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‘Zenit (La Realidad a su Medida)’, o de sátiras y actualidades

marzo 10, 2017

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Desde que Albert Boadella dejase la dirección de Els Joglars hace unos años en manos de Ramón Fontserè, parecía que la mítica compañía catalana -azote de la actualidad sociopolítica española desde tiempos de la última etapa de la Dictadura, durante la Transición y hasta nuestros días-, parecía que la compañía había optado por nuevos derroteros; e incluso había dado algunos espectáculos de corte diferente -no alcancé a ver V.I.P. en su momento; pero su libérrima versión de El Coloquio de los Perros, de la que di cuenta en este blog en su momento, me pareció verdaderamente lograda-. Sin embargo, con su nueva producción –Zenit: la Realidad a su Medida, una sátira sobre el pasado y el presente del mundo de la prensa-, Els Joglars parece recuperar la impronta de su fundador; pero también de alguna manera parece distanciarse del humor más actual, para ofrecer una sátira que podría dar mucho -más- juego pero que acaba cayendo en ciertos lugares comunes -y peca de poco hiriente y poco incisiva-, de forma que a fin de cuentas prima el factor puramente estético -el espectáculo ofrece momentos visualmente hermosos- sobre el poder de la sátira se supone una de las bazas de la compañía: pero lo que escocía hace un par de décadas quizás necesite una vuelta para seguir escociendo -e ir más allá de lo simpático, más hacia lo incisivo y lo incómodo, hacia lo decididamente crítico; que, a fin de cuentas es lo que se espera siempre con Joglars- ahora.

Un periodista hacia el final de su carrera, alcohólico y desencantado, cae profundamente dormido después de una borrachera y ve pasar ante sí -en un sueño a ritmo de Tchaikovsky que es una larga escena coreográfica que se acaba convirtiendo en lo mejor de la función- algunos grandes hitos de la Historia pasada. Acabado el sueño, descubrimos que nuestro protagonista trabaja para Zenit, un diario en horas bajas con una ávida necesidad de vender ejemplares a toda costa. Poco importa si una noticia es verídica o está manipulada para darle al lector lo que busca, lo que tiene jugo, lo que quiere leer… Y así, en este entorno -en el que vemos a una periodista absolutamente enganchada a una especie de busca parlante que acaba por dominar sus actos, a una anciana directora del periódico obsesionada por tener una cita con el becario o a los limpiadores explotados y asqueados…-, nuestro protagonista lucha junto a su nuevo becario -que es para él una suerte de Sancho Panza, en su pequeño e iluso mundo quijotesco que implica que el periodismo sea algo más que lo meramente sensacionalista- por una información digna, contrastada y por unos principios de ética periodística que parece que escasean en el mundo actual. Un mundo en el que se impone la informática y la tecnología como motores que llegan a dominar incluso los cerebros de los individuos hasta el borde de idiotizarlos, en el que vivimos bajo la influencia de las máquinas y en el que esa ética que busca nuestro protagonista tal vez ya no sea posible… Y, ante esta perversión del sistema ¿qué salida ha de tomar un periodista digno?

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Como digo, creo que la sátira que trabaja Joglars -que es un doble viaje, a través de Zenit y hacia la degradación del sistema de valores éticos en la escala informativa- funciona mejor en lo visual que en su contenido. Porque, aunque se apuntan cuestiones interesantes, las más de las veces la sátira se queda en lugares demasiado amables, o demasiado superados por la época actual -esa imagen de la redacción de ABC es de un simbolismo excesivamente evidente…-. Son, sin embargo, los -pocos- momentos realmente políticamente incorrectos -esa parodia de comunicado y asesinato yihaddista…- los que arrancan alguna carcajada, no sólo por lo oportuno de la acidez que desprenden; sino por su atrevimiento -y hasta lo molestos que pueden llegar a resultar como elementos cómicos-: eso es la sátira actual bien entendida. Pero, sin embargo, la dramaturgia de Ramón Fontserè y Martina Cabanas ha preferido quedarse en un lugar más negro, en un tipo de sátira más fácil, más obvia -por momentos hasta un punto zafia y primaria…-; que seguramente desatará la carcajada de un público concreto, pero que no mueve a una reflexión más profunda -¿y acaso no está la sátira pensada como elemento que mueva a la reflexión de quien la vea?-. A juzgar por algunos momentos de verdadero -e incómodo- ingenio, creo que otro enfoque era posible para que el espectáculo volase más alto; máxime cuando se supone que la mayor baza de la compañía es precisamente la de lograr un tipo de sátira crítica que remueva e incomode.

En otro orden de cosas, estamos ante un espectáculo de buena factura en lo visual, en la realización y en lo interpretativo. Nada que objetar pues ni a la puesta en escena -fundamentada en una estructura central en varias alturas que da mucho juego para entradas, salidas y planos- ni a la entrega del elenco fundamentalmente coral -son Ramón Fontserè, Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Xevi Vilá, Julián Ortega y Juan Pablo Mazorra, todos en su lugar y en una buena labor de equipo-, que hacen no sólo un buen trabajo actoral, sino también un trabajo corporal verdaderamente formidable -las no pocas coreografías que van desde la danza hasta el mundo del circo, firmadas por la Compañía de Mar Gómez acaban resultando lo mejor de la función, y los intérpretes se amoldan muy bien a ellas, más aún si asumimos que no estamos ante un elenco especializado en la danza-. Así pues, en esta ocasión creo que la factura del espectáculo se impone claramente al contenido… Y puede que lo que para otra compañía fuese una mera anécdota; aquí termina por inclinar decisivamente la balanza.

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Diría que después de ver Zenit mis sentimientos son encontrados: porque no se puede negar que estamos ante un espectáculo bien producido y bien ejecutado; un espectáculo que arranca las carcajadas de algunos, pero que toma un tema que podría haber dado mucho más juego para arañar y hacer daño en un tema -el de la actualidad y cómo tratar esa actualidad- que está de plena vigencia… Pero creo que, de alguna manera, se queda uno con la sensación de un texto que nunca -o casi nunca- sobrepasa los límites de lo políticamente correcto -porque no quiere-, y que parece más escrito hace ya algunos años que hoy en día. A pesar de todo, es de ley reconocer que hubo fuertes y largos aplausos; y que incluso buena parte del público aplaudió en pie.

H. A.

Nota: 2.25 / 5

Zenit: La Realidad a su Medida”, dramaturgia de Martina Cabanas y Ramón Fontserè. Con: Ramón Fontserè, Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Xevi Vila, Julián Ortega y Juan Pablo Mazorra. Dirección: Ramón Fontserè ELS JOGLARS.

Teatro Colón, 19 de Febrero de 2017

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