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‘Édipo’, o teatralidad al servicio de la comedia inteligente (o viceversa)

octubre 18, 2015

Como una gran y agradable sorpresa hay que acoger esta particularísima e inolvidable revisión del mito de Edipo que presentan los portugueses Companhia do Chapitô. Primero por lo inesperado del éxito –sin duda es uno de los espectáculos más originales que haya visto en mucho, mucho tiempo- y después por ser capaces de aunar con total facilidad la comedia inteligente con la teatralidad más absoluta desde la carencia total de medios; sin otros elementos que los cuerpos de los actores, que en este caso bastan y sobran para dar cuerpo –nunca mejor dicho- a un espectáculo que es, después de todo, un verdadero festival de teatralidad en su más amplio sentido y un homenaje al teatro.

La nada. Tres actores en un escenario vacío. No hay focos. No hay música. No hay cambios de vestuario. No hay ni el mínimo elemento escénico. A lo largo de una hora, los tres actores ponen en escena el mito de Edipo al completo –no desde el inicio del conflicto de valores del Rey de Tebas, sino desde el anuncio del próximo nacimiento de Edipo, es decir, revisando la historia en toda su amplitud-; pero desde un registro cómico, paródico e hilarante. Reconvirtiendo una de las tragedias griegas más universales en una comedia de astracán ante la que es imposible no carcajearse ante el cúmulo de desgracias que el fatum trágico les tiene preparadas a estos personajes; pero respetando absolutamente todas las coordenadas, convenciones y relaciones de la tragedia original. Una tragedia griega vista desde el absurdo; o, mejor dicho, el absurdo de una tragedia griega. Y todo, insisto, solo desde las voces y los cuerpos de los tres actores, que –vestidos de calle- no solo se desdoblan en todos los personajes imaginables con un solo giro de cuerpo; sino que además son capaces de crear espacios, figuras, temporales… con total credibilidad, y haciendo que el espectador entre en el juego de manera inmediata.

Más allá de la capacidad de comedia que destila todo el espectáculo -porque la carcajada es constante, y eso no es nada fácil-, hay que aplaudir por encima de todo el alto nivel de teatralidad de la propuesta: pocas veces el principio de “menos es más” ha tenido tanto sentido como lo tiene aquí, porque los Chapitô echan un poderoso pulso a la crisis, a la ausencia de medios y a la precariedad, para demostrar que el poder del teatro bien hecho radica precisamente ahí: en la capacidad de conseguir que solo con el poder de tres cuerpos, con el poder de la imaginación y con el poder del ingenio todo fluya como aquí lo hace. Nada hay más teatral que eso, y por eso este Édipo –con acento que respeta, entiendo, las grafías portuguesas- es un auténtico festival de teatro puro, desnudo y pleno. Un espectáculo repleto de ideas en el que se dan la mano varias disciplinas –porque caben la mímica, el clown, la danza e incluso el teatro de texto en sí mismo- para generar un todo poderoso que termina funcionando como un verdadero mecanismo de relojería. Nada fuera de sitio, todo cuenta, todo fluye y todo tiene un sentido coherente, como en una suerte de pequeño milagro teatral.

En esta creación colectiva, una vez admitido lo bien que fluye la comedia –en un formato que por supuesto podría correr el riesgo de quedarse sin ideas a los diez minutos del comienzo, cosa que afortunadamente no sucede- hay que aplaudir el extenuante y entregado trabajo de los tres actores –son Jorge Cruz, Nadia Santos y Tiago Viegas-, no solo por lo impecable y perfectamente milimetrado de la ejecución de un espectáculo francamente difícil, sino también porque demuestran destreza total en las varias disciplinas de las que se compone el espectáculo, dejándose la piel en un ejercicio total ante el que tal vez –bajo el disfraz de lo cómico- uno pueda olvidar que es un trabajo de brutal dificultad. Tan solo una fonética española a veces mejorable, que no esconde el origen portugués de los intérpretes –¿por qué no ofrecer la versión en portugués con subtítulos al castellano?- y el uso de algunas palabras del portugués en un discurso en castellano –sobre todo en lo relativo a los nombres propios de los personajes- se pueden reprochar a un trabajo por lo demás verdaderamente formidable, en un espectáculo en el que además el texto no deja de ser una excusa complementaria; porque la magia de la propuesta radica en algo que va más allá, que es mucho más difícil de lograr y que está sobradamente conseguido.

Carcajadas, éxito y carácter de gran revelación para un espectáculo que incluso más allá de lo impecable de su interpretación, de la capacidad para generar comedia y de la originalidad de la propuesta, destaca sobre todo por ser un gran homenaje al teatro y a la teatralidad más desnuda, más auténtica y más descarada: Teatro. Teatro puro, teatro sincero, teatro auténtico. Y encima, buen teatro. Sin duda, una de las sorpresas inesperadas de la temporada y un espectáculo para el recuerdo.

H. A.

Nota: 4.5/5

 

“Édipo”, creción colectiva. Con: Jorge Cruz, Nadia Santos y Tiago Viegas. Dirección artística: José Carlos García y Andréa Padilha. COMPANHIA DO CHAPITÔ.

Teatro Rosalía Castro (A Coruña), 10 de Octubre de 2015

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3 comentarios leave one →
  1. diciembre 2, 2015 18:43

    De nuevo voy a utilizar tu estupenda crítica para animar al público soriano a que vaya a ver Edipo. Espero que no te moleste

Trackbacks

  1. Mi 2015 en 10 funciones memorables | BUTACA EN ANFITEATRO

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