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‘La Otra Mujer (Un Concierto)’, o Nina… beber y cantar

abril 13, 2019

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Aunque el Ambigú del Pavón Teatro Kamikaze se ha mostrado como un espacio lleno de posibilidades que ha ha acogido algunas de las más notables funciones del teatro madrileño reciente –ahí nacieron los montajes de Ifigenia en Vallecas, Las Crónicas de Peter Sanchidrián, La Voz Humana o Un Cuerpo en Algún Lugar, por citar sólo algunas- no fue hasta hace apenas un mes que empezó a funcionar como lo que realmente es: un bar abierto al público. Aprovechando esta circunstancia, se estrenó La Otra Mujer (Un Concierto), una propuesta de café-concierto en torno a dos Ninas: la Nina de La Gaviota de Chéjov y Nina Simone. Es una idea original del dramaturgo y director argentino Pablo Messiez, que ha escrito una serie de textos para hilar una trama en torno a la que la actriz y cantante Guadalupe Álvarez Luchía –con Juan Ignacio Ufor al piano- va desgranando los grandes éxitos del repertorio de Nina Simone, en un ambiente íntimo y distendido en el que el público –dispuesto en mesas, con sus consumiciones; efectivamente a la manera de un café-concierto o un cabaret- es cómplice. Desde luego una propuesta sugestiva, situada muy oportunamente en horario de sesión golfa –fines de semana a las 22.45 horas- que se disfruta en su honesta sencillez y abre un nuevo abanico de posibilidades para este espacio tan particular que es el Ambigú.

Nina es una actriz que regenta un bar y ensaya el monólogo final de la protagonista de La Gaviota. Está devastada por una reciente ruptura amorosa y habla por teléfono. Decide no abrir el bar esa noche y dedicarse a las dos cosas que más placer le dan en la vida: beber y cantar. Todo está en calma; y, sin embargo, admite que hay gente mirando; incluso un joven pianista que aguarda y parece herramienta perfecta para la ocasión… Será el comienzo de un monólogo de 75 minutos en el que Nina –la actriz- se entregue a la fuerza del personaje de Chéjov y –sobre todo- a la fuerza significativa de las canciones de Nina Simone, perfectas para cualquier ocasión. Casi a modo de exorcismo personal, Nina convoca a Nina –Simone- como balsa de salvación, para su situación actoral y para un drama personal del que se va haciendo más y más consciente conforme la noche y el alcohol avanzan. Nuestro personaje llega a invocar a Simone –literalmente- en un viaje en el que sus canciones van cobrando inusitado significado para ayudar a la actriz a definir no sólo quién es sino cuál es su estado personal a cada momento; llegando incluso a embutirse unos cascos para evadirse del mundo y dejarse empapar sólo por la fuerza de la música como único rescoldo de salvación. Y es que, tal vez, para eso esté la música, y para eso esté Nina Simone: para salvarla, para salvarnos.

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Pablo Messiez ha pergeñado una delicada miniatura melancólica, llena de atmósfera y sabor. Sabe que, ante todo, este pequeño espectáculo es un homenaje a la figura de Nina Simone –tan importante para el dramaturgo; no hay que olvidar, por ejemplo, que en cada una de las obras de la trilogía que le dio la fama (Muda, Los Ojos y Las Plantas) Nina Simone aparece citada, a veces con peso muy relevante-. Para ello – para reivindicar su figura- Messiez ha escrito una serie de textos que, con marcado lirismo y bello vuelo poético, acompañan y apoyan el significado de las canciones; del mismo modo que acompañan el devenir psicológico del personaje que se encarga del monólogo: la Nina de Messiez cabalga y se desparrama a través de las canciones de Simone y las palabras del dramaturgo argentino para realizar un intenso viaje emocional musicado. Mientras el personaje nos hace partícipes de su montaña rusa emocional, va cayendo un ramillete de canciones como “No Fear”, “Alone Again (Naturally)”, “Don’t Leave Me”, por supuesto “Feeling Good” y un largo etcétera, que ayudan a completar el viaje que propone el espectáculo.

El resultado es una función sutil, íntima, atmosférica y acariciante; bien medida, en la que todo y todos se ponen al servicio de Nina Simone, para hacérsela llegar al público de la mejor manera posible. Ttiene sabor –íntimo, cálido, oscuro y hasta un punto decadente-; y los textos de Messiez tienen una doble cualidad muy de agradecer: poseen la suficiente belleza poética como para atraparnos; pero al mismo tiempo son capaces de mantenerse como un complemento a la música de Nina, auténtico motor expresivo, argumental y emocional de la propuesta. Las luces de Paloma Parra resultan fundamentales para crear esa atmósfera recogida que es una de las claves del espectáculo; y el todo tiene un aire de lo más sugerente. Además, para terminar de redondear la experiencia, además de las consumiciones habituales, se pueden degustar dos cócteles –inspirados en Nina Simone y Nina de La Gaviota– especialmente diseñados para la ocasión.

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La entrega de Guadalupe Álvarez Luchía al espectáculo es incuestionable desde todos los puntos de vista. Primero porque, como actriz, ha de transitar a través de los textos por un abanico emocional muy diverso, que obliga a pasar de la desesperación a la euforia, y de la rabia a la más profunda intimidad. Lo hace admirablemente, construye un personaje, maneja el espacio –tan particular- y domina su contacto visual con el público a lo largo de toda la representación. Pero quizá lo más interesante de todo es que ha tenido la inteligencia de llevarse el repertorio de Nina Simone a su terreno. No la imita –y es que ¿cómo imitar una voz inimitable y personal?- y pone al servicio de todos estos clásicos una voz cálida, bien timbrada y personal en sí misma. No es Nina Simone ni lo pretende; pero es una cantante de primer orden y sus versiones son hermosas. Llevarse el repertorio a su voz, a su terreno, y a su temperamento es la opción más inteligente: porque ella va sobrada de recursos para hacerlo y tiene la suficiente personalidad. No se necesita más para encandilar como lo hace. Ocasionalmente integrado en la acción dramática, Juan Ignacio Ufor ofrece atento acompañamiento al piano.

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La Otra Mujer (Un Concierto) es una experiencia muy disfrutable. Por el equilibrio entre música y poesía; por el encanto que tienen el formato y la atmósfera que se crea y por las hermosas versiones que se escuchan. Se acerca al café-concierto; pero a la vez hace un notable esfuerzo por consolidarse como un formato teatral propiamente dicho y lo consigue. Muy disfrutable, e indispensable para fans de Nina Simone. Y, desde luego, este formato en el ambigú del Kamikaze abre la puerta a interesantes posibilidades de cara a este formato.

H. A.

 

Nota: 3.75 / 5

 

“La Otra Mujer (Un Concierto)”, idea y textos: Pablo Messiez (con fragmentos de “La Gaviota”, de Antón Chéjov). Con: Guadalupe Álvarez Luchía y Juan Ignacio Ufor. Dirección: Pablo Messiez. EL PAVÓN TEATRO KAMIKAZE.

El Pavón Teatro Kamikaze (Ambigú), 5 de Abril de 2019

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