Saltar al contenido

‘The Knight of the Burning Pestle’, o el público es soberano… y quiere irse feliz

mayo 8, 2019

donnellan1

Espectáculo en ruso

En su ya habitual visita a Madrid casi cada año, Declan Donnellan, Nick Ormerod y su compañía Cheek By Jowl –en el contexto del ciclo Una Mirada al Mundo que ofrece el Centro Dramático Nacional- presentaron este año una libertina versión de The Knight of the Burning Pestle, una comedia metateatral de Francis Beaumont estrenada en 1607 que ya entonces realizaba una poderosa crítica al género de caballerías y a lo pretencioso y sesudo de cierto tipo de manifestaciones teatrales; y que ahora Donnellan y su elenco –esta vez los actores rusos del Pushkin Drama Teatre de Moscú- actualizan para convertirla en una atrevida astracanada que funciona como un mecanismo de relojería.

pestle4

En The Knight of the Burning Pestle –que se podría traducir aproximadamente como El Caballero del Ardiente Mortero- una compañía de teatro –contemporáneo, de esas dispuestas a reinterpretar el código a toda costa- presenta una versión moderna de un drama, El Mercader de Londres. Parece un drama burgués plagado de diálogos sesudos, escenografía abstracta y puesta en escena minimalista… No tardan en surgir de la platea dos espectadores indignados –una pareja de tenderos- que intentan salvar la situación: ellos no han pagado para ver esto, ellos quieren ver una puesta en escena convencional o al menos una puesta en escena que merezca la pena… No han pagado por ver conceptos escénicos ni modernidades aunque eso sea el último grito; sino por ver el exceso y la grandilocuencia del género de caballerías. Ellos vienen al teatro a divertirse más que a pensar, y así se lo hacen saber al equipo. Ante la desesperación de los actores –a los que, después de todo, ya les han reventado la representación- la pareja de tenderos sube a escena e invita a su dependiente a participar de la trama en el rol principal, el de un torpe caballero que buscará impartir justicia a toda costa entre las tramas que se sucedan y se solapen. Será el comienzo de una carrera en la que los actores intentarán –a duras penas- interpretar un drama de abandonos, mujeres repudiadas, pasiones, venganzas, reparación de honor, muertes y, por supuesto, caballeros con armadura; a pesar de que la avezada pareja de espectadores –en su lugar estelar en el propio escenario- interviene constantemente en la trama para digamos aconsejar a los personajes sobre qué caminos deben tomar. La cosa está fuera de control, la locura está servida y a duras penas los actores deberán tirar de oficio para intentar terminar la función de la mejor manera posible, siempre y cuando contenten a sus nuevos invitados. Porque, tal y cómo dice la mujer del tendero en un momento de la representación, no basta con un final feliz; hay que hacer que el público que paga entrada salga feliz del teatro. ¿Hasta dónde llegará la situación para conseguir esa felicidad? ¿Terminará la obra como está previsto o conseguirán los tenderos, el público, el pueblo llano imponer su criterio? La locura está servida.

pestle1

Desde luego que Donnellan –que eleva esta obra a la categoría de gran astracanada consciente- y su equipo han urdido un grandísimo divertimento, una comedia alocada y delirante donde las situaciones van de mal en peor; y las intervenciones de los espontáneos del público no parecen tener fin, provocando la hilaridad. Pero, al mismo tiempo, claro, en esta comedia aparentemente –y solo aparentemente- blanca se vislumbra una crítica –implícita en la obra original y oportunamente subrayada en el presente montaje- feroz hacia los admiradores del teatro convencional, las mentes cerradas ante los cambios. A través de este juego de espejos Donnellan parece preguntarse dónde están los límites entre un montaje convencional –extremamente convencional- y una propuesta innovadora –también hasta el extremo- y hasta qué punto el público tiene o no derecho a exigir aquello que cree que ha venido a ver. Con muy pocos elementos escénicos pero muchos recursos, ideas y sentido del humor; el genial director entrelaza la trama de caballería –aquí, claro, modernizada; porque asistimos a una puesta en escena de corte konzeptual- se entrelaza con las interrupciones de los tenderos, y el todo se acaba convirtiendo en un carnaval inenarrable que muestra la forma más pintoresca que habría de acercarse a esta obra: justo aquella que quieren ver los tenderos. La locura va en aumento, las carcajadas van en aumento –ante la lógica desesperación de los actores- y el resultado es un festival del gag tan sorprendente como meditado y tan sencillo en apariencia como bien ejecutado. ¿Queda Donnellan con este montaje por encima de la obra misma y la ha intervenido en exceso para armar un show, su show? Probablemente. Pero, siendo honestos, poco importa, cuando el disfrute es tan evidente y la propuesta tan chispeante. ¿Se mantiene la esencia de la obra en el montaje de Cheek By Jowl y el Pushkin Drama Teatre? En mi opinión –y sin conocer el original en profundidad- sin duda alguna. Tampoco habría que perder de vista la vigencia que mantiene una obra escrita hace tantos siglos, a la hora de poner de vuelta y media no solo el concepto de novela de caballería; sino también -y sobre todo- la cuestión de los gustos del público, y el azote al teatro burgués: todo figura ya en el original, y eso que el original tiene más de 400 años… No han cambiado tanto las cosas.

pestle2

Bastan apenas una caja giratoria blanca sobre la que se proyectan vídeos –en ocasiones pregrabados, otras filmados en directo-, un par de sillas y una serie de elementos de atrezzo que van apareciendo progresivamente –y que es mejor no desvelar- para armar un montaje de ritmo implacable en el que Donnellan exprime hasta el extremo el talento de sus actores para la comedia. No tiene miedo a llevar la astracanada al extremo; y es ahí donde está el mayor hallazgo de la propuesta: el gran final, con toda la compañía acometiendo un número de comedia musical de primer nivel –algo tan inesperado como cercano a lo que todos estamos deseando que ocurra- es la muestra de que el director británico no teme a estirar su material en favor de la parodia: funciona, casi diría que milagrosamente; porque a esas alturas ya hemos visto tal cantidad de astracanadas que aceptamos cualquier cosa, en el mejor sentido. Es de destacar, como digo, que a pesar del ritmo frenético –por momentos tan de alta, altísima comedia-, toda la representación se lleva a cabo en un dispositivo escénico mínimo, que hace uso inteligente de los recursos visuales para armar un todo francamente atractivo que juega en favor de la comedia. También el vestuario –que se podría definir como entre neutro y carnavalesco- demuestra un despliegue de inventiva importante.

pestle3.jpg

También el trazo de los personajes de dentro y fuera de la ficción –convenientemente actualizados- ayudan a fomentar tanto el simbolismo como la parodia en sí misma. No sólo los espontáneos del público son dos seres grotescos en sí mismos –ella emperifollada y con ese peinado imposible; él apocado y dependiente de su mujer- sino que los propios personajes del drama están estereotipados para favorecer la comedia: así, el marido de corte machista es un rockero alcohólico, la heroína femenina joven está convenientemente sexualizada y la matriarca es algo más que una mera ama de casa, la mujer que acabará tomando las riendas para reconducir la situación. Al tiempo que actualizan los parámetros de la obra, los Cheek By Jowl parecen querer remarcar los estereotipos de los que de los que, hasta cierto punto, también se burla la obra original a la hora de recrear ese loco cuento de aventuras y caballerías que constituye la pieza interrumpida. Y la cosa les sale. Porque el reparto –once intérpretes y nadie falla, todos perfectos al servicio de esta astracanada trepidante- se vuelca en la propuesta y la lleva hasta sus últimas consecuencias sin temblar: sólo así se sostiene como lo hace una propuesta como esta. Todos están en su sitio, pero del conjunto hay que destacar obligatoriamente a la desternillante Mujer del Tendero que interpreta Agrippina Steklova –con un look que recuerda inevitablemente al de Bette Midler en La Maldición de las Brujas-, no sólo por la desternillante creación que hace; sino también por la manera de encabezar ese inesperado número musical que cierra el espectáculo. Tampoco el apocado tendero de Aleksander Feklistov se queda atrás, en los que seguramente sean los dos papeles más memorables y con más oportunidades de lucimiento. Pero es de ley decir que estamos ante una propuesta coral en la que todos aportan y todo funciona como un reloj. Ni es fácil jugar ese código, ni es fácil sostenerlo como sucede aquí. Y, sin embargo, sucede el milagro.

pestle5

La función que presencié –hasta la bandera- acabó el alborozo generalizado. Es difícil decidir si a Donnellan se le ha ido la mano con la astracanada, si está desequilibrado el peso entre la historia central y las intervenciones de los tenderos –se acaban imponiendo estas últimas- o cuánto de la idea original queda en la representación que vemos aquí. Y, sin embargo, se sale del teatro, tal y como sugería la mujer del tendero, un poco más felices. Poco más se puede pedir.

H. A.

Nota: 4.25/5

 

“The Knight of the Burning Pestle”, de Francis Beaumont. Versión libre de Declan Donnellan y Nick Ormerod. Con: Kirill Chernyshenko, Alexander Feklistov, Anna Karmakova, Danila Kazakov, Andrei Kuzichev, Sergei Miller, Aleix Rakhmanov, Nazar Safonov, Kirill Sbitnev, Agrippina Steklova y Anna Vardevanian. Dirección: Declan Donnellan. CHEEK BY JOWL / PUSHKIN DRAMA MOSCU / CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL / BARBICAN CENTRE / LES GEMEAUX SCEAUX / SCÉNE NATIONALE

Teatro María Guerrero, 26 de Abril de 2019 

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: