Skip to content

‘Cuarteto’, o acercar lo posdramático al público

junio 28, 2015

En el 20 aniversario de la muerte de Heiner Müller, ha vuelto Cuarteto –esa suerte de deconstrucción de Las Amistades Peligrosas que se cuenta entre las más famosas creaciones de su autor- a la cartelera madrileña. Quiere la casualidad que esta versión de una obra que afronta el clásico de Choderlos de Laclos desde una óptica muy personal se presente en Madrid en la misma temporada en la que Metatarso Teatro ha presentado una versión –igualmente personalísima y poderosa- de la obra original de Choderlos de Laclos. Así las cosas, cuesta no volver la mirada hacia aquella para hablar de esta.

Müller propone en Cuarteto una suerte de juego en el que la Marquesa de Meurteil y el Vizconde Valmont –los dos únicos personajes presentes sobre el escenario- reviven e imaginan la historia de Las Amistades Peligrosas como si a través de un inocente juego se lanzasen hacia un abismo que no pueden evitar: juegan a revivir lo ya escrito, luego juegan a autodestruirse. Hay al menos tres niveles de acción claros en esta obra: las conversaciones entre Meurteil y Valmont, las escenas en que Valmont y Meurteil asumen las personalidades de otros personajes para entregarse al juego; y los apartes, en los que Marquesa y Vizconde revelan al público aquellas cosas que no son capaces de confesarle ya sea al otro o a sí mismos: es solo en este último nivel en el que surge la realidad completa, porque en los otros dos –ya sea por una cuestión de juego, o de mera apariencia social que hay que mantener- se conserva una careta emocional por conveniencia. Desde este triple plano y a lo largo de algo más de una hora, los personajes reconstruyen toda la historia de Las Amistades Peligrosas, quizá descolocada, replanteada, reubicada; pero siempre clara al término.

Nunca ha sido Heiner Müller un autor de fácil asimilación para el espectador –y seguramente tampoco lo pretendía-. En su producción y en su particular universo –claramente deudor de un teatro experimental y posdramático-, Müller buscaba sugerir, aportar ideas y sensaciones que el público seguramente deba completar a través de la puesta en escena o del imaginario de sus propias ideas, en un teatro que siempre ha estado muy cercano a lo sensorial y hasta a lo filosófico. Esta particular concepción podría fácilmente alejar a una parte del público de la manera de hacer las cosas de Müller, y dificultar su comprensión; pero a la vez es en esta manera de crear –la que obliga a pensar, a preguntarse, a mantener la mente activa…- donde radica gran parte del interés de la obra del dramaturgo alemán. Arma de doble filo, en cualquier caso.

En el presente montaje, Pablo Rivero Madriñán parte de una traducción –de Jorge Riechmann- que por momentos se antoja demasiado literal y parece haberse visto sometido a la dicotomía de escoger entre ser fiel a los principios estéticos de Müller o limitarse a acercar la narración al público, a hacer la obra asequible a cualquier público. Y, sin distanciarse necesariamente de la primera opción –porque hay muchos elementos estéticos netamente müllerianos, como parte de la vestimenta de Valmont…- parece haberse inclinado claramente por la segunda, buscando acercar al público una narración que se entienda. Así, ya sea a través del mundo de la luz –fundamental y bien planteada en este aspecto la iluminación de Ion Aníbal- o a través de elementos externos –los apartes se dicen directamente a un micrófono-, o a través de un timbre que marca las distintas escenas como si de rounds de un combate de boxeo se tratase; el director se ocupa de dejar siempre claramente separados los distintos planos de juego en que transcurre la acción.

Está bien llevado como espectáculo, y es sin duda una opción que acerca a cualquier público un texto que –planteado de otra manera- quizá podría haber dejado en fuera de juego a más de uno y de dos: con este enfoque se gana que el espectáculo queda al alcance  de cualquiera; pero siento que también se pierde algo del espíritu de lo que Müller buscaba cuando escribió el original. En cualquier caso, puede que con todo lo organizado e impecable –por momentos hasta incluso demasiado…- que resulta el montaje, no hubiese estado de más un punto extra de ambición en el acercamiento: no todo tiene que estar siempre tan cristalino –y menos si es Müller-; y confiar en la inteligencia del espectador para desentrañar la duda es algo con lo que siempre hay que contar, más incluso que en dejarle las cosas fáciles por sistema. Cuando trabajamos con teatro posdramático, puede que las formas y los tempos dramáticos no tengan por qué estar tan definidos y claros como aquí: el juego es siempre parte importante.

Afortunadamente cuenta Rivero Madriñán en su montaje con una pareja entregada de actores –estupendos trabajos de Antonia Paso y Alberto Iglesias, si bien quizá él podría cuidar la vocalización de las primeras frases-, que se presta al juego del cambio de personalidades, estados de ánimo y realidades por las que transitan los personajes, manejando emociones extremas –porque aquí se pasa de cero a cien en cuestión de dos frases…- con credibilidad y convicción. Es de destacar que crean un buen equilibrio entre los dos, manejan herramientas expresivas y emocionales muy útiles y sirven, en definitiva, un notable espectáculo actoral que es –en mi opinión- una de las bases del éxito de la propuesta.

En fin, una propuesta honesta, ordenada y bien planteada, que sirve para acercar un género difícil a cualquier tipo de público; que seguramente podría haberse redondeado corriendo algunos riesgos que tal vez –o tal vez no, quién sabe…- alejarán a parte del público; pero que seguramente habría hecho brillar por su valentía algo más a un espectáculo que por lo demás se antoja irreprochable: pero para acercarse a Müller, siento que ir un paso más allá es siempre un deber.

H. A.

Nota: 3.25 / 5

 

“Cuarteto”, de Heiner Müller. Con: Antonia Paso y Alberto Iglesias. Dirección: Pablo Rivero Madriñán.

Nave 73, 18 de Junio de 2015

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: