Skip to content

‘Alma y Cuerpo (II): La Hora Oscura’, o híbrido en construcción

junio 19, 2016

cartelalma

Segunda parte del díptico Alma y Cuerpo, que Carlota Ferrer y José Manuel Mora comenzaron con La Habitación Luminosa -en torno a Emily Dickinson y Santa Teresa de Jesús-, La Hora Oscura aborda un mano a mano en un hipotético encuentro claramente imposible por cuestiones de fechas -y por tanto, pura ficción- entre Charles Baudelaire y Luis Cernuda en casa del primero; en el que ambos poetas departen sobre cuestiones como sus concepciones y formas de ver la vida, el sexo, el sentido del amor, el sentido del deseo; y, en fin, sobre sus maneras de ver el hecho de la creación poética -tan distintas pero tan cercanas al tiempo-. Como ocurría en la primera parte, danza, teatro y poesía se dan la mano y se solapan en esta segunda entrega, que revisa y supera algunas de las debilidades de la primera; pero nuevamente deja algún cabo a medio atar y una cierta sensación de work-in-progress que se aleja decididamente de otras propuestas más logradas -las puramente teatrales- del dúo Ferrer-Mora.

Digo y sostengo que este segundo espectáculo me parece que está más conseguido que el primero. En primer lugar, porque aquí hay un hilo teatral conductor que se sustenta en el encuentro entre Baudelaire y Cernuda, en su conversación dialéctica sobre las formas de entender la vida y el arte; y en un desenlace de corte onírico-surrealista que es mejor no desvelar, pero que es perfectamente válido dado que la reunión a la que asistimos es completamente ficticia: en conjunto no es mucho, pero esa voluntad de crear un espectáculo de teatro está más puesta de relieve aquí que en la propuesta precedente. También juega a favor que se ha concentrado casi todo en una propuesta de texto, en la que teatro y poesía tienen gran parte del peso: la danza y el canto están integradas pero ni son tan reiterativas ni se solapan sin control sobre el contenido teatral como ocurría antes; se agradece. Y hasta me atrevería a decir que aquí los actores están más centrados, más atinados y mejor dirigidos que en el espectáculo anterior; básicamente porque este está más equilibrado en su voluntad de conjugar disciplinas. Insisto, no es memorable pero está mucho mejor acabado, pensado y ejecutado. Ah, y, casi lo olvido: esta vez no hay micrófonos usados sin ton ni son… En resumen, la dramaturgia de José Manuel Mora está -casi diría que contra cualquier pronóstico- mucho más trabajada y mucho mejor construida aquí que en el espectáculo anterior. Aquí al menos se ha diseñado un espectáculo de teatro, y los textos están mejor escogidos y mejor enlazados que en aquel. Me gustaron mucho, además, el espacio escénico de Silvia de Marta y la iluminación de David Picazo.

ho1

Hay sin embargo soluciones que empañan el conjunto. La más grave, la opción de proyectar un vídeo de aproximadamente cinco minutos, dejando el escenario desierto para contar algo que el equipo debió de tildar de irresoluble en escena… Ya sé que no es la primera vez que ocurre algo así en teatro, pero cada vez me resulta un recurso más vacuo y frustrante: nada en contra de integrar el audiovisual en teatro; pero de ahí a dejar el escenario vacío va un trecho. Tampoco se entiende por qué detener la acción en súbito en un momento concreto para introducir un fragmento danzado de La Consagración de la Primavera de Stravinski, en una coreografía que, sinceramente, palidece, máxime cuando se acaba de ver en Madrid hace relativamente poco un espectáculo centrado en la figura de Nijinski… En otro orden de cosas, nadie firma la caracterización, pero así como la de Pedregal en Cernuda es bastante cercana a la realidad, las pintas estrambóticas que le han plantado a Coronado en Baudelaire no ayudan mucho a tomarse la cosa en serio… -lamentablemente, no encuentro fotografía que dé una idea real del aspecto con el que finaliza la función-.

ho3

Esta imagen forma parte de la proyección de la que hablo más arriba y no tiene lugar en escena.

Pero vamos ya a lo más positivo de la propuesta, que es lo atinados que están ambos actores. Helio Pedregal como Luis Cernuda vuelve a dar un recital de elegancia, y deja el momento más bello del montaje cuando recita fantásticamente “Donde habite el olvido”: es sin duda alguna el mejor momento del montaje. Por su parte, José Coronado aporta una presencia y una rotunidad que convienen mucho a Charles Baudelaire, si bien queda algunos escalones por debajo de su compañero. El duelo interpretativo, con todo, es importante. Ambos actores juegan además con la baza de que el mayor contenido teatral de esta propuesta les permite construir una temperatura, cincelar unos personajes y darle al asunto un punto de thriller al que ambos se amoldan muy bien y con el que la anterior propuesta no podía si quiera soñar… Aquí -e intuyo que el texto tiene algo que ver- los actores pueden lucirse y así lo hacen.

Junto a ellos -que son la razón de ser de este espectáculo- podemos decir que Carlos López baila con corrección lo poco que le dejan -que esté insertado con calzador y la coreografía no sea demasiado acertada ni le permita mayor lucimiento no es asunto suyo…- y Diego Garrido abre y cierra la propuesta cantado: al menos aquí no demabula por el escenario sin que se sepa muy bien por qué ni abusa de la amplificación…

ho2

Carlota Ferrer dirige haciendo menos cosas, queriendo hacer menos cosas que en La Habitación Luminosa, abusa menos de los simbolismos y el resultado es más estético, y sobre todo más organizado dejando menos esa sensación de que no sabe uno a dónde mirar… Se le quedan en el aire esos dos momentos muertos -Stravinski y la extensa secuencia en forma de proyección…-, pero esta vez todo tiene una mayor cohesión y coherencia.

Espectáculo aún en cocción, que es indudablemente más teatral y más logrado que su primera parte; y que integra mejor todos los elementos de que consta en favor de hacer un buen espectáculo de teatro como fin último; pero también alejado de otras creaciones de Ferrer-Mora que eran mucho más interesantes. Con todo, se deja ver por la belleza de la poesía seleccionada y por lo atinados que están ambos actores a la hora de transmitir los dos personajes. El público, sin embargo, no acompañó esta continuación; contándose un aforo escasísimo.

H. A.

Nota: 3/5

Alma y Cuerpo: La Hora Oscura”, dramaturgia de José Manuel Mora sobre textos de Charles Baudelaire y Luis Cernuda. Con: Helio Pedregal, Jose Coronado, Carlos López y Diego Garrido. Dirección: Carlota Ferrer. TEATRO ESPAÑOL

Teatro Español, 11 de Junio de 2016 (20.00 horas)

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: