Skip to content

‘Eroski Paraíso’, o regreso al hogar

julio 27, 2016

eroskicartel.jpg

Espectáculo bilingüe (castellano/galllego)

Regresa Chévere a las tablas dos años después de recibir el Premio Nacional de Teatro, y lo hace con Eroski Paraíso una curiosa función de teatro documental, que nos habla de una memoria histórica particular y personal para revisar la memoria histórica de toda una generación; jugando además a un teatro ‘audiovisual’ enfocado sin embargo a un punto de vista que potencia lo puramente teatral y deja que sea el espectador quien integre la idea de nuevas tecnologías en un espectáculo de puro teatro. Más allá de la importancia de la compañía Chévere para el sistema teatral gallego, tiene una doble coherencia incluir Eroski Paraíso en la programación de la MIT de Ribadavia: porque explora otro prisma de memoria histórica -que es uno de los ejes de programación de este año- y porque, de alguna manera, hay en ella toda una temática de teatro audiovisual mirada desde la teatralidad más específica.

eroski5.jpg

Alexandra, 25 años y con un Master en Comunicación Audiovisual recién terminado en Barcelona, regresa a su casa en Muros para grabar un documental sobre cómo la Sala de fiestas Paraíso se acabó convirtiendo en un Eroski. En la sala Paraíso se conocieron sus padres Antonio y Eva, allá por 1989, y fruto de esa noche loca en la sala de fiestas nació Álex y se formó la familia. Hoy, 25 años después, la familia ha dejado atrás una vida en la emigración en Canarias. Eva -la madre- regresa a Muros para trabajar como pescadera en el Eroski que ahora se levanta en la antigua sala Paraíso mientras cuida de su padre, enfermo de Alzheimer; Antonio -el padre- vuelve para participar del documental; y Álex, en fin, regresa de Barcelona para grabar su documental, que es un homenaje a la memoria histórica de sus padres y una visión panorámica de toda una generación de gallegos, para entender la suya propia: una forma de reconstruir el pasado para entender el presente. La función muestra algunas de las jornadas de rodaje del documental de Álex -en un plató que reproduce el Eroski- con la inestimable colaboración de su familia: una ficción sobre la realidad de su pasado.

eroski1.jpg

El texto de esta propuesta nace a partir de un proceso documental con testimonios reales de toda esa generación de muradanos y muradanas que vivieron su juventud en esa sala de fiestas en los años 70 y 80. La memoria histórica de toda una generación de un pueblo configura los personajes de Antonio y Eva; que deben entenderse como un homenaje a todo un conjunto, a un pueblo. Es un espectáculo que aporta una mirada melancólica a un pasado más o menos reciente, a partir de dos personajes perfectamente reconocibles. Ocurre en Muros, pero podría ocurrir en tantos otros lugares, no solo de Galicia -esta historia encaja perfectamente en cualquier lugar con un puerto de mar, o con dos lenguas co-oficiales-. El texto de Manolo Cortés -resultante de un proceso de investigación en el que interviene toda la compañía- rehuye esta vez esa cierta comercialidad que tenían Citizen y Eurozone para realizar un ejercicio más camerístico, más íntimo y hasta diría que con mayor conciencia social. Un espectáculo puede que menos complejo en las formas; pero sin duda más arriesgado y comprometido de lo que eran aquellos. Tiene el acierto de construir una comedia en dos planos: por un lado una comedia local -porque explora prototipos de personajes muy reconocibles de la vida gallega, personas de la calle; de esos de los que todos conocemos un puñado…-; y por otro una comedia universal en la que entra la figura de la hija, que ayuda a leer el espectáculo no solo como una configuración de la memoria histórica de un pueblo -y a la necesidad de recurrir a la ficción para reproducir la realidad-, sino como un homenaje al sentido de la familia, al núcleo familiar. Es desde aquí desde donde se puede universalizar aquello de lo que nos habla Eroski Paraíso, porque siento que el homenaje a la unión de la familia tiene el mismo peso en la trama que la memoria histórica de un pueblo.

El espectáculo se apoya en un humor directo, de diálogos ágiles, rápidos y naturales; tal vez en ocasiones demasiado localistas, pero también aporta una mirada de melancolía amable hacia esa juventud ochentera, con números como el de Dirty Dancing -que se llevará de calle a cualquier público-. Pero la gran baza del espectáculo es la cercanía y lo vivos que están unos personajes que respiran, son auténticos, cercanos y naturales: quizá sea también por ello por lo que todos los espectadores conectan con esta familia, porque nos resultan seres ‘de casa’. Eva -la madre- representa a un prototipo de gallega que resulta inmediatamente reconocible, como esa matriarca esforzada que ha sacado a su familia adelante a base de esfuerzo, y que esconde dolor tras esa sonrisa cargada de supuesta ingenuidad; de la misma manera que Antonio es la perfecta figura del pater familias. A esto hay que sumar el factor emocional, representado tanto por el interés que suscita en la hija esa necesidad de buscar, entender y homenajear; como en la figura del abuelo, que incluso ahora que vaga en su mundo sigue siendo el motor en torno al cual gira toda la vida familiar. Así pues, desde la comicidad más directa y retranqueira, Cortés no renuncia -y esto es un acierto- a introducir aquí y allá pellizquitos de emoción que ayudan a entender toda la verdadera dimensión de lo que se nos está contando: un homenaje a la memoria y a la familia a través de la comedia.

eroski2.jpg

Partiendo de que la obra narra la grabación de un documental, podemos decir que la puesta en escena de Xesús Ron tiene dos grandes aciertos, más allá de la esperada agilidad que ya es marca de la casa. No esconde esa voluntad de grabación de documental -en escena vemos las cámaras, los micrófonos y todos los enseres de realización-, pero no usa el audiovisual: esto es, nunca vemos lo que se graba ni el resultado en imágenes del documental. En un tiempo en el que integrar lo audiovisual está tan en boga en el mundo del teatro, creo que esta técnica de ‘esconder’ o sugerir lo audiovisual cuando la trama habla tan claramente de ello es un acierto, porque potencia y pone de completo manifiesto el carácter teatral de la propuesta: aquí, lo audiovisual es sólo un hilo conductor; pero lo que nos importa es ante todo el sentido del teatro; lo fácil hubiese sido proyectar las imágenes, sugerir la grabación es, en este aspecto, casi una audacia. En este aspecto, también está muy bien plasmada la necesidad de recreación de realidad -Álex nunca esconde que necesita la ficción, que no sirve que sus padres sean ellos mismos, sino que quiere ‘que lo actúen’-: esta situación está usada de forma muy inteligente para potenciar la comedia; a la vez que ayuda decisivamente al público a entender la dimensión de los códigos en los que nos estamos moviendo. Otro acierto. Hay, a su vez, un cuidado extremo en la construcción y creación de los personajes principales que es una baza capital, algo con lo que supongo que Ron tendrá también mucho que ver. Acaso habría que revisar un epílogo -o, mejor dicho, un apéndice-, introducido una vez que ha concluido la representación, en un recurso de participación muy propio de los Chévere; pero que no termina de funcionarme donde está situado ahora… Debería reubicarse de alguna manera antes del desenlace.

eroski4.jpg

El elenco actoral es -como siempre en Chévere- otro de los motivos de que el espectáculo funcione como un mecanismo perfecto. Todos saben que están haciendo comedia, pero no parodia; y la hacen desde la ternura, desde el respeto, desde el amor hacia lo que (re)conocen, en el punto justo para no cargar las tintas. Comedia de personajes vivos, de verdad. En este sentido, la recreación de esa Eva tierna e ingenua de Patricia de Lorenzo se roba el espectáculo: es la reencarnación exacta de tantas y tantas mujeres que nos hemos cruzado en esta vida, y la transmutación -no puedo colocar otra palabra- de la actriz en personaje es el mejor homenaje que se les puede hacer a todas estas mujeres luchadoras. Cuesta contar en palabras la conversión que alcanza la actriz para encarnar lo cotidiano. Se mueve en la comedia, pero sabe sacar oro de un puntual momento dramático -que creo que debería estar más desarrollado- que sirve para entender el personaje en toda su dimensión. Su comunión con Miguel de Lira -con toda seguridad el mejor actor gallego de comedia del momento- es absoluta, la química de la pareja es evidente y ambos dejan escenas de verdadero realismo costumbrista que se meten al público en el bolsillo: porque actúan desde la verdad sabiendo quedarse a un centímetro de la parodia… Si se hubiesen tirado hacia la parodia, la catástrofe podría mascarse; pero como saben de qué están hablando, por fortuna no lo hacen. En fin, Cristina Iglesias se integra perfectamente en el conjunto en un papel de doble dificultad: porque Álex es el motor que impulsa la acción, y porque ella debe llevar el contrapunto más serio, y hasta podríamos decir que más ‘realista’ en una función que parte fundamentalmente de la comedia; en Iglesias vemos no solamente una perfecta capacidad de adaptación a las técnicas de una compañía ya constituida y consolidada, sino también una frescura en la exposición del personaje que anuncia sin duda grandes cosas de cara al futuro. También la figura del abuelo -silente, pero con la papeleta de tener que ‘recibir’ cuanto sucede a su alrededor- está perfectamente integrada en la trama, y es una presencia fundamental para captar la dimensión de la historia en toda su extensión.

eroski3.jpg

En fin, una historia radicalmente distinta a otros proyectos de Chévere; seguramente más sencilla en las formas pero creo que más ambiciosa en contenido que sus antecesoras. Una obra que parte de lo local hacia lo universal, y de lo histórico a lo familiar; y, por tanto, una obra que se puede leer y entender desde muchos prismas. A fin de cuentas, es una función en la que todos regresan al hogar: no solamente los personajes, sino también la propia compañía; que recupera con esta propuesta gran parte del sabor de construcción de la identidad histórica que ya estaba presente en sus obras de hace unos años. Volver aquí ahora que han alcanzado el éxito nacional es una decisión quizás difícil; pero también creo que es una decisión valiente.

H. A.

Nota: 4/5

Eroski Paraíso”, creación colectiva de Chévere. Con: Patricia de Lorenzo, Miguel de Lira, Cristina Iglesias, Fidel Vázquez y Luis Martínez. Texto: Manolo Cortés. Dirección: Xesús Ron. CHÉVERE.

XXXII Mostra Internacional de Teatro de Ribadavia (Auditorio do Castelo), 24 de Julio de 2016

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: