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‘Get Back’, o el fondo en las comedias

febrero 17, 2017

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Espectáculo en lengua gallega

El llamado teatro social, el teatro ligado a una época, a un lugar y a unas circunstancias sociales concretas, es un género cada vez más frecuente en todas sus vertientes. Cada vez son más las historias que se valen de un hecho reciente -en este caso, la crisis; y la emigración o fuga de cerebros por extensión- para trazar una fotografía generacional o social, ya sea desde el drama, la dramedia o la comedia o incluso la comedia en forma de caramelo envenenado. Se me ocurren un buen número de propuestas recientes -algunas más exitosas que otras- que han abordado todas estas cuestiones. Get Back -un texto que firma Diego Ameixeiras sobre una idea original del crítico teatral Camilo Franco y dirige el cineasta Jorge Coira- es básicamente eso: una propuesta -en forma de comedia amble-, que revisa las consecuencias de la crisis y el desarraigo para una serie de personajes que coinciden en una situación concreta.

Un vagón del metro de Londres. Por causas del exterior que en principio no se esclarecen, el vagón se para en seco durante un tiempo, trastocando los planes de los cinco personajes que pueblan el vagón. Son cinco personas que tienen en común ese desarraigo de los que se han ido de su patria a buscar una vida mejor, ya sea huyendo de la crisis o de su propio destino. Cinco personajes que han logrado -o no- su objetivo, y que conviven en un entorno de frustración que forma parte de cada uno de ellos; pero que esta avería del metro hará que tengan que sacar a la luz. Cinco personajes, cinco perfiles que conforman una estampa actual que aborda diversas problemáticas; y cinco personajes que se complementan en un entorno de escucha… Cinco personajes que abren su corazón a desconocidos, tal vez porque no han sido capaces de hacerlo con su entorno más cercano; o tal vez porque su entorno más cercano se ha quedado lejos… o ya no forma parte de ellos.

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Lo cierto es que la idea del texto es buena y da cierto juego a primera vista. Son historias variadas pero cercanas y comprensibles a casi todos, e historias que representan una realidad. Como digo, hay muchas maneras de enfocar este tipo de textos; y el texto de Diego Ameixeiras -que ya escribiese parte del guion de la celebrada película 18 Comidas, que dirigió también Coira, y que por cierto lograba desde las anécdotas bastante más profundidad que esta función…- ha optado por la comedia. Una comedia fácil, directa, blanca y no exenta de chascarrillos que salpica las pequeñas desgracias de estos personajes. Una comedia de corte muy televisivo en lo textual, que conecta inmediatamente con una parte del público -el humor es fácil y la gente se ríe, eso hay que concederlo-; pero que rehúsa hurgar en lugares más hondos, e incluso rehúsa optar por esa sorpresa final que suelen contener este tipo de propuestas y que aquí amenaza con aparecer -hay claves que podrían anunciar un golpe final tan políticamente incorrecto como aquel que tenía por ejemplo El Plan- pero ese golpe final nunca llega y la comedia se queda en la comedia blanca que es. Es un camino coherente; pero también es el más fácil, el que contentará al público y el que evitará que se arroje cualquier tipo de reflexión más honda después de ver esta función; muy dirigida a ese tipo de público televisivo que quiera ver una comedia cómoda, fácil y para desengrasar.

Al margen de que haya que asumir una serie de convenciones difíciles para sustentar la anécdota -tantos gallegos juntos en el mismo vagón de metro en Londres, que no haya ningún tipo de problema de cobertura en medio de una vía de metro, que uno de los personajes no sea gallego pero sea capaz de chapurrear gallego por una casualidad puntual…-, creo que el mayor pero que se le puede poner a esta función es haberse quedado en una mera comedia -que se ve con agrado, pero no va más allá ni lo pretende-; cuando podría haber removido conciencias -insisto: hasta los últimos segundos estaba esperando un golpe final muy claro que hubiese convertido la función en otra cosa; incluso sin renunciar a haber sido la mera comedia que es la mayor parte del tiempo. Asumido el género por el que se ha optado -la función está claramente enfocada al público televisivo…-, lo cierto es que los diálogos de Ameixeiras están bien escritos –a veces buscan unos gags demasiado evidentes, pero el público entra gustoso- y que la comedia va justamente allá donde pretende. Pero resulta imposible pensar que un mero giro menos amistoso hubiese ayudado a convertir una comedia anecdótica en algo más hondo…

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En el montaje de Jorge Coira todo tiene un sabor auténticamente cinematográfico, que tiene pros y contras. Se apoya en una videocreación muy lograda de Roi Fernández, que da cierto ritmo a la propuesta, e incluso los perfiles y la caracterización de los personajes están bien cuidados; pero al mismo tiempo siento que peca de cierto aire de cámara cinematográfica: Coira focaliza las escenas en aquellos personajes que están directamente implicados en ellos; pero muchas veces tiende a dejar en punto muerto -o fuera de cámara…- a aquellos que no forman parte de la escena: algo que en cine es más o menos lógico; pero que en teatro -donde el espectador puede poner su atención en cualquier punto del escenario- no parece demasiado aconsejable.

Los cuatro actores -rostros bien conocidos del teatro y el audiovisual gallego, que seguramente arrastrarán público a los teatros: y en estos tiempos, arrastrar público al teatro es casi un valor añadido- cumplen bien con sus cometidos y manejan el código de comedia en el que se mueve la propuesta. Puede que Mercedes Castro y Alfonso Agra -que manejan los personajes de mayor impulso dramático- quienes más ocasión de lucimiento tengan; si bien Federico Pérez coloca los gags de una manera muy propia de la televisión -y hace las delicias del respetable…-. A Tamara Canosa -siempre un valor sólido- el papel no le ofrece grandes oportunidades de brillar: es inevitable pensar que está bastante desaprovechada; y Miguel Guido asume con solvencia el personaje con menor recorrido -al margen de todo, creo que el papel debería estar escrito directamente en portugués-.

La comedia -que parece muy dirigida a un tipo de público concreto- hace feliz a ese público, y las carcajadas invaden el teatro… pero, a la vez, siento que un poco más de riesgo y algo más de hondura a la hora de tratar ciertos temas habrían mejorado el producto: la comedia es un camino muy válido, claro; pero las buenas comedias son las que tienen algo detrás… algo que aquí por momentos asoma pero nunca llega a aparecer del todo. Se deja ver y gustará al público que busque una mera distracción.

H. A.

Nota: 2.5/5

Get Back”, texto de Diego Ameixeiras sobre una idea original de Camilo Franco. Con: Alfonso Agra, Tamara Canosa, Miguel Guido y Mercedes Castro. Dirección: Jorge Coira. EME2.

Teatro Rosalía Castro, 28 de Enero de 2017

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2 comentarios leave one →
  1. febrero 17, 2017 01:18

    Excelente crítica, como siempre, Hugo. Lo que no te perdono es que no avisaras de tu visita 😉

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