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‘Desde Aquí Veo Sucia la Plaza’, o la epopeya berlanguiana de la cabra

septiembre 27, 2015

Más allá del éxito en su fugaz estreno este verano en el Frinje de Desde Aquí Veo Sucia la Plaza –producción de la compañía Club Caníbal- su reposición durante este mes de Septiembre en el Teatro del Barrio viene que ni pintada, porque entronca (in)directamente con un tema de máxima actualidad y polémica –el Torneo del Toro de la Vega de Tordesillas-. Por una feliz casualidad, la presente comedia aborda pues temas que no solo plantean preguntas que remueven al espectador, sino también que están actualmente en todos los medios de comunicación; esta vez, eso sí, desde la óptica de la comedia.

Villanueva del Arenal, algún pueblo perdido en el interior de España. Verano. Los habitantes aguardan expectantes el evento del año, el clásico: la volá de la cabra. Un evento que se viene repitiendo en el pueblo durante años, y que moviliza a unos habitantes que ya lo observan como una tradición incuestionable. Todos dan por hecho que nada va a ocurrir, y que la cabra caerá desde el campanario sobre la manta: no tiene por qué pasar nada… La cabra, sin embargo, atemorizada antes de saltar, no lo tiene tan claro… Y, efectivamente, sucede la catástrofe y la cabra se desparrama en pedazos contra el suelo. Pero puede ser el último año que esto suceda, ya que la polémica en torno a la volá de la cabra llega a Europa, y el gobierno podría verse forzado a cancelar el evento del año. Un crimen, un sacrilegio, una traición a una tradición milenaria que ha venido transmitiéndose de generación en generación: presionado por el propio pueblo, el alcalde comienza un encendido plan de defensa de la volá que acabará implicando a todo el pueblo… Una lucha que le llevará hasta Europa misma, poniendo al pueblo en primera línea; pero también una lucha en la que se irá quedando más y más solo y que tendrá que llevar hasta sus últimas consecuencias, en lo que él considera un acto heroico para salvaguardar algo que no es nada más –ni nada menos- que una seña de identidad del pueblo. ¿Hasta dónde podemos llegar para mantener la volá? ¿Una tradición patria es un atraso o un adelanto que los de fuera no son capaces de entender? ¿Se equivoca Europa o nos equivocamos nosotros?

Sobre esta intrincada trama, Club Caníbal ha acertado al construir una hilarante comedia que realiza un rápido, implacable y certero repaso tanto al conservadurismo de la tradición, como a los mecanismos que usan algunos políticos para medrar y manipular las conciencias o a las mentalidades cerradas y cuadradas de aquellos que sencillamente no ven más allá. Todo esto contado a través de un pueblo variopinto, carismático e hilarante, situado a medio camino entre los guiones de Berlanga y los personajes de la inolvidable Amanece Que No Es Poco –de la que esta función tiene ecos claros en varios momentos-. Todos esos homenajes a clásicos humorísticos del pasado -unidos a su marcada capacidad de suave pero afilada crítica- son una de las grandes bazas del espectáculo

En este sentido, la dramaturgia de Chiqui Carabante –encargado de ensamblar un trabajo de creación fundamentalmente global- ha tenido el acierto de querer escribir ante todo una comedia: una comedia que lleve a cierta reflexión, claro; pero, ante todo, una comedia que mueva a la risa, a la carcajada, muchas veces incluso a la astracanada a la hora de personificar a toda una pléyade de paisanos del pueblo –el alcalde, las beatonas, los caciques, la guardia civil, el actor frustrado que regresa al pueblo tras fracasar en Madrid, y que ve en la posibilidad de mejorar el carisma del alcalde una suerte de segunda oportunidad…- para crear una comedia organizada en una serie de sketches con continuidad. La dramaturgia –que podría haber planteado una comedia política panfletaria, cosa que afortunadamente nunca sucede- no pretende en ningún momento aleccionar, ni tomar posiciones totales ni mucho menos emitir conclusiones, sino simplemente divertir a partir de un tema que se ha vuelto de actualidad –y tocar de paso otros temas político-sociales al menos tangencialmente- para que cada uno reflexione y saque las conclusiones que quiera. Pero es en esos ecos de los grandes de la comedia del pasado –en el carisma para presentar situaciones hilarantes con marca de fábrica- donde reside el éxito de esta comedia, que arrastra sin remedio al público, fundamentalmente a través de la risa que generan la parodia y la astracanada, incluyendo momentos verdaderamente delirantes –ese encuentro de los políticos, esa traducción imposible del discurso…- que mueven sin remedio a la más sincera carcajada, porque la función transita habitualmente por la payasada pero sin caer nunca en el humor facilón de brocha gorda. Ni más ni menos.

Sobre el escenario –con los mínimos elementos escénicos-, mientras Pablo Peña va creando toda una serie de efectos especiales sonoros en directo; tres actores –Font García, Vito Sanz y Juan Vinuesa– se multiplican dando vida a los personajes que cuentan esta epopeya en torno a la dignidad de la cabra, trabajando siempre a favor de ese género de la comedia de astracán, demostrando sobrada versatilidad, una idea global de trabajo en equipo que juega siempre a favor del espectáculo y una marcada capacidad para el terreno de la improvisación –en el sentido de que algunas escenas parecen estar creciendo sobre la marcha-, en una estética en la que muchas veces es la fuerte gestualidad de la parodia -por momentos cercana al clown- la encargada de suplir el vacío escénico mediante recursos actorales: una prueba de la que los intérpretes saben cómo salir sobradamente airosos. Por su parte, Chiqui Carabante se encarga de la dirección de un espectáculo siempre volcado en fomentar la parodia, expuesto con agilidad, del que quizás yo personalmente eliminaría algunas transiciones que suceden a la vista.

Indudablemente estamos ante una buena comedia que tiene un triple acierto: beber de los clásicos, conseguir una narración que tiene el interés innegable que da un tema de actualidad y hacer teatro social sin pretender aleccionar ni convencer, sino meramente divertir. Para fans de las buenas comedias, recomendable. Para fans del cine de Berlanga o de la mítica Amanece…, directamente indispensable.

H. A.

Nota: 4 / 5

 

“Desde Aquí Veo Sucia la Plaza”, de Club Caníbal. Con: Font García, Vito Sanz, Juan Vinuesa y Pablo Peña. Dirección y dramaturgia: Chiqui Carabante. CLUB CANÍBAL.

Teatro del Barrio, 13 de Septiembre de 2015

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