Saltar al contenido

‘Interrupted’, o la vida al galope

diciembre 21, 2017

interrupted cartel

Desde 2012 lleva en cartel -primero en el extranjero y luego en España- Interrupted, la primera pieza de Teatro EnVilo, una compañía fundada en Londres y afincada en Madrid que ha conquistado a públicos tan diversos como los del Festival Fringe de Edimburgo o el Festival Talent Madrid, que vencieron en 2015. Ahora hacen temporada en el Off del teatro Lara -con llenos cada noche- donde ya se han convertido en un clásico de la cartelera madrileña. Y a pesar del boca a boca, los premios y las buenas críticas; no ha sido hasta ahora que he podido ver este fresco espectáculo, que une el teatro de texto, el teatro físico, el teatro de objetos e incluso lo coreográfico para crear un todo sólido en el que unos elementos están al servicio de otros: esta cohesión seguramente sea el mayor triunfo de Interrupted.

Anabel es una ejecutiva agresiva, una ganadora, una mujer que lo tiene todo. Pieza fundamental de su empresa, se reincorpora al trabajo y su jefe le propone un ascenso que propulsará su carrera todavía más alto… Es una mujer hecha a sí misma, una mujer que vive al galope y que, a la consabida presión del mundo de tiburones de la empresa ha de sumar el hecho de ser mujer en un mundo de hombres, una vida amorosa que aún debe solucionar y la sombra de una madre que no termina de verla como la mujer independiente que es. Y, sin embargo, parece que Anabel puede con todo y está feliz con su vida de éxito; con una vida al galope que apenas le deja tiempo ni para dormir. Pero algo ocurre: ahora, en el pináculo de su éxito, Anabel empezará poco a poco a perder el equilibrio, el control de su propia vida; como si una fuerza externa hiciese que todo lo que se puede torcer, se tuerza. En su frenesí, Anabel es incapaz de recordar cosas tan básicas como dónde están los objetos de su casa, no encuentra unos balances básicos para la inminente negociación con unos ejecutivos japoneses, destroza la cita de sus sueños casi sin percatarse y recibe la imprevista visita de su madre en casa.. Indudablemente, algo va mal; aunque Anabel no es capaz de comprender cómo su vida perfecta se puede estar cayendo en pedazos, como impulsada por algo que ni ella puede controlar. Poco a poco, Anabel será la protagonista de una especie de pesadilla surrealista; como si el tiempo de un supuesto pacto con el diablo para alcanzar el éxito estuviese a punto de acabarse… Y, cuando todo está fuera de control ¿dónde está el límite? ¿cuáles son las consecuencias de una vida al galope? ¿Y el precio del éxito? Todas estas cuestiones, en clave de delirante comedia, aborda Interrupted.

interrupted1.jpg

Resulta difícil catalogar esta función en un único género, porque emplea, como digo, muchos elementos, muchos estilos y muchos códigos para armar una narrativa que es la base del espectáculo. Tiene mucho del teatro físico y gestual; pero reducirlo a eso sería negar que hay también un texto y una dramaturgia sólida en la que lo gestual, lo corporal y el empleo de los objetos están siempre al servicio de contar una historia. Hemos visto muchos espectáculos de este tipo -el más reciente, posiblemente, Missing de Gecko Theatre, hace apenas un mes en el Festival de Otoño a Primavera, que teniendo muchos más medios que este contaba mucho menos-; y el gran handicap que suelen tener es que o bien la parte visual o bien la parte narrativa se acaban imponiendo sin que exista un equilibrio. En Interrupted, sin embargo encontramos una comedia tan sencilla en lo que cuenta como bien resuelta en el cómo lo cuenta. Porque el texto ha permitido construir unos personajes que –a menudo vistos desde la farsa, la sátira o incluso el surrealismo- sirven para encajar a Anabel -esa ejecutiva al borde de un ataque de nervios- como la más cuerda de los personajes que pueblan esta historia. Entre carcajadas –porque la fauna que puebla la oficina de la protagonista es tan delirante que uno no puede sino carcajearse-, hay también una sutil denuncia de la situación de la mujer en la empresa: las pocas mujeres que aparecen en la historia están en puestos de poca relevancia; mientras que los hombres a menudo intentan ejercer su propia fuerza – ya sea en forma de acoso laboral, de acoso sexual o de reafirmación de los esquemas de poder- sobre las mujeres. Y, en medio de este entorno, Anabel -una víctima reconvertida en heroína; o una heroína victimizada, según se mire- debe resistir: su propia empresa no se lo pone fácil; pero ahí la tienen ustedes. Lo cierto es que, en su sencillez, la dramaturgia que idea la compañía -es una creación original de Fiona Clift, Andrea Jiménez, Noemí Rodríguez y Blanca Solé– tiene la suficiente entidad como para construir una comedia directa, que no le teme ni al absurdo ni al ridículo; que funciona con agilidad, y que incluso no renuncia a ciertos tintes poéticos de drama. Porque plantear algo como una comedia que por momentos entronca en el más decidido absurdo surrealista que bien podría ser primo-hermano de la Alice in Wonderland de Lewis Carroll; para acabar sumiendo el ambiente en un ámbito poético que va desvelando poco a poco la oscuridad que habita esta historia es de una valentía que pocas veces se encuentra: Interrupted es, sí, una desternillante comedia cercana a la payasada; pero no renuncia a mostrarnos que, en el fondo, hay algo mucho más denso que acaba por salir a la superficie con toda su fuerza. Entramos gustosos como público, y es lógico; porque la parodia está muy lograda, al tiempo que comprendemos que la realidad que se nos presenta no está tan lejos de lo que podría ser la realidad.

interrupted2.jpg

En otro orden de cosas, toda la función transcurre en un minúsculo cuadrado de 2×2 metros, del que las cuatro actrices no pueden salir. Sin apenas elementos escénicos -mesas, sillas y elementos de atrezzo- el montaje que firman Andrea Jiménez y Noemí Rodríguez se vale de lo gestual para contar la historia con un ritmo que tiene la suficiente agilidad. Pero no parece que se busque que lo físico y lo gestual acaben por convertirse en elementos centrales de la propuesta; porque las imágenes que se construyen -desde una cama hasta un mueble o un coche- están siempre al servicio del texto y de la narrativa y nunca son un pretexto de lucimiento ni un conjunto de imágenes porque sí. Hay audacia en la manera de poner gesto y cuerpo al servicio de la historia tanto en algunas imágenes de belleza y fuerza expresiva como en la decisión de emplear lo gestual para contar y para construir personajes –en no pocas veces se recurre al clown, por ejemplo-. Como si de una partitura bien rematada se tratase, no hay un solo momento de punto muerto, y la siguiente escena a menudo ya se prepara mientras el espectador permanece atento a la que está sucediendo ahora: ese dominio del ritmo, del tempo y la continuidad es una seña que denota sin duda la que es una de las claves del éxito de este espectáculo; todo está perfectamente encajado, pensado para ser un todo y armado en consonancia. Por otro lado, la decisión escénica de que los elementos sean los mínimos me parece un acierto en el sentido de que acaba jugando a potenciar lo meramente corporal; lo coreográfico como opción para crear nuevos ambientes, nuevos espacios y nuevos elementos. Contar con una escenografía más abultada sería coartar el poder imaginativo de creación de la propuesta, que es una de las bazas. Además, entrando de nuevo en la cuestión de la variedad de los códigos, quisiera reincidir en la audacia con la que lo que parece en esencia un trepidante espectáculo de clown gestual con texto –con un humor que bebe del absurdo, del surrealismo y hasta de la farsa- acaba sin embargo por convertirse en un universo poético y onírico que coquetea con lo trágico, conformando un todo que no chirría en ningún momento. No quisiera pasar por alto lo bien seleccionada que está la música. Las condiciones de la sala Off del Lara son las que son; y posiblemente el espacio -que coarta sobremanera por ejemplo una iluminación que camina hacia fines expresivos en el tramo final- no permita una profundidad espacial que convendría sobremanera para terminar de valorar el potencial coreográfico del espectáculo, que seguramente lucirá mejor en un espacio más amplio a la italiana: no tanto por las características de la propuesta -recordemos que todo ocurre en un cuadrado de 2×2- sino por la forma en que el espectador percibirá las imágenes.

interrupted3

Las cuatro actrices -desdobladas en un sinfín de personajes- se dejan la piel en un espectáculo que no les permite un solo instante de respiro. Andrea Jiménez es Anabel, la protagonista; y ha de atravesar un arco de personaje que va desde la ejecutiva agresiva –con mucho de parodia en el enfoque de la triunfadora que no es más que una supervillana de cómic- hasta la lucha consigo misma cuando no consigue comprender qué está sucediendo e incluso el derrumbamiento emocional de la persona sobrepasada por las circunstancias: el personaje es un regalo para cualquier actriz, y Jiménez lo maneja de forma admirable, sobre todo cuando el tono cambia súbitamente en las escenas finales. Tres actrices se reparten todos los demás personajes, así como el ser esa suerte de fuerzas superiores invisibles que manipulan el destino de Anabel sin que ella pueda evitarlo. Todas encuentran momentos de lucimiento personal a la hora de crear personajes –estos sí, clicheados por la farsa y la sátira de forma consciente-: son Noemi Rodríguez –con una capacidad admirable para el clown-, Ariana Cárdenas –entrañable en su construcción de Jessica- y Esther Ramos –que, entre sus muchos personajes, destaca en un gangoso para enmarcar-. De las cuatro hay que señalar también –y esto me parece especialmente importante siempre que asistimos a espectáculos de estas características- la capacidad de las cuatro intérpretes tanto como artistas de lo gestual como de lo gestual: artistas plurales que brillan de la misma manera tanto a la hora de trabajar con sus cuerpos como a la hora de trabajar desde el gesto y la palabra. Contar con intérpretes tan sólidas es sin duda clave para que la propuesta vuele tan alto.

interrupted4

Puede que hayamos visto previamente espectáculos de corte semejante a Interrupted –ni el género ni la trama son nada nuevo-; pero rara vez –y aquí viene la particularidad- habremos visto que el qué y el cómo, el fondo y la forma vayan tan bien cogidos de la mano para crear un todo, como aquí sucede; y también rara vez habremos visto ejecutar un espectáculo de teatro físico y gestual con tal sutilidad que tiene la generosidad de dejar el texto y la construcción de los personajes –la trama, en definitiva-. Las chicas de Teatro EnVilo ya han tenido muchos éxitos en estos años: los que sin duda merecen, porque es verdaderamente infrecuente encontrar un primer espectáculo tan fresco y divertido y con este impecable acabado formal.

H. A.

Nota: 4/5

Interrupted”. Una creación original de Fiona Clift, Andrea Jiménez, Noemí Rodríguez y Blanca Solé. Con: Ariana Cárdenas, Andrea Jiménez, Ester Ramos y Noemí Rodríguez. Dirección: Andrea Jiménez y Noemí Rodríguez. TEATRO ENVILO

Teatro Lara (Sala Lola Membrives), 13 de Diciembre de 2017

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: