Skip to content

‘Las Bodas de Fígaro’, o una reposición con plena vigencia

febrero 28, 2017

figarocartel

A pesar del gran revuelo que causó en el momento de su estreno -tardó en subir a escena varios años a causa de la censura- seguramente Las Bodas de Fígaro -segunda parte de la Trilogía Fígaro de Caron de Beaumarchais, que se inicia con El Barbero de Sevilla y finaliza con La Madre Culpabrle– haya pasado a la posteridad mucho más gracias a su transposición operística que al original en sí mismo. Es por ello que esta reposición que ofrece ahora el Teatre Lliure -ahora en coproducción con la Compañía Nacional de Teatro Clásico, que sigue apostando por ampliar fronteras más allá de los autores españoles- de un montaje exitoso de 1989 puede considerarse como una rareza que resulta atractiva por varias cuestiones: para revalidar la vigencia de este tipo de teatro clásico como herramienta cómica; como mera curiosidad para los melómanos que tal vez nunca hayan tenido la oportunidad de ver representada la obra original en castellano; como ejercicio comparativo entre el texto de Beaumarchais y el libreto de Lorenzo Da Ponte; e incluso para ver -o volver a ver, según el caso- un montaje que ya es -por derecho propio- un clásico del Lliure. Además, ha sido nada menos que Lluis Homar -que fuera Fígaro en las representaciones de 1989- el encargado de reponer la puesta en escena de Fabià Puigserver.

A primera vista, uno podría pensar que tal vez no resulte fácil mantener el interés de una función como esta -que se prolonga por tres horas-; y sin embargo todo en ella funciona como un mecanismo de relojería suiza que avanza hacia el éxito seguro. El enredo que traza Beaumarchais entorno a la lucha de clases entre sirvientes y criados -que Da Ponte calcó casi literalmente para la ópera de Mozart- tiene esa capacidad de encadenar situaciones de manera incansable para terminar resultando una comedia hilarante y llena de ritmo; y Homar ha sabido colocar los gags con soltura y en su punto justo para que las carcajadas del respetable no cesen. Sin forzar mucho las tuercas -apenas hay concesiones para alguna morcilla-, Homar sabe que cuenta con un caballo ganador y deja que sea la propia comedia la que se meta al respetable en el bolsillo. El público -conozca o no la ópera mozartiana- entra con gusto a la comedia, y las risas se suceden. Esto, insisto, en un espectáculo de esta duración y con una obra como esta es una cuestión muy a tener en cuenta.

figaro1

Además, la escenografía prácticamente única, pero tremendamente cuidada al detalle en la disposición arquitectónica -de Rafael Lladó sobre el original de Fabià Puigserver- es al mismo tiempo de una sencillez, una elegancia y una funcionalidad que ayuda decisivamente a fomentar ese ritmo implacable con el que fluye la comedia. Apenas un par de cambios -para introducir básicamente la cama de la Condesa- y juegos de iluminación -de Xavier Clot- sirven para crear todos los espacios internos y externos del palacio de los Almaviva, en el que la acción transcurre a lo largo de todo un día. También el vestuario -César Olivar- es vistoso y elegante. Hay en el conjunto -sin perder de vista esa sencilla elegancia que es clave en esta propuesta- gran sentido del ritmo y la continuidad, cosa fundamental en las comedias -las transiciones de actos y espacios son ejemplares-; y, como digo, se logra que los personajes, si bien visten ropas dieciochescas, hablen y suenen desde y como lo harían hoy. Haber encontrado esa frescura en el lenguaje en un montaje que no deja de ser de época es quizá la clave que hace que esta versión vaya más allá de ser una mera excusa para admirar la belleza de un montaje que es ya -¿por qué no decirlo?- histórico. Más que en la lucha de clases -que está muy clara, particularmente en el largo monólogo de Fígaro hacia la mitad de la segunda parte- en este acercamiento se ha apostado por la continuidad de esa comedia de situación que ha construido Beaumarchais, como valor intrínseco de la función. Como digo, apenas se han subrayado con algunas morcillas, que unas veces funcionan mejor que otras -hay guiños directos a Mozart, sea a través de Le Nozze di Fígaro o Don Giovanni; pero también a la moral inglesa, o incluso a la sardana- pero la esencia del original hace que a fin de cuentas comprobemos que tanto el texto -con algo más de dos siglos a sus espaldas- como este montaje -veinticinco años después- siguen de plena vigencia, con lo que esta reposición queda plenamente justificada.

Puede que las referencias a Mozart me resulten tal vez excesivamente evidentes -los arreglos orquestales además no son especialmente afortunados…- sí revisaría el número musical final -que empieza como una especie de fandango cantado, y desemboca en una sardana, marca de la casa pero que se hace algo extraña entre tanto traje dieciochesco, y que seguramente resulte más simpática en Cataluña que en Madrid…-; e incluso ciertos excesos jocosos con acentos catalanes exagerados -quiero pensar que a propósito….- que buscan causar la hilaridad y que a mí no me terminan de funcionar como recurso cómico. Pero al margen de estas pequeñas notas, lo cierto es que la propuesta y el sabor de la comedia funcionan como un tiro y las tres horas se pasan en un suspiro.

figaro2

Con la dificultad añadida de que se trata de un espectáculo montado originalmente en catalán y que ahora se ofrece en traducción -y ya saben que nunca es fácil que un reparto cambie de idioma, sea el que sea…- el amplio elenco -que cuenta con algunos de los principales nombres del teatro catalán- prácticamente todos dan en el tono justo de sus personajes. Al margen de la honestidad del cuarteto protagonista -son Marcel Borràs, un Fígaro desenvuelto y pleno de carácter, aunque acaso un punto dubitativo con el texto en la función que vi; Joan Carreres, que trata de forma inteligente de huir de la caricatura cómica del Conde; Mónica López, que presta su elegancia habitual a la Condesa; y Aina Sánchez, una Susana que no se queda en el mero prototipo de la criada- sí quisiera destacar entre los personajes de menor peso el estupendo trabajo de la Marcelina de Victoria Pagès, que no deja pasar ni una sola de las oportunidades que el personaje le ofrece para demostrar que pisa el escenario con fuerza; y el Bartolo de Manel Barceló, mucho actor para tan poco personaje. En cuanto a Querubín -un personaje complicado para encontrar el tono exacto desde el que enfocarlo-, me quedo con la sensación de que se han exagerado en exceso algunos aspectos del personaje, lo que no permite que Pau Vinyals -un actor que, para empezar, sobrepasa demasiado a simple vista la supuesta edad del personaje…- termine de encontrarse cómodo en un personaje que, a fin de cuentas, tiene algo de caramelo envenenado, porque puede llegar a ser muy lucido pero hay que saber dar con la tecla exacta para que su ingenuidad sea creíble: creo que, en este caso, se trata más de una cuestión de enfoque que de elección del actor.

figaro3.jpg

Pero, al margen de minucias, hay que quedarse con tres horas de belleza estética a partir de la sencillez; con un montaje que sabe cómo se monta una comedia y que no renuncia a que algo de ayer parezca tan actual a pesar de las pelucas y los miriñaques; con el público llenando cada noche hasta la bandera el Teatro de la Comedia; y con la idea que revalida la plena vigencia de esta reposición que es, a fin de cuentas, tan oportuna. Gran y merecido éxito.

H. A.

Nota: 4/5

Las Bodas de Fígaro”, de Caron de Beaumarchais. Con: Manel Barceló, Marcel Borràs, Oreig Canela, Joan Carreras, Oriol Genís, Mónica López, Eduard Muntada, Victòria Pagès, Albert Pérez, Diana Torné, Aina Sánchez, Òscar Valsecchi y Pau Vinyals. Dirección: Lluis Homar (sobre la original de Fabià Puigserver). TEATRE LLIURE / COMPAÑÍA NACIONAL DE TEATRO CLÁSICO.

Teatro de la Comedia, 15 de Febrero de 2017

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: