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‘Goldi Libre’, o carta de Goldi a César: mereció la pena

octubre 27, 2017

goldicartel

Espectáculo en lengua gallega

Los gallegos de Grupo Chévere siguen investigando en nuevas formas de teatro, siempre abordando temáticas sociales desde un punto quizás cómico pero no por ello menos crítico. Si en su última propuesta -Eroski Paraíso- trabajaban una suerte de teatro documento colectivo, esta vez repiten fórmula desde la esfera de lo individual con Goldi Libre: Autorretrato dun Insubmiso preso nos cárceres de Felipe González, un monólogo que afronta en un curioso formato de tercera persona -volveremos sobre esto- la historia real del actor César Martínez Pérez ‘Goldi’ -colaborador habitual de Chévere e intérprete de contrastado prestigio tanto en el sistema gallego como fuera de él-, que en 1993 fue juzgado y condenado a 2 años, 4 meses y 1 día de prisión por negarse a realizar tanto el servicio militar como la prestación social sustitutoria. Un hecho no especialmente insólito -fueron tantos y tantos los que como él pasaron por tal trance-, pero que sin embargo desató a la opinión cultural en su momento, al tratarse Goldi de un profesional de contrastada trayectoria. Era frecuente, de hecho, encontrar pintadas de GOLDI LIBRE en las calles. Durante este tiempo, César Martínez cumplió condena en la cárcel de A Coruña; y el presente relato es, por un lado, la historia de cómo César llegó a este punto; pero también la historia de cómo César se convirtió en Goldi, de los dos ‘yos’ del actor y de lo que le debe el Goldi del presente al César del pasado; casi como una carta de agradecimiento, como si ese viaje hubiese sido trascendental para la formación del sujeto que es hoy. Ante esta tesitura, el mensaje de Goldi a César es claro y tajante: “mereció la pena”.

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Partiendo de los atestados reales de su propio juicio -los de su condena- César retrocede aquí a cómo llegó desde Cataluña a Galicia siendo apenas un jovencito, para entrar en contacto con toda una serie de aparatos de pensamiento político y ético que al principio no alcanzaba si quiera a comprender -los de su hermano mayor, digamos los de la que podrían ser las primeras generaciones universitarias de la Transición Española-, fundamental para su toma de conciencia ideológica, hasta su estancia en la cárcel, su posterior salida y la llegada a lo que es hoy. Así pues, Goldi Libre pretende, ante todo, trazar una panorámica de una época en un lugar determinado, a partir de un relato personal, individual que implica, sin embargo, todo un imaginario colectivo. Es una radiografía en primera -o tercera- persona de un tiempo de cambio, de la gestación de un cambio y -por suerte o por desgracia- de las consecuencias que acarreó ese deseo de cambio. Con nombres propios de personas y lugares, Goldi construye un relato instalado en su propia memoria; que -sin eludir ni el proceso ni el cambio que para él supuso su estancia en la cárcel- parece preferir sin embargo trazar una amable panorámica sociopolítica de un tiempo; sin eludir ciertos aspectos, pero sin hacer tampoco demasiada sangre en el asunto.

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El enfoque es sin duda una de las grandes claves de que la propuesta funcione y conecte con el público. Todo parece indicar que Goldi no pretende en ningún momento ajustar cuentas con nada ni con nadie a la hora de subirse al escenario a contar su experiencia. No hay rencor, no hay dolor; y sí hay, sin embargo, una mirada tierna a aquel tiempo, a aquellos hechos. Una mirada cercana por momentos al cuento de hadas. Tal vez por eso -y vuelvo sobre esta cuestión que me parece muy interesante- el Goldi narrador se refiere muchas veces al Goldi personaje desde la tercera persona, mirando desde la distancia, desde un cierto poso entre ternura y melancolía que aleja de alguna manera esta propuesta de un teatro directamente combativo. Creo que estas líneas de cierto distanciamiento en lo narrativo son un acierto; porque por un lado no nos hacen perder en absoluto de vista el terrible hecho de que una persona haya ido a parar a la cárcel por defender sus ideas, nos permiten a la vez entrar en lo más íntimo de los personajes -todos reales, claro- y de la memoria de Goldi. Es más parece claro que Goldi ha querido construir mucho más un homenaje sincero y agradecido a todos los que de alguna manera le acompañaron en aquellos tiempos, cabalgaron junto a él y ayudaron en la formación de la persona que Goldi es hoy. E incluso un homenaje a los muchos que, como él, hayan pasado por una experiencia semen Ahí, en ese enfoque, no cabe otro tono que el de la melancolía, no hay lugar para la ira; y tal vez por eso el relato de Goldi se apoye con cierta frecuencia en una crítica muy instalada en el humor y en la comedia -no en vano, uno de los momentos más memorables lo ocupa una inolvidable y descacharrante anécdota sobre distintos tipos de nacionalismo plasmados en una camiseta, que finalmente aparece en escena para deleite del respetable-. También se agradece ese uso del humor para contar algo serio y denso, y denota gran generosidad por parte del intérprete, sobre todo dado que lo cuenta en primera -o tercera, mejor dicho- persona. Otro acierto.

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En la línea de la narración oral, la propuesta escénica de Xesús Ron es sencilla y se vale de muy pocos elementos -grabaciones, testimonios, música, fotografías….- para sacarse adelante un espectáculo sustentado sobre todo en la capacidad de Goldi como showman y como narrador oral. Es ahí, en el mano a mano con el público, donde el actor encuentra su mejor baza: conecta sin problemas con el espectador por ese lugar distendido -a veces cómico, a veces crítico, a veces tierno; pero nunca doloroso- desde el que ha escogido contar el relato. Puede que la acumulación de elementos externos a la propia narración -los audios, por ejemplo- propicien algunas caídas de ritmo, traducidas sobre todo en momentos de fundido a negro que habría que saber cómo agilizar de alguna forma para redondear el espectáculo; pero la capacidad de Goldi como narrador integral se acaba imponiendo.

Se puede concluir entonces que Goldi Libre es un espectáculo que se ve con agrado, por la honestidad y generosidad del intérprete y por el lugar desde el que está contado; por más que algunos segmentos requieran todavía de una mayor agilidad. Y, también, por qué no decirlo, es un espectáculo que -aún hablando de un tiempo pasado que se cree superado- tiene la virtud de llegar a los escenarios sin quererlo en un momento en el que permite arrojar algunas reflexiones oportunas acerca de la realidad social que vivimos hoy. Puede que, después de todo, el asunto no haya cambiado tanto; y hasta puede que algunas cosas estén a punto de repetirse.

H. A.

Nota: 3.5/5

Goldi Libre: Autorretrato dun Insubmiso Preso nos cárceres de Felipe González”, dramaturgia de Xesús Ron sobre un texto escrito por César Goldi, Manuel Cortés y Xesús Ron. Con: César Goldi. Dirección: Xesús Ron. CHÉVERE

Forum Metropolitano, 7 de Octubre de 2017

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