Skip to content

‘Bado Meistras [El Artista del Hambre]’, o un teatro de sensaciones

julio 28, 2017

hungercartel

Espectáculo en lituano

No dejó indiferente a nadie la visita a la Mostra Internacional de Teatro de Ribadavia de la compañía lituana MenoFortas, capitaneada por el director Eimuntas Nekrosius, donde ofrecieron su particular acercamiento al cuento corto de Franz Kafka Un Artista del Hambre, una historia sobre el apogeo y caída de un ayunador profesional -primero como atracción itinerante por los pueblos, luego como parte de un circo; y finalmente en el olvido, desde donde reclama su dignidad de artista- que los lituanos emplean como mero punto de partida para crear un espectáculo impecable en la realización, complejo, sugerente y repleto de imágenes que llevan directamente a sensaciones. Toda una experiencia teatral en el más amplio sentido de la palabra, que cautivará a algunos y distanciará a otros; pero que muy difícilmente dejará frío a nadie.

hunger5

Un tapiz representa una habitación burguesa. En escena, apenas unas sillas dispuestas como si ese tapiz del fondo fuese a cobrar vida sobre el escenario. Llega una mujer vestida de sobrio negro. Inspecciona la estancia. Anuncia por tres veces ‘hambre’ en unas pizarras el Menú del Día e insiste repetidas veces en que “La Cena está Servida”. Primero como aseveración, luego visiblemente nerviosa y finalmente directa hacia una neurosis en la que rebusca una respuesta inexistente en el público, como reclamando su atención. Parece que nadie acudirá a esta extraña cena, así que la mujer opta por servirse a sí misma en una bandeja de plata. Con la llegada de tres hombres maquillados, con sombrero y gabardina, la mujer da comienzo a la lectura del relato de Kafka El Ayunador; mientras que los hombres empiezan a ejercer como extraños servidores de escena. De partida todo es sobrio, todo es distante; y la mujer se afana en avanzar en el relato como si la vida le fuese en ello, desde un lugar tan íntimo como elocuente. Los tres hombres interrumpen el relato para dar una especie de estrafalaria conferencia sobre los intestinos y los procesos de digestión: es la primera pausa en el trabajo de la mujer; que a partir de aquí deberá enfrentarse a la influencia de estos tres hombres: a veces la ayudan a seguir y a veces dificultan su entendimiento; lanzando a nuestra narradora a un reto físico, emocional y expresivo de primer orden, hasta límites poco imaginables…

hunger1

Tiene esta propuesta de Nekrosius mucho de extraño; y seguramente esa extrañeza que produce sea una de las claves de lo fascinante que resulta. Porque, el relato de Kafka parece casi una excusa, un punto de partida para ofrecernos una experiencia física, gestual y sensorial de primera magnitud; con una cantidad de imágenes fascinantes creadas desde un potencial imaginativo que ataca directamente a los sentidos por lo sugerente que llega a resultar. Casi se podría decir que es un espectáculo en el que conviene dejarse llevar por la entrega del elenco -en la fuerza de Viktoryja Kuoditè tenemos a una de las más formidables actrices que haya visto esta temporada- y por lo sugerente de todo lo -mucho- que ocurre en escena. Y con ello basta para que este espectáculo nos deje marcada huella. El relato de Kafka -apenas un puñado de páginas- cae en la reiteración con frecuencia, y una vez que hemos entendido cuál será el devenir de su personaje principal, casi se puede dejar de leer los subtítulos y centrarse en lo que las imágenes que vemos en escena nos sugieran en un espectáculo que cuestiona por una parte la cuestión de la oralidad y sus dificultades; pero que a la vez deja gran espacio en sus imágenes para el humor, lo circense y lo complejo del oficio de artista: todo ello a una velocidad implacable; que hace que sea casi imposible observar todo cuanto ocurre en escena, pero que a la vez deja sin aliento por la cantidad de sensores que lo que vemos activa en nuestra mente, y por la ejecución impecable de un trabajo exigente en lo físico y en lo expresivo.

Digo en el párrafo anterior que solo ver el espectáculo como ejercicio actoral ya le aporta un interés incuestionable. Pero, una vez que hemos abandonado el teatro, siempre podemos hacernos preguntas acerca de cuál es el mensaje que Nekrosius y su equipo nos han querido transmitir con esta adaptación. En el relato de Kafka se tocan temas como el sensacionalismo mediático, o la lucha por el honor del artista; pero también se traza una metáfora de la cárcel que puede suponer el éxito para un artista, ese deberse al público, esa necesidad de aplauso y de éxito como espiral de la que ni puede ni quiere escapar. Se dice en el cuento de Kafka que el ayunador pasa gran parte de su tiempo en una jaula; y aquí la narradora-personaje se pasea libremente por la estancia. Más allá de la idea de reconvertir al hombre mujer; sí que hay que hacer hincapié en la idea de esa mujer libre -pero al mismo tiempo presa- en esta habitación burguesa: aparece de alguna manera sometida a la influencia de sus tres ayudantes de escena, que a veces completan su trabajo; pero otras tantas obstruyen la narración. Y, al contrario que ellos tres -que entran y salen del escenario, bajan a la platea y se dirigen al público…- la mujer nunca puede abandonar la habitación, y parece casi forzada a continuar el relato, a acabar con él y a ser casi ‘herramienta de juego’ de los tres hombres. Además, nunca llegamos a saber qué es esa cena -que jamás se sirve…-; pero el hecho de que la mujer entre en escena proclamando que “la cena está servida” deja claro desde un primer momento un cierto estado de sumisión, que se verá reforzado a lo largo de la representación. Todas estas circunstancias -y los ecos entre expresionistas y surrealistas que aparecen en esta puesta en escena-, llevan a pensar directamente en el espíritu del mensaje de El Ángel Exterminador de Buñuel -con el que esta propuesta tiene no pocas similitudes si se analiza un poco más en profundidad-. También parece haber sido intención de Nekrosius trazar una parábola -como la que se sugiere en el relato de Kafka- acerca de lo ingrato del oficio del artista, puesto que los tres hombres no sólo no parecen apreciar el sobrehumano esfuerzo de la mujer por terminar el relato; sino que además llegan a parodiar en primera línea de platea ciertos comportamientos recurrentes de esos espectadores que tienden a incordiar las representaciones; sólo otro más de los obstáculos que parecen ‘proponer’ a la narradora. Así, podríamos decir que en esta propuesta también se reflexiona sobre lo difícil que resulta para un artista captar la atención del espectador. En cualquier caso, son sólo interpretaciones acerca de un espectáculo que, como comento, resulta críptico, sugerente y más pensado para sentir que para comprender en toda su extensión.

hunger2

Con muy pocos elementos; y con una implicación extrema de su elenco, Eimuntas Nekrosius levanta un espectáculo impecable; que va directo a golpear los sentidos y la recepción de quien lo observa. Es una propuesta que no da un segundo de respiro. La capacidad del creador lituano para generar imágenes a través del cuerpo y la expresión de los actores es casi se diría infinita; como lo es ese poder de hermanar sobriedad con absurdo y expresionismo con humor ácido. Porque en este Ayunador hay mucho espacio para la ironía; y casi se diría que Nekrosius observa esta difícil situación del artista sobre la que habla Kafka desde una ironía casi melancólica y dolorosa que mueve a la risa: la degradación del artista para que el espectáculo continúe. No es fácil contar todo lo que sucede en escena, pero podemos afirmar que estamos ante una propuesta escénica que requiere de sus cuatro intérpretes un trabajo físico y gestual casi alocado, por momentos excesivo en la expresión, por momentos minucioso y atento al detalle. Un trabajo que podría tener algo de posdrama, ligado al mismo tiempo a la mejor escuela alemana actual en la manera de montar y expresar. Hay imágenes e ideas absolutamente brillantes -la del taxi, la del reloj que se escurre simulando la delgadez extrema del personaje, la lucha con la ceguera, el número circense con la escalera y la cuerda son pura emoción en sí mismas…-.

Es, a fin de cuentas, un teatro lleno de riesgo en fondo y formas, un teatro de sensaciones, un teatro para dejarse llevar. Y un teatro extremo, pero ejecutado con una limpieza, una seguridad y una precisión difíciles de encontrar en un escenario: en esta propuesta todo parece caminar en la cuerda floja; pero nada falla y todo está perfectamente calculado. La suma del riesgo y la tensión con la seguridad que aporta observar un trabajo tan limpio y tan minucioso, es seguramente una de las grandes armas de este espectáculo.

hunger3

Tiene Nekrosius un conjunto de colaboradores impagables en ese elenco que se entrega hasta las últimas consecuencias. El extenuante trabajo de Viktoryja Kuoditè es, sin exagerar, de los más intensos que haya visto en bastante tiempo: transita desde la sobriedad expresiva del comienzo -en el que se va desmebrando hasta alcanzar casi la locura- hasta unos niveles físicos y emocionales difíciles de explicar -la van a ver comer velas que escupe sin pudor, formar parte de un número circense o enfrentarse a la pérdida de la visión en una escena plena de neurosis…- sin perder nunca esa capacidad de narradora, esa expresión capaz de cautivar al auditorio que hace que no podamos apartar la vista de ella, teniendo lugar una simpática ironía: de la misma forma que sus compañeros parecen no prestar atención a su cuento; nosotros no podemos apartar la vista de ella, por nada ni por nadie y sin importar lo que tenga alrededor. Encontrar a una intérprete dispuesta a enfrentar cara a cara este tour de force nunca es fácil; pero lo que más fascina de su trabajo seguramente sea el hecho de comprobar cómo aquí tenemos a una actriz completa, integral: impecable en lo físico, pero también -y esto es casi lo más importante- en su capacidad narrativa, en transmitir el mensaje sin descuidar nunca la expresión, con todo lo que se le viene encima… Admirable: sólo por verla ya merece la pena asistir a este espectáculo. Junto a ella, el trío que forman Vigandas Vadeisa, Vaidas Vilius y Genadij Virkoski -que son una extraña mezcla entre la comicidad de unos Hermanos Marx redivivos con un toque de sugerente perversión- son el complemento perfecto para un espectáculo en el que sobrepasan con mucho la idea de un mero complemento: porque son una presencia constante que se lanza al vacío tanto como la de la actriz principal, y realizan con limpieza esa difícil tarea de obstruir a la narración, aportando al mismo tiempo.

hunger4

De ver Bado Meistras se sale admirado ante la perfección técnica, la entrega del equipo y lo sugestivo de algunas imágenes. También lleno de preguntas que seguramente no tengan respuesta. Ni la barrera del idioma ni el hecho de que la estructura del montaje impidiese la lectura de los sobretítulos durante buena parte de la segunda mitad de la representación impidieron que me dejase llevar por la potencia indudable de lo que estaba teniendo lugar ante mis ojos, y creo que esta es una de las principales razones que justifican el éxito. Porque observar este delirio tan bien realizado cautiva, atrapa y hace imposible apartar la vista: puede que incluso se lo trague todo -el texto de Kafka, el seguimiento de la trama…-; pero quien se deje llevar por la fuerza de las imágenes emprenderá un viaje que quedará clavado en sus retinas por una larga temporada. Una propuesta compleja, con seguridad más para sentir que para entender… pero un trabajo fascinante en su exposición e impecable en su concepción: la clave está en dejarse llevar… Un teatro de sensaciones; y, por lo tanto, un teatro sensacional, en toda la extensión del término. Viendo el repertorio que esta compañía tiene ahora mismo en programa –Hamlet, Divina Comedia…- sólo cabe esperar que esta sea  la primera colaboración de la Mostra Internacional de Ribadavia con este equipo, que nos ha regalado una estimulante experiencia.

H. A.

Nota: 4.25 / 5

Bado Meistras [Un Artista del Hambre], sobre el cuento de Franz Kafka. Con: Viktoryja Kuoditè, Vigandas Vadeisa, Vaidas Vilius y Genadij Virkoski. Dirección: Eimuntas Nekrosius. MENO FORTAS.

XXXIII Mostra Internacional de Teatro de Ribadavia (Auditorio do Castelo), 22 de Julio de 2017

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: