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‘Medida X Medida’, o Shakespeare, la comedia (dramática) y la retranca

octubre 11, 2019

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Espectáculo en lengua gallega

Para celebrar sus 15 años, la compañía Excéntricas Produccións –una de las más consolidadas del panorama gallego actual- une fuerzas con el Festival Internacional de Outono de Teatro de Carballo –Fiot, otra de esas citas indispensables de la realidad teatral gallega- para apostar por Shakespeare y presentar una versión libre de Medida X Medida –la propia transcripción del título, a priori, podría tomarse como una declaración de intenciones- en versión y dirección de Quico Cadaval y con un puñado de actores sobradamente conocidos para el público. Exceptuando aquel divertimento que era Shakespeare para Ignorantes, este acercamiento a Medida por Medida supone el regreso de Cadaval al Shakespeare más puro después de su exitosísima producción de Noite de Reis para el Centro Dramático Gallego, allá por 2007: no es de extrañar entonces que la estemos ante uno de los montajes más esperados de la temporada gallega actual. Y lo cierto es que Cadaval ofrece un acercamiento personal y particular a una pieza que –pese a ser una comedia- no está exenta de dificultades. En este sentido, la versión que Cadaval plantea funciona como juguete cómico – apoyándose con decisión en los aspectos más irónicos y retranqueiros de la pieza-, pero elude hasta cierto punto las partes más oscuras de una comedia que es más de sonrisa que de carcajada.

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Puede que lo más complejo de Medida por Medida –escrita en torno a 1604- resida precisamente en la ambigüedad que desprenden todos sus personajes; e incluso en su propio egoísmo, que acaba siendo motor de las acciones de casi todos en uno u otro momento. El periplo de la novicia Isabella por salvar a su hermano de la condena a muerte que le ha sido impuesta tras dejar encinta –y por tanto deshonrada- a una mujer se topa en su camino con los obstáculos de una serie de personajes que actúan por sus propios intereses: desde Angelo –el nuevo mandatario suplente y corrupto- hasta el Duque –que acaba usando su poder en su propio beneficio- pasando por la propia Isabella –que, a la hora de la verdad, prefiere conservar su virtud a salvar la vida de su hermano-, todos los personajes acaban moviéndose por sus propias pulsiones. A su alrededor pululan, además, toda una serie de secundarios de reputación más que dudosa, que terminan por perfilar efectivamente la parte más egoísta del ser humano. Medida por Medida es, ante todo, una comedia –por su final más o menos feliz, por el enredo en sí mismo-; pero su contenido tiene mucha más complejidad que la comedia en sí misma: hay una parte oscura que subyace con bastante claridad, y ahí radica la mayor dificultad de la función.

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A la hora de decidir cómo plasmar el dudoso valor moral de los personajes que pueblan esta obra, Quico Cadaval opta por una visión, ante todo, festiva y colorista. Se vale de ritmos de samba y bossa-nova para colorear una función que tiene ecos brasileiros –incluso en parte del vocabulario que escoge la versión, bastante alejado a veces de lo que daríamos en llamar un gallego normativo- para crear un universo en el que, frente a la rotundidad dramática de Isabella –aquí muchas veces Sabela- y la contención del Duque, el resto de los personajes aparecen, en mayor o menor medida enfocados hacia un tono más farsesco, más bufo; que quizá quiera matizar sus carecias morales dándoles un tono que les hace parecer de menor calado respecto a Isabella y el Duque, satélites en torno a los que giran todos los demás. De algún modo, Cadaval apuesta efectivamente por la comedia para meterse al público en el bolsillo; y maneja bien los recursos para que el espectáculo funcione: la función resulta musical, festiva, ágil y con una comicidad inmediata y evidente que hace las delicias del público; por más que, personalmente, sienta que algo de la complejidad dramática de la pieza se haya quedado por el camino. Así y todo, son las escenas más puramente cómicas –las que pertenecen a la trama del burdel- las más logradas y coherentes, las que dejan los mejores momentos del montaje. ¿Que Cadaval repite, en líneas generales, una parte de la fórmula que ya le diera el éxito con Noite de Reis, en cuanto al tono; si bien este Medida X Medida tiene un formato más pequeño? Seguramente, y, entendiendo que es una versión quizá más ligera, enfocada al disfrute de un público más amplio; pero Medida X Medida tiene una complejidad dramática mayor que Noite de Reis. Al optar por la farsa en líneas generales –salvo la pareja protagonista-, algo de esa complejidad se pierde.

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Se sirve Cadaval de una escenografía sencilla y multifuncional, pero útil, de Suso Montero para ubicar los múltiples espacios en los que transcurre la trama, y casi todo en la puesta en escena rezuma un aire de retranca que es seña de identidad del montaje: un código en el que Cadaval se las sabe todas; y es por eso que la función fluye tan bien y conecta tanto con el público. Gran conjunto de actores, en su mayoría habituales colaboradores de Cadaval. Salvo Melania Cruz –que se encarga de Isabella- y Evaristo Calvo –que hace las veces del Duque-, el resto se multiplica en diversos personajes. Puede que los mejores momentos corran por cuenta de los graciosos: Víctor Mosqueira que –entre otros- es Pompeu, despliega toda una serie de habilidades físicas, corporales y gestuales que van muy en consonancia con el tono de la propuesta y Patricia Vázquez hace una Madame adecuadamente rotunda, siempre en tono bufonesco: ambos brillan por méritos propios, se meten al público en el bolsillo y dejan momentos para el recuerdo. Puede que al Angelo del siempre estupendo Josito Porto le falte un punto extra de maldad, pero responde siempre a los cánones más suaves en los que se mueve esta propuesta: el actor sólido está, pero creo que el enfoque del rol quizá debería ser más turbio; mientras que Santi Romay –que es Claudio, el hermano reo; y Lucio, su amigo pendenciero- encuentra sus mejores momentos en las retrancas del segundo, siempre ayudado por el tono del montaje –y contagiado por la inspiración de sus compañeros cómicos-. María Costas se encarga sin problemas de sus respectivos roles –entre los que tal vez sea Mariana, la antigua amante de Angelo, el más relevante- mientras Bernardo Martínez lleva el peso de una parte musical en la que, en un momento u otro, todos participan.

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Párrafo aparte merecen Melania Cruz y Evaristo Calvo, porque, como Isabella y el Duque –oculto bajo la sotana de Fray Ludovico-, porque se les ha permitido recrearse en unos enfoques más serios, más íntimos e interiorizados. Ambos derrochan elegancia; y en ambos sale a relucir la complejidad dramática de sus personajes. Escuchar y ver la Isabella de Melania Cruz probablemente nos deje los momentos más auténticamente shakesperianos de la propuesta: es el mejor elogio que se le puede hacer. Por su parte, la sutil elegancia contenida del Duque de Evaristo Calvo es también un dechado de virtudes: entendiendo que la mayoría del público entre más por la parte más cómica; bajo mi punto de vista las escenas que comparten Cruz y Calvo son un oasis de conteción muy de agradecer en el seno de una propuesta tan cómica.

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Desde luego que la propuesta –cuya duración se acerca a las dos horas- sabe bien lo que hace, está bien planteada, tiene ritmo y comedia, y conecta de inmediato con el gran público, gracias al hábil manejo de la comedia que demuestra Cadaval y a un grupo de actores que saben cómo manejarse bajo sus órdenes. Con todo, algo de la parte más oscura de la obra –el egoísmo que respiran casi todos los personajes- pasa a segundo plano en favor de la comedia, y la variante lingüística empleada –con alguna licencia del portugués- no deja de llamar la atención, bien colocada sin embargo entre samba y samba. Por más que sienta que la obra es algo más complejo que lo que se ve aquí, no cabe duda de que el resultado es un éxito que conectará de inmediato con el gran público. Es, desde luego, un camino posible; y, como tal, acerca una obra compleja al gran público. La noche del estreno, desde luego, el público decretó un grandísimo éxito.

H. A.

Nota: 3.35 / 5

Medida X Medida”, de William Shakespeare. Con: Melania Cruz, Evaristo Calvo, Josito Porto, Víctor Mosqueira, Santi Romay, Patricia Vázquez, María Costas y Bernardo Martínez. Versión y dirección: Quico Cadaval. EXCÉNTRICAS PRODUCCIÓNS / FIOT (Festival Internacional de Outono de Teatro de Carballo).

Auditorio del Pazo da Cultura de Carballo, 4 de octubre de 2019

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