo diría.

mercaderes3.jpg

Más cuestiones: las interpretaciones navegan en estilos diversos, también sin mucha justificación clara. El Shylock de Greg Hicks –de largo el mejor actor del conjunto- aporta un enfoque clásico, auténticamente shakesperiano –por supuesto en un inglés impecable- que se agradece mucho. Sin embargo, el resto del elenco opta por un estilo más desenfadado y contemporáneo, que choca con la elegancia que desprende Hicks. Es un gusto ver esta escuela; pero tengo la sensación de que su potencial queda algo desaprovechado. El Antonio de Javier Lara aguanta bastante bien el tirón a Hicks, con un punto intermedio entre una visión más clásica y una visión más moderna: tiene mérito que esté a la altura. El resto del elenco –salvando quizá la elegancia de la Porcia de Natalia Huarte, que alcanza momentos interesantes aquí y allá- se las tiene que ver con roles escasamente definidos y hacen lo poco que la trama les deja: son Ramón Pujol, Alba Enríquez y Juan Blanco, a todos les hemos visto muy bien otras veces; y, sin embargo aquí no pasan de la pálida corrección. ¿Falta de profundización en la dirección de actores y en la construcción de personajes? Es más que posible, porque ya digo que es un elenco de primer nivel.

mercaderes4.jpg

Apenas 75 minutos dura una función que ni hace justicia al original ni logra crear un todo que tenga personalidad propia a nivel literario y estético. La idea era buena y con posibilidades y el equipo es de primer orden; pero casi todo en el desarrollo se queda entre dos aguas. Quizá, lo más discutible de la propuesta –incluso por encima de la sensación de que le hace falta una revisión general- sea que, efectivamente, el original –que es nada menos que El Mercader de Venecia- queda más que confuso. Una lástima. Otra vez será.

H. A.

Nota: 2/5

Mercaderes de Babel”, de Jose Padilla, a partir de “El Mercader de Venecia”, de William Shakespeare. Con: Greg Hicks, Javier Lara, Natalia Huarte, Ramón Pujol, Alba Enríquez y Juan Blanco. Dirección: Carlos Aladro. COMPAÑÍA DE BABEL.

Teatro de la Abadía, 8 de octubre de 2019

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: