Skip to content

‘Retablo de la Avaricia, la Lujuria y la Muerte’, o siete horas con Valle: la noche de la gesta

marzo 29, 2017

RETABLOCARTEL

Hay funciones en las que el resultado del todo -la causa, el fin último- está por encima del resultado de las partes. Y de gesta hay que calificar el hecho de que el Teatro Tribueñe -pequeña sala sita en Sancho Dávila, que lleva en activo una década y ya ha logrado un sello propio- escenificase en una única noche el Retablo de la Avaricia, la Lujuria y la Muerte de Ramón María del Valle-Inclán prácticamente íntegro -con cuatro de las cinco obras que lo componen y un homenaje a la quinta-, en una sesión que superó las siete horas de duración; y que supuso el esfuerzo de la compañía en pleno. Si el Retablo… se compone de cinco piezas -a saber: Sacrilegio, Ligazón, La Rosa de Papel, La Cabeza del Bautista y El Embrujado, obras sin continuidad entre ellas, escritas previamente; pero publicadas en 1927 en un volumen bajo este título- rara vez se ven en escena más de tres en una misma noche; básicamente por los múltiples problemas -de duración desmesurada, de reparto copioso…- que conllevaría. Tribueñe tiene cuatro piezas montadas y estrenadas -las ha ofrecido por separado en su pequeña sala-; pero sólo ahora se ha decidido a ofrecerlas en continuidad, en el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes con un público que siguió las siete horas de función con verdadero entusiasmo; incluso cuando la cita -que inició a las siete de la tarde- terminó bien pasadas las dos de la madrugada. Ante todo, una gesta: una de esas cosas que rara vez suceden, y que el buen aficionado al teatro debería aprovechar como la ocasión de oro que es.

En lo presentado esta noche, seguramente haya pros y contras, y obras más conseguidas que otras; pero resulta imposible -y esto juega a favor- no partir del hecho de la curiosidad-gesta de haber podido asistir a una función de estas dimensiones -con más de 20 actores en escena-. Dicho de otra manera: puede que valoración no fuese la misma de haber visto una única función a haber visto las cuatro en una misma noche; y aquí es fundamental valorar el proyecto en su totalidad por encima de los resultados individuales.

RETABLO2

Un momento de Ligazón

Digo algo más arriba que, en estos años, Tribueñe ha logrado un sello propio: un teatro de cámara, con pocos elementos escénicos y concentrado en el trabajo del actor, salpicado de otras disciplinas como la música y la danza, que presta especial atención a los clásicos -tienen en repertorio no sólo este ramillete de Valles, sino también varias obras de García Lorca; así como espectáculos que revisan géneros como la revista y la tonadilla española desde un punto de vista historicista-. Espectáculos con licencias -tanto de estilo como de lectura del texto- que les dan un sabor inconfundible y llenos de personal encanto en su pequeño espacio de Sancho Dávila; pero que tal vez deban repensarse cuando -como es en esta ocasión- saltan a espacios más grandes como es este caso.

Las limitaciones escénicas de la propuesta -que se vale de pocos elementos reutilizados en todas las funciones-, que tal vez podrían haberse vuelto un handicap inicial -sobre todo al estar en un espacio como este, mucho más grande que las dimensiones de la sala original- de haber visto las funciones por separado, se vuelven esta vez la excusa perfecta para la continuidad del espectáculo, que permite no tener que hacer intervalos interminables. Sobre estos elementos escénicos -mínimos-, la dirección escénica de Irina Kouberskaya -alma mater del proyecto Tribueñe junto con Hugo Pérez de la Pica– se apoya en una transmisión del mensaje desde un punto siempre muy alto -diría incluso un punto ‘pasado’, pero la verdad es que las más de las veces ese punto verista no va del todo mal al esperpento-; en una caracterización física verdaderamente formidable -nadie la firma- y en la pulsión coreográfica de músicas de diversas índoles -desde el cante jondo, hasta los cantares gallegos, aires rusos, un número de revista o incluso un tango- para acentuar estos paisajes abyectos en los que se dan cita comadres que se ven con el trasno diabólico, viudos avariciosos y borrachos, hijos que buscan venganza en potentados indianos o aldeas enteras enfrentadas por un conflicto de paternidad que acabará a tiros… lo mejorcito de cada casa, vamos. Como digo, las versiones de Tribueñe se sirven desde un lugar desgarrado, que funciona mejor en unas obras -le va muy bien a El Embrujado– que en otras -hay partes de La Cabeza del Bautista decididamente pasadas de revoluciones-.

RETABLO1

Escena de La Rosa de Papel

En cuanto a las licencias musicales de que se valen estas versiones -son muchas y muy amplias- uno podrá pensar a primera vista que el cante jondo -presente en varios momentos, incluido ese Homenaje a Sacrilegio (única de las piezas que no se representa entera) que abre la función- le iba a sentar a Valle como un tiro; pero sin embargo acaba encajando bien para acentuar el fatum trágico que persigue a estos personajes sin poder evitarlo. Lo mismo podríamos decir de un número de revista que incorpora La Rosa de Papel -de largo la mejor de las cuatro piezas: la más ocurrente, la más atrevida, la más redonda y la mejor interpretada-, logrando contra todo pronóstico un momento verdaderamente hilarante. En otro orden de cosas, como gallego que soy, podría decir mucho sobre la cuestión estilística a la hora de incorporar algunos temas gallegos interpretados fuera de estilo -están bien traídos a nivel de trama; pero los alalás nunca se cantan impostando la voz…-; pero casi me sorprende más incluir un tango -largo, muy largo, puede que demasiado- en La Cabeza del Bautista para sugerir una pulsión erótica… ¿por qué no una ranchera?

RETABLO3

Escena de La Rosa de Papel

A riesgo de hacer esta reseña interminable, sí me gustaría comentar en pocas líneas la valoración general de cada una de las propuestas presentadas. Funciona bien abrir con una nota de cante jondo ese Sacrilegio; e incluso el juego de luz y proyecciones sumado a una caracterización espléndida crea un clima interesante en Ligazón -aunque, lamentablemente, esta noche, hubo una descoordinación notoria con las luces y las proyecciones que deslució notablemente el resultado: de acuerdo en que fue la primera pieza de la noche, y que este espacio poco o nada tiene que ver con el de Tribueñe; pero no por ello hemos de olvidar estos fallos evidentes, seguramente fruto de la falta de ensayos en el nuevo teatro y subsanados en las obras siguientes-. La Rosa de Papel es un acierto, por el tono alcanzado entre lo dramático y lo tragicómico -las interpretaciones aquí son de altos vuelos-, por esas marionetas tan bien empleadas para solventar la presencia de los hijos de Floriana encamada de forma muy inteligente; pero, sobre todo, por el descaro tan audaz a la hora de repensar ese desenlace macabro en forma de número de revista: podría haber sido una boutade; pero resulta, causa la carcajada perpleja y se entra sin remedio ni pudor en el juego. En La Cabeza del Bautista hay también buen nivel en las interpretaciones, aunque tal vez hubiese sido deseable respetar ciertos acentos dado el vocabulario que se emplea -cuate, chamaco y demás…-, y ese tango creo que juega más en contra que a favor… Y, en fin, sustentar El Embrujado -seguramente la más compleja de las piezas, por duración, número de personajes y lo enrevesado del conflicto- en un espacio vacío, pero en una caracterización física espléndida -puro esperpento abyecto-. y un desgarro en el decir que entronca directamente con el espíritu de Divinas Palabras, hace que estemos ante una propuesta interesante; en la que quizá haya demasiados fundidos a negro que no siempre encuentro necesarios.

RETABLO4

Un momento de La Cabeza del Bautista

Con más de 20 actores en escena como hay aquí -casi todos desdoblados en varias obras-, es complejo establecer juicios más allá de la labor de conjunto; aunque sí destacaría a las comadres de Chelo Vivares y Mª Luisa García Baudí en Ligazón; al estupendo Simeón Julepe de Antorrín Heredia -que se vale de ese tono alto en el que han de moverse todos para hacer una verdadera creación personal del borrachón- a la Encamada de Nené Pérez-Muñoz y de nuevo a Chelo Vivares, que repite en un papel breve pero decisivo y muy bien ejecutado en La Rosa de Papel -por todo en general, pero sobre todo por ese número de revista tan inesperado como impagable- o a la desgarrada Galana de Irene Polo en El Embrujado. También muy en su lugar el cante jondo de Jesús Chozas en las piezas en que aparece. El resto de intérpretes, tal vez estén algo por debajo, teniendo en cuenta que todos han de moverse en un tono decididamente alto que a veces puede jugarles malas pasadas -cuando se pasa tanto tiempo tan arriba, se corre el riesgo de caer en la sobreactuación, o en la declamación; y también aquí hay algunos casos, aunque como ya he dicho a Valle-Inclán no le quede del todo mal esta técnica en según qué momentos u obras-.

La Agrupación Artística Rosalía de Castro acompañó cada entreacto con bailes y cantos gallegos -ser gallego y tener que ver una función que busca como nunca otra las raíces gallegas de Valle-Inclán en Madrid, cuando rara vez se ha hecho en Galicia, no deja de ser curioso…- y se obsequió al respetable con ágapes en los descansos.

RETABLO5

Una escena de El Embrujado

Digo y me reafirmo en que no es lo mismo cubrir un único espectáculo de estos cuatro que valorar el proyecto total como se ofreció esta noche, en una velada ciertamente meritoria pese a las limitaciones; en la que debemos quedarnos ante todo con el valor incuestionable que tiene el hecho de que una compañía privada y pequeña haya remado en conjunto para permitir levantar un proyecto ambicioso, que dio como resultado una velada de 7 horas de teatro. Cuando se asiste a una gesta de este calibre, cualquier limitación -por más que las haya- se vuelve casi una minucia. Seguramente se podrá mejorar, pero la mejoría impediría poder asistir a una gesta de este calibre. A saber cuánto habrá de esperar el público para poder decir que ha asistido a una función de contenido semejante. Y que haya una compañía privada de pequeño formato capaz de levantar una noche de esta envergadura -ya no por el resultado, sino por lo que significa- es algo que se debería tener en cuenta.

H. A.

Nota: 3/5

Retablo de la Avarcia, la Lujuria y la Muerte (Homenaje a Sacrilegio, Ligazón, La Rosa de Papel, La Cabeza del Bautista y El Embrujado)”, de Ramón María del Valle-Inclán. Con: Jesús Chozas, Antorrín Heredia, Catalina de Azcárate, Miguel Pérez-Muñoz, Chelo Vivares, Mª Luisa Gª Budi, Ángel Casas, Nené Pérez-Muñoz ,Rocío Osuna, Carmen Rodríguez de la Pica, José María Ortiz, José Manuel Ramos, Pablo Mújica, Edgar Gómez, Badia Albayati, Virginia Hernández, Irene Polo, David García, Fernando Sotuela, Nereida San Martín, Matilde Juárez, María Barrionuevo, Rafael Usaola, Marina Valverde, Lucinda Usaola e Inma Barrionuevo. Dirección: Irina Kouberskaya. TEATRO TRIBUEÑE.

Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes, 24 de Marzo de 2017

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: