Saltar al contenido

‘Papel’, o desde otro punto de vista

enero 19, 2018

PAPELCARTEL

Después de una potente y exitosa campaña escolar, llega a Teatro del Barrio para hacer temporada de público en general Papel, una pieza de cámara escrita por José Padilla en torno al tema del bullying escolar a partir de un caso real. Una pieza que no esconde su voluntad de ser teatro para adolescentes –su estructura y formato permiten fácilmente su montaje en cualquier tipo de recinto- y que aborda un tema más o menos recurrente en el teatro reciente; pero que tiene sin embargo las particularidades de ofrecer un nuevo punto de vista y la capacidad de su autor para construir una pieza ágil, dinámica y bien dialogada.

El mismo día en que hay un examen de Lengua en el que cae el Quijote, toda una clase de un colegio ha decidido cubrir el aula con rollos de papel higiénico para conmemorar el aniversario de un suceso que produjo en su momento el escarnio de uno de los alumnos. Una chiquillada, una niñería, una menudencia que sin embargo derivará en un hecho terrible ante la incomprensión de un entorno que, ciego a lo que está por venir, intenta quitar hierro al asunto. Desde este punto y mediante una estructura fragmentaria, Papel reconstruye el antes y el después del suceso –nunca el durante- no a través de la voz del niño que protagoniza la historia –en esta ocasión una presencia muda- sino de todos los que le rodean: hablan sus compañeros de clase, el personal del instituto, sus padres, los padres de los acosadores, la opinión pública… pero nunca tenemos –ni al resto de los protagonistas, que observan los hechos desde un lugar entre la pasividad cuando creen que nada va a ocurrir hasta la incredulidad cuando la cosa acaba en tragedia…- parece importarles más de la cuenta- la opinión del chico. Tampoco vemos ataques directos, y sólo conocemos los hechos por boca de terceros; de la misma manera que el momento de conocer el hecho que provoca el bullying no llega hasta bien.

papel1.jpg

Partiendo de la base de que estamos ante una función camerística –que seguramente no permita al autor desplegar ciertos recursos más complejos- hay que aplaudir sin embargo que su singular estructura permita al público una cierta visión periférica que elude con bastante acierto ciertos lugares comunes en torno al tema del bullying para centrarse en un punto de vista que, al ser más externo, obliga a un ejercicio de reflexión y complemento para armar no sólo la secuencia, sino también para evaluar las consecuencias que llevaron al desenlace. Así pues, dos parecen ser las mayores bazas con las que juega Padilla en este texto que, en primera instancia, no busca hacer sangre: generar una estructura casi rizomática que se agarre a lo polifónico, mostrando muchos puntos de vista sin dar mayor peso a unos sobre otros; y – sobre todo- generar preguntas en el espectador, un espectador que a menudo es parte implicada e interpelada de aquello que está sucediendo. A pesar de que dura apenas 50 minutos –¿o quizás precisamente por eso?- , creo que el trabajo de reflexión que surja en torno a Papel habrá de completarse por fuerza una vez fuera de teatro: Padilla implica al espectador, arroja unas cuestiones pero no pone sobre la mesa verdades absolutas ni juzga más allá de lo que quiera poner sobre la mesa cada una de las personas que vea la función sobre una realidad que –lo sabemos- ocurre; pero que el propio autor – con bastante acierto- renuncia a juzgar, dejando las conclusiones y los juicios pertenecen al individuo. Puede que el hecho de decidir contar la historia digamos desde la periferia distancie a veces emocionalmente del caso que se nos está mostrando –porque, salvo contadas excepciones y como decisión consciente del autor- no vemos los momentos que podrían ser más duros, emocionales o lacrimógenos; pero a la vez resulta una decisión atractiva precisamente por eso: porque las partes de la historia que no vemos de primera mano seguramente sean las que ya nos han contado una y otra vez en historias teatrales que abordan asuntos de corte semejante. Padilla al menos ha escogido otro lugar, otro lenguaje y otro enfoque – y en este aspecto puede que lo que se pierda en emotividad se gane en originalidad- de manera que casi podría decirse que Papel se complementa bien con muchas de las obras que han abordado el bullying de una u otra manera en tiempos recientes. En el estilo del dramaturgo hay esa capacidad ya reconocida para escribir con diálogos rápidos y afilados y para enfrentar diferentes formas de comunicación –como ya sucediese en Haz Clic Aquí, por ejemplo, las redes sociales son un punto importante de su imaginario-. Además, la analogía soterrada con el Quijote – que en un primer momento podría resultar baladí- va cobrando mayor sentido metafórico conforme avanza la representación. Seguramente sea ahí, en sus diálogos y su estructura – así como en su huida consciente del universo lacrimógeno que, sin duda alguna hubiera sido el camino más fácil y autocomplaciente- donde esté el punto más interesante de la función.

En el escueto montaje –bastan apenas un pupitre, un micrófono con pie, un saco y cantidades ingentes de papel higiénico- que dirige el propio autor –insisto en que a todas luces se ve que se está buscando un sentido de portabilidad total- se dejan la piel Ana Vayón y Juan Blanco – que turna funciones con Daniel Jumillas- se dejan la piel para afrontar, desde la desnudez escénica y sin otro arma expresiva que sus propios cuerpos un código complejo que les obliga a pasar de un personaje a otro y de una situación a otra, las más de las veces sin que las escenas tengan la longitud mínima requerida para que les puedan aportar una enjundia mínima a esos personajes de sketches que están generando. En saldar esta prueba de fuego –de la que ambos salen victoriosos- y en el enfrentamiento directo con el público – muchas veces más visual que dialogado, pero eso es aún más difícil- radica la mayor dificultad de un trabajo en el que ambos actores dejan probada su versatilidad y su solvencia para enfrentarse a este tipo de dramaturgia que plantea toda una serie de pequeños-grandes retos para el actor.

papel2.jpg

A fin de cuentas, hay que mirar Papel como digo casi como una minuatura, como algo concebido conscientemente para institutos que, de alguna manera, podría limitar sobremanera el universo creativo de Padilla – que ya nos ha demostrado muchas veces que se desenvuelve con soltura en empresas mucho más complejas que esta-; pero que a la vez tiene la virtud de volvernos a mostrar a un dramaturgo hábil y ágil con los diálogos que afronta un tema muchas veces revisado desde un nuevo punto de vista: el que priva de voz a la víctima para dársela en primer término a los victimarios directos e indirectos. Como propuesta posiblemente tenga más peso como teatro escolar – en este sentido su función concienciadora es muy clara- que como teatro comercial, en el que debe situarse Papel casi como una pequeña curiosidad menor dentro de la vasta y variada producción de Padilla.

H. A.

Nota: 3/5

Papel”, de Jose Padilla. Con: Juan Blanco y Ana Vayón. Dirección: Jose Padilla. VENTRÍCULO VELOZ.

Teatro del Barrio, 11 de Enero de 2017

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: