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‘La Soga’, o un clásico desde la superficie

julio 21, 2015

Acercarse a un clásico como es La Soga –la función de Patrick Hamilton que popularizase Alfred Hitchcock en su película homónima- siempre tiene el riesgo de que es algo que está en la memoria de todos. Se ha llevado al teatro varias veces, y ahora se presenta una nueva producción, que ha tenido que sobreponerse al cierre inesperado del Teatro Nuevo Apolo y finalmente ha visto la luz en el Teatro Fígaro, donde permanecerá todo este verano antes de iniciar presumiblemente una gira nacional.

Al margen de una obra de suspense –que también-, La Soga es una función que engloba temas que van más allá del mero thriller: hay en ella elementos propios del humor negro, del terror psicológico, el complejo de superioridad y por supuesto de esa ambigua relación que se establece entre los dos psicópatas protagonistas, parece comprobado que homoerótica. En definitiva, es una obra en la que hay mucho que rascar.

La versión que se presenta aquí –firmada por Jesús Martínez- sin embargo, es un producto honesto, que acerca la obra a lo comercial, enfocándola desde un ángulo de lectura que a base de potenciar el thriller de intriga deja de lado cuestiones que aparecen en el texto pero por las que la versión pasa poco menos que por encima. Es un camino coherente y perfectamente válido –y en este sentido acerca inmediatamente la función a un target concreto al que se le ofrece un acercamiento bien servido de thriller que sirve como entretenimiento, sin entrar en mayores complicaciones-; pero también puede que sea el más fácil y el más obvio… Falta, en mi opinión, subrayar que hay mucho más por detrás, dobles sentidos en los diálogos y retazos de humor negro que aquí no siempre están debidamente subrayados.

En la puesta en escena se ha trasladado el apartamento de Brandon y Philip a un porche en un jardín –no sé con qué motivo: si se trata de crear tensión creo que funcionan mejor los espacios cerrados-, y se ha masculinizado el personaje de la institutriz –aquí un mayordomo-. La dirección escénica de Nina Reglero pone el foco como digo en el thriller y logra una cierta temperatura en este aspecto –quizá se podría haber sacado mayor partido de la iluminación para crear atmósferas, y el final podría y debería estar mejor resuelto…-, y siento que a pesar de la buena organización y esas ciertas atmósferas que se consiguen a veces –falta un punto de esa sensación de que en cualquier momento todo podría saltar por los aires-, una mayor profundización de dirección a la hora de tratar el texto –de manera que se resalten esos gags ácidos, esos dobles sentidos, esas reflexiones filosóficas, lo ambiguo de la relación de los dos protagonistas, que es una duda que aquí no aparece por ninguna parte, quiero pensar que premeditadamente; y todo lo que aparece en esta obra como se debería- no hubiera estado de más, y hubiera ayudado decisivamente a colocar esta producción en otra dimensión más compleja: la dimensión que merece el texto.

Entre notable y honesto un reparto en el que destacan las estupendas creaciones de Kiko Gutiérrez –con momentos de un espléndido cinismo, capaz de llevarse al huerto a cualquiera- y Markos Marín -que sabe dibujar bien el crecimiento de su personaje- como la pareja protagonista, que consiguen el perfecto equilibrio entre el dominante y el dominado y tándem interesante: hay algo en ellos que delata a dos seres vírgenes en el crimen y hasta un poco chapuceros; en definitiva, lo que son. También Aníbal Soto sirve un trabajo destacable como Rupert, enfocado desde un ángulo de contención expresiva que le acerca al ámbito de lo poético. Los tres personajes que restan en la versión –el padre del joven asesinado, su novia y el mayordomo de los dueños de la casa- los sirven un Mariano Venancio que pese a las buenas intenciones aún titubeaba con el texto en la función de estreno que presencié; una Inge Martín –siempre maravillosa actriz-, que aquí se las ve con un personaje que no pasa de ser un retazo; y un Jesús Teurlais que no acierta a exprimir toda la socarronería del mayordomo –esto sea más posiblemente una cuestión de dirección que del propio actor-.

Así las cosas, lo que se obtiene es un honesto y entretenido acercamiento a un clásico del suspense, que aun siendo válido para un tipo de público que quiera ir al teatro a divertirse, no puede evitar sin embargo quedarse en la superficie de un texto que es mucho más denso de lo que se presenta aquí. Por cierto, en el programa de mano se atribuye la obra al reconocido cineasta, y no hay rastro de Patrick Hamilton -entiendo que por una mera cuestión comercial-. Así y todo, es un detalle como mínimo curioso…

H. A.

Nota: 3/5

 

“La Soga”, de Patrick Hamilton. Con: Kiko Gutiérrez, Markos Marín, Aníbal Soto, Mariano Venancio, Inge Martín y Julián Teurlais. Dirección: Nina Reglero. TÚ VERÁS PRODUCCIÓN / JESÚS SALUDES.

Teatro Fígaro, 15 de Julio de 2015

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4 comentarios leave one →
  1. Acero permalink
    agosto 28, 2015 23:34

    Yo también estoy de acuerdo con esta crítica en su mayoría. Si bien tengo que decir que, a día de hoy, con Mariano Venancio más rodado, su personaje aporta una frescura a la función que bien merece medio punto más sobre 5. La parte negativa para mi, la falta de énfasis en un suspense que debería desbordar al espectador, momentos que deberían ser como una puñalada se quedan en un suave susto.
    No obstante, he salido satisfecho de la función, ha merecido la pena pagar la entrada para ver esta (re)adaptación.
    Saludos.

    • agosto 29, 2015 02:17

      Muchas gracias por leer y comentar! Lo que cuentas de Venancio indica que (como era de esperar) la función ha crecido en el mes y medio que lleva en cartel. Era de esperar: en este caso vi el estreno absoluto (cosa que no me gusta nada, siempre procuro evitar los estrenos y coger las funciones ya un poco rodadas…) porque era la única fecha que tenía disponible (dejaba Madrid al día siguiente y para cuando regrese ya no va a estar en cartel…). Me alegra saber que la función (con todas las cosas que le puedan faltar) ha crecido: Es siempre un buen síntoma.
      Un abrazo y gracias de nuevo!

  2. agosto 2, 2015 11:38

    Coincido con tu opinión. Una obra en la que hay mucho que rascar pero se queda un poco en la superficie (puede porque como comentas vaya dirigida a todo tipo de público). Quizá porque en este tipo de thrillers me gusta que el texto sorprenda más. De todas formas, la obra entretiene y hay buenas interpretaciones (como la de la pareja protagonista).
    Un placer leerte, como siempre.
    Un saludo.

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