Skip to content

‘Palabras Malditas’, o de superficialidades, buenos y malos

enero 24, 2016

p_suceso_1452036017390_860_1000_u_ffbb875ec6e38ac86916c168b039d88c

Espectáculo en lengua gallega

Estreno de Palabras Malditas, texto original de Eduardo Alonso –uno de los más premiados dramaturgos en lengua gallega de la actualidad- que iniciará ahora una larga gira por Galicia para acabar recalando en Mayo –ya en su versión en castellano- nada menos que en la Sala Pequeña del Teatro Español en la que se mantendrá en cartel durante un mes: ahí es nada…

373

Una joven periodista aguarda impaciente en una cafetería la llegada de Clara Campos, una escritora que regresa a Galicia tras media vida en el exilio para recibir un importantísimo premio literario a toda una carrera. Al ser preguntada sobre la razón por la que firma una parte de su obra como Clara Campos y otra como Vicente Rincón, la autora se decide a contar a la periodista una anécdota hasta ahora silenciada, a la que el espectador asiste a modo de flashback. Y así retrocedemos a La Coruña, en 1940. Una pensión en la calle Panaderas en la que Doña Ermitas acoge a las prostitutas del barrio del Papagayo; entre ellas, claro, está Clara Campos, en un momento en el que aún no ha establecido contacto alguno con la literatura… Un día llega a la pensión Vicente Rincón, un profesor de literatura francesa perseguido por el Régimen… Y, a partir de aquí, conocemos la relación que se establece entre Clara y Vicente a lo largo de los meses que conviven en la pensión, una relación decisiva para que aflore la vena literaria de la joven, y que se verá truncada por los fantasmas de la guerra civil. Hasta aquí bien, pero ahora –sobre este planteamiento- sumen todo cuanto tópico previsible se les pueda venir a la cabeza y tendrán lo que es esta función: el escritor homosexual marcado por el suicidio de un amante que se resistía a aceptar su condición; la prostituta caída en desgracia pero simpatiquilla y sin perder nunca la esperanza aunque le lluevan las hostias a diestra y siniestra, que se culturiza fascinada por el poeta; y la dueña de la pensión, una santa señora que tiene a su hijo trabajando como un negro en la construcción del Valle de los Caídos y solo se comunica con él por cartas que llegan de tanto en tanto; cartas que por supuesto le escribe el poeta, porque la buena señora no sabe leer ni escribir.

malditas-palabras

Dicho todo esto, seguro que adivinan todo el resto de la historia, porque es previsible desde el minuto cinco hasta el final, y cada golpe esperado no nos defrauda: llega tal y como nos lo vemos venir. Porque Eduardo Alonso ha escrito aquí una historia de la guerra civil –hemos visto ya tantas…- plagada de tópicos que ya se han visto en otras historias de corte semejante; casi podríamos decir que a modo de cuento donde los buenos son muy buenos y los malos –la facción falangista, de la que se habla pero no se ve- muy malos, sin que los personajes tengan aristas, con lo que se acaba cayendo peligrosamente en el cartón piedra a la hora de narrar, algo que dificulta que el espectador se implique en lo que se nos está contando. La historia avanza a paso de tortuga, el interés no se mantiene y –sobre todo- los personajes son muy básicos en fondo y forma. Es además una historia muy intrincada en La Coruña, y actúa casi como una radiografía geográfico-social de la época –los pasajes referentes a paseos, lugares y símbolos de la ciudad son extensos y muy específicos-, pasajes largos y que difícilmente tendrán interés fuera de Galicia –¿cómo resolver en Madrid referencias como “el Papagayo” o “el negro de las corbatas del Obelisco”?-. Pero, a pesar de todo, lo verdaderamente frustrante de esta historia es esa sensación de acumulación de lugares comunes que no llevan a ningún lado que no hayamos visto ya con anterioridad: las historias de buenos y malos, para los cuentos; la guerra civil debería ser algo con más aristas, y así lo ha sido en otros materiales que se han presentado con la misma temática. Lo que sí demuestra aquí Alonso es una cultura teatral vastísima, porque sin ceñirnos necesariamente al telón de fondo de la Guerra Civil Española, Palabras Malditas está salpicada de toda una suerte de leitmotivs que ya se han visto en otras funciones. Veamos rápidamente algunos ejemplos, como podrían ser Llueve en Barcelona, de Pau Miró –en la que también hay una prostituta majísima ella que descubre la literatura…-, varias funciones de Tennesse Williams –Brick y Skipper en Gata Sobre el Tejado de Zinc Caliente, el primer marido de Blanche en Tranvía Llamado Deseo…- o incluso el propio Eduardo Alonso –esa noticia tan oportuna que se recibe por carta y que sirve como detonante en Último Cowboy-. Encajen todas esas referencias en una historia sobre la Guerra Civil, y tendrán esta función…

La puesta en escena es perfectamente válida en lo escenográfico –funcional y ordenado el espacio que plantea Paco Conesa-, como lo es el vestuario de salvo por una excepción puntual –ese pelucón rubio espantoso que le han puesto a la Clara Campos anciana…-. Hay, además, un piano en directo más o menos integrado en la escenografía –por lo que he podido saber se sustituirá por una grabación en las próximas funciones-, que amenaza constantemente con tapar las voces de los actores: acaba resultando, en fin, demasiado presente. La dirección escénica de Eduardo Alonso narra sin grandes sobresaltos, si bien pierde la boca del escenario durante prácticamente toda la función al optar por utilizarla como cafetería en el prólogo y el epílogo: como resultado, la acción central –la que transcurre en 1940- se sitúa demasiado atrás… Habrá que ver cómo soluciona esta disposición en salas más pequeñas….

369

Del cuarteto actoral, el mejor, el más comedido, es el Vicente Rincón de Miquel Insua, que alcanza un bello tono poético en algunas escenas. La dueña de la pensión, esa madre abnegada que firma Luma Gómez está solamente correcta en un papel que podría haber dado más de sí; y, en fin, a la Clara joven de Sara Casasnovas sencillamente le sobra énfasis por los cuatro costados como para resultar realista –habría que ver hasta qué punto es un asunto de actriz o de dirección…- tanto en los momentos más desinhibidos como en aquellos en los que debe resultar más dramática: acaba resultando bastante cargante… Sin problemas Inma António en su testimonial aparición. Una curiosidad: cualquier parecido físico entre la Clara joven –que interpreta Sara Casasnovas- y la Clara adulta –de la que se encarga Luma Gómez, desdoblada- es mera coincidencia; debería haberse cuidado más la caracterización.

En otro orden de cosas, llama además la atención –y no quisiera dejar pasar este detalle por alto- no solo la existencia de faltas de ortografía en el programa de mano –palabras tomadas del castellano que en gallego no existen…- sino que en algunos miembros del reparto haya ciertas inseguridades a la hora de conjugar tiempos verbales del gallego, optándose por la forma castellana –en mi función, por ejemplo, se escuchó un ‘esté’, que en gallego se conjuga ‘estea’…-. Puesto que una de las funciones del teatro en lengua gallega debería ser apostar por la correcta difusión del idioma, que ocurran estas cosas me parece algo tan notorio e indisimulable como especialmente significativo.

cyxvywjwqaaiwha

La sensación final es la de una función que no deja de ser honesta en las intenciones, pero que se queda en la superficie del conflicto, no engancha y no termina de alzar el vuelo. Y esto, presentada en la ciudad en la que transcurre la acción, con lo que la cosa puede tener un cierto plus de curiosidad. En otras, supongo que algo menos que eso.

H. A.

Nota: 2/5

 

“Palabras Malditas”, de Eduardo Alonso. Con: Miquel Insua, Sara Casasnovas, Luma Gómez, Inma António y la voz de Lino Braxe. Piano: Fernando Alonso. Dirección: Eduardo Alonso. TEATRO DO NOROESTE.

Teatro Rosalía Castro, 16 de Enero de 2016

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: