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‘Confirmation’, o no hay verdad absoluta

enero 27, 2018

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Hay cosas que sabemos que sabemos, otras que sabemos que no sabemos. Pero las cosas que nos deben preocupar más son las que no sabemos que no sabemos” ( Donald Rumsfeld).

De nuevo regresamos al minúsculo espacio de Theatre for the People, que ofrece teatro gratuito en el barrio de Malasaña para una treintena de espectadores. Esta vez suben a escena Confirmation, una particular pieza de teatro político-social escrita por Chris Thorpe en forma de monólogo a partir de lo que parece un estudio real, y que causó sensación en el Festival Frinje de Edimburgo de 2015.

El propio autor –encarnado aquí por Antonella Broglia-, un hombre progresista declarado de mente abierta, se presenta ante el público ofreciendo casi una ponencia sobre la falacia social que pueden llegar a provocar conceptos de creencia extendida a partir de ejemplos concretos que tocan la esfera de lo político, lo histórico o los posicionamientos mentales. Ejemplos reales, conocidos por todos nosotros, desarrollados y con nombres y apellidos. A continuación, mediante una serie de sencillos experimentos numéricos explica el concepto de ‘sesgo de confirmación’ –la tendencia a dar por buenas nuestras propias creencias restando valor a los puntos de vista de los otros de manera sistemática-, una mecánica que funciona casi como una suerte de activación cerebral que es la ‘culpable’ de que ciertas tendencias –entre ellas todas las explicadas en las primeras escenas de la función- se expandan como formas de pensamiento lógico que colapsan con los que piensan de otra manera. Thorpe quiere mostrar – mediante la técnica del sesgo de confirmación- que tal vez no haya un único pensamiento correcto o incorrecto, que toda manera de pensar puede estar fundamentada en creencias reales y que considerar erróneo el punto de vista del otro por el mero hecho de ser contrario al nuestro –sea sobre el tema que sea- es, efectivamente, sesgar. Surge entonces la primera gran pregunta ¿es posible mantener una conversación pacífica, coherente y argumentada con una persona con la que, por sus propias creencias, uno deba estar fundamentalmente en total desacuerdo? Partiendo de la lectura del libro del psicólogo Jonh Haidt The Righteous Mind: Why Good People are Divided by Religion and Politics? Thorpe – autor y personaje- avanza hacia un ejemplo concreto que fue su objeto de estudio: la mejor manera de poner a prueba el sesgo de confirmación es, efectivamente, dar con una persona con un posicionamiento político, social y moral radicalmente opuesto al suyo. Así el autor entra en contacto con Glen, un joven que defiende la supremacía de la raza blanca y, entre otras cosas, niega el Holocausto nazi o llega a defender la matanza perpetrada por Anders Breivik como un hecho sesgado por la información que hemos recibido a través de los medios de comunicación.

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A través de conversaciones entre Glen y Thrope – que pasan por encuentros, desencuentros y entrevistas con preguntas perfectamente planeadas- el autor nos conduce a unas conclusiones ciertamente inquietantes en las que el público asistente acaba comprendiendo que, efectivamente, cualquier concepto –por terrible que nos parezca- puede releerse, reinterpretarse y enfocarse según las creencias propias. Es no sólo la demostración de que el sesgo de confirmación existe como concepto práctico; sino también la clave que nos revela que todo está en nuestra mente; y que las drásticas diferencias iniciales entre los dos interlocutores podrían tal vez no serlo tanto, por el mero hecho de que están dispuestos a escucharse y entender el punto de vista del otro… y a pesar de la distancia tal vez eso sea lo que les haga no ser tan distintos en el fondo; y si no fuesen tan distintos ¿somos entonces nosotros los que hemos prejuzgado al ver las primeras cartas sobre la mesa? Esa es otra de las cuestiones interesantes que arroja Confirmation.

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Podría decirse que el texto de Chris Thorpe es de una estructura de speech –casi de conferencia a dos voces- que le hace resultar casi antiteatral. Los personajes son reales, no se busca la interpretación y diríamos que no hay otro conflicto que el que produce en cada espectador la propia controversia de ver cómo se le puede dar la vuelta a casi cualquier concepto. Y, a pesar de todo, no podemos negar que Confirmation es un material interesante, que mantiene el interés por ese carácter sorprendente, afilado y políticamente incorrecto de ciertos temas que plantea. El texto mismo asume la presencia de un público en la sala, increpa, interpela y pide nuestra colaboración; al tiempo nos abre los ojos, nos abre la mente y puede incluso llegar a modificar nuestra forma de ver según qué aspectos del mundo. En una función de 70 minutos – en la que prima el ambiente de camaradería y conferencia sobre lo teatral- no es poco el efecto que causa Confirmation, una de las mejores piezas de teatro político – un género que, en según qué casos, se puede llegar a hacer muy cuesta arriba- que resulta muy efectiva en el sentido de que el autor nunca se posiciona, habla desde la distancia y desde el respeto incluso de cuestiones y personajes que pueden llegar a ser incómodos ante lo que nos parece un pensamiento ‘normal’. Resulta curioso, por ejemplo, comprobar cómo asistimos a ese viaje del entrevistado desde un tipo ajeno a todos nosotros hasta una persona capaz, efectivamente, de razonar cuestiones que podemos tener muy claras pero quizás, efectivamente, hayan sido pervertidas por el mass-media: el espectador asiste a esos viajes desde la sonrisa hasta una mueca de perplejidad, por esa capacidad sorprendente de darle la vuelta a las cosas según el ángulo desde el que se miren. Confirmation es pues una pieza con un amplio componente social y moral, capaz de colocar al público en posiciones incómodas: podrá ser poco teatral en fondo y forma; pero lo que consigue es indudablemente importante. En este sentido, podemos decir que Confirmation es una pieza de teatro político que va mucho más allá que otras piezas de este mismo género que tal vez tengan más trama pero sin duda mucho menor calado moral: esta es sin duda la gran virtud de la función.

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La estructura de conferencia íntima y directa para con el público hace que no se necesite prácticamente ningún tipo de artilugio para levantar la función con garantías. Nada falta ni sobra en el minúsculo espacio de Theatre for the People y todos parecen conscientes de que el texto es lo suficientemente potente como para servirse sin añadidos. Además, la voluntad de dirigirse directamente al público e incluso integrarlo en la representación de manera más o menos activa – primera vez que veo este juego en esta sala- no puede ser más oportuna; no ya por la estructura de conferencia que tiene todo el texto sino también por las minúsculas dimensiones del espacio. En su montaje, Adan Black ha convertido el monólogo en diálogo –esto es, hay un actor para los parlamentos de Glenn-, una decisión que seguramente aporte mayor agilidad a la propuesta. Se puede reprochar tal vez el uso de micrófonos para algunas respuestas de Glen –es un efecto, pero creo que en un espacio tan pequeño no se necesita-; pero lo cierto es que rara vez veremos un espectáculo en esta sala en el que el espacio no juegue en contra: y en Confirmation la sala no resta.

Antonella Broglia –que toma aquí la palabra por el autor- se enfrenta a un trabajo extensísimo y que tiene la particularidad de tener que hablar directamente a – y con- el público, algo que es siempre una dificultad. Su probada experiencia como speaker es sin duda un punto a favor para levantar con éxito este particular espectáculo cuyo peso recae básicamente sobre sus hombros: es un valor seguro. Las intervenciones de Miguel Brocca –que se encarga del personaje de Glen, que recordemos que no existe como personaje en la versión original- son mucho más breves; pero tiene en sus manos algunas de las frases más espinosas de la función en forma de largos monólogos tirados directamente a público. Nunca es fácil manejar este tipo de personajes que pueden resultar incómodos a primera vista, y otorgarles sin embargo la dignidad que Glen termina aportando al suyo; porque empezamos muy alejados de su punto de vista pero terminamos por comprenderle: darle esa dignidad al personaje es un valor muy a tener en cuenta.

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En la saturada cartelera madrileña, Confirmation ofrece sin duda una opción ciertamente atípica como género, pero al mismo tiempo interesante y necesaria precisamente por su diversidad; tal vez no tanto como mero espectáculo teatral, sino como herramienta para remover conciencias a nivel moral y social de forma bastante efectiva y nada panfletaria ni previsible. A tener en cuenta.

H. A.

Nota: 3.25 / 5

Confirmation”, de Chris Thorpe. Con: Antonella Broglia y Miguel Brocca. Dirección: Adan Black. THEATE FOR THE PEOPLE.

Theatre for the People, 14 de Enero de 2018

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