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‘Confedrama (Oraciones de María Guerrero)’, o una historia sobre la Historia del teatro

junio 13, 2015

Llegó por una breve temporada de una semana a la pequeña Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero –ese espacio intimísimo en el que se han visto este año varios pelotazos, muchas veces más estimulantes que lo que se exhibe en la sala principal del teatro- un pequeño espectáculo que Ernesto Caballero crease el año pasado con motivo del encargo de una disertación en la Biblioteca Nacional sobre la evolución de la oralidad del teatro español contemporáneo. El éxito obtenido cuando esta propuesta se presentó ha provocado que este Confedrama (Oraciones de María Guerrero) se exhiba ahora en teatro; y la buena acogida entre el público de un espectáculo –otro espectáculo más en esta sala- que da la sorpresa, hace sospechar que debería regresar el año próximo en condiciones: porque ha gustado y mucha, mucha gente se ha quedado sin verlo.

Un camerino del Teatro de la Princesa. La gran actriz María Guerrero se encomienda a una figura de la virgen, minutos antes del estreno de El Gran Galeoto, de José Echegaray. Antes de salir, da un par de caladas a una pipa que Valle-Inclán acaba de regalarle tras dejarle un manuscrito de La Pipa de Kif, que espera que estrene… Inmediatamente, bajo los efectos de la pipa, a María Guerrero se le persona la Virgen María en su camerino… Pasada la sorpresa, Guerrero pide a su tocaya que la ayude a entender la evolución que tendrá el teatro español en los próximos años. Como la Virgen todo lo puede, inmediatamente empieza a convertirse en un buen número de las más destacables actrices del futuro recitando algunas de las obras que les dieron la fama: desfilan así por el escenario Margarita Xirgu, Elvira Noriega, Conchita Velasco –Conchita, que aún no Concha- o la misma Ester Bellver –la actriz que interpreta a María Guerrero-, interpretando fragmentos de obras de Echegaray, Valle-Inclán, García Lorca, Jardiel Poncela, Marsillach, Alonso de Santos, Caballero y Angélica Liddell. Así, el espectáculo ofrece una doble vertiente: no solo ofrece una visión panorámica de la dramaturgia española de la segunda mitad del XX, sino que además –y esto es lo más interesante- ofrece una muestra de la evolución de la manera de decir el teatro a lo largo de todos esos años: porque evidentemente, cada actriz mítica dice, transmite y afronta los textos de una manera distinta, con una organicidad distinta y una intención distinta; lo que produce que las dos Marías –Guerrero y la Virgen- vayan  comentando la evolución de los estilos del teatro, en una conversación en la que finalmente se involucran Elena González y Ester Bellver –las propias actrices que interpretan la obra-, con una reflexión del hecho teatral: ficción dentro de una ficción sobre ficciones. Lo que se ofrece es pues una doble Historia del Teatro Español contemporáneo en apenas 50 minutos, enmarcada en una simpática ficción.

Podría haber sido un coñazo de impresión, no lo niego; pero hay que reconocer que Ernesto Caballero ha dado en el clavo en muchas cosas, cocinando un pequeño milagro de apenas 55 minutos. Primero, porque sin abandonar lo didáctico, no huye en ningún momento del hecho teatral, sino que además lo fomenta: esto es, ante todo, una obra de teatro; una gran comedia en la que se integra un contenido didáctico. Quienes amemos el teatro vamos a disfrutar porque conocemos de qué nos estamos riendo, pero incluso un neófito va a poder gozar de una propuesta que, si bien se disfruta más y mejor si se conocen los géneros y los textos, también se disfruta como un espectáculo teatral de entidad propia, como una comedia muy divertida sobre el mundo del teatro: creo que este equilibrio entre los dos posibles niveles de lectura es una de las claves del éxito de esta propuesta camerística.

Dado que el espectáculo es muy breve –55 minutos-, se podría decir que la selección de textos –8 autores- es quizá excesivamente sucinta, y siempre se echan en falta nombres que deberían haber estado –puede que dos de los más obvios sean Sanchis Sinisterra, Nieva, Mayorga, y Sanzol, cuatro ausentes con una relevancia y un estilo propios que bien hubieran merecido estar…-. Incluso puede resultar algo discutible –hasta pretencioso…- que el propio Caballero tome un fragmento de un texto suyo para ejemplificar una vertiente del teatro, en lugar de optar por algún colega… Pero pocas más se pueden reprochar a un espectáculo que además de ser plenamente teatral, se presenta en un espacio escenográfico bello y trabajado –nadie lo firma-, y que Caballero dirige además con gran sentido de la estética y de la comedia, redondeando un espectáculo muy agradable de ver.

Y no hay que olvidarse de las dos sobresalientes actrices cómplices de Caballero, que dan un recital estilístico y adecuadamente histriónico que es otra de las razones de ser de esta propuesta. La Guerrero de la enorme y poderosa Ester Bellver es una estampa que parece sinceramente sacada de otros tiempos, y hacer que uno se desternille desde su histrionismo con su voz poderosa, sacando además todo su potencial cuando –transmutada en sí misma, esto es en Bellver- acaba desgranando un fragmento de una pieza de Angélica Liddell. Y la Virgen de Elena González –sometida al esfuerzo de hacerse cargo de dar cuerpo y alma a todo un sinfín de actrices de distintos potenciales estilísticos: su Conchita Velasco es un homenaje memorable- se adueña de la escena gracias al desparpajo acostumbrado, y completa el tándem perfecto para este espectáculo. Dos grandes actrices de su tiempo para un espectáculo que precisa de dos mujeres de fuerte personalidad escénica: aquí las hay.

Éxito: carcajadas, la sala llena, el público encantado… y apenas 10 funciones. Dado el éxito, creo que este espectáculo debería volver la próxima temporada con más funciones, ahora que seguramente se habrá corrido la voz de que aquí hay algo distinto. Es, sin duda, la mejor producción que ha dirigido Caballero al frente del Centro Dramático Nacional –solo por detrás de aquel memorable Rinoceronte, en el que por cierto también aparecía Ester Bellver destacándose en un secundario…- desde su llegada como director de la institución. Cuando el espectáculo es de este nivel, ni el tamaño ni el formato importan.

H. A.

Nota: 4/5

 

“Confedrama (Oraciones de María Guerrero)”, dramaturgia e idea original de Ernesto Caballero que incluye fragmentos de textos de Echegaray, Valle-Inclan, García Lorca, Jardiel Poncela, Marsillach, Alonso de Santos, Caballero y Liddell. Con: Ester Bellver y Elena González. Dirección: Ernesto Caballero. CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL

Teatro María Guerrero (Sala de la Princesa), 4 de Junio de 2015

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