Skip to content

‘Hedda Gabler’, o frialdad nórdica dentro y fuera de escena

abril 30, 2015

Debo reconocer abiertamente que partía con mucha curiosidad y altas expectativas ante esta producción de Hedda Gabler de Ibsen, que corría a cargo del mismo equipo que el año pasado presentó una soberbia e inolvidable versión de El Malentendido sobre la que ya me deshice en elogios aquí en su momento: por eso corrí a ver esta función en cuanto se estrenó. Gran parte del equipo de aquel Camus repetía en este Ibsen, pero lamentablemente el resultado no puede ser más dispar: donde entonces había una versión emocionante y encendida, ahora hay una versión descafeinada, que no acierta a encontrar el vuelo en muchos momentos, y de la que apenas hay cosas puntuales verdaderamente rescatables… Y eso que el equipo es prácticamente el mismo: ¡qué paradoja!

Eduardo Vasco es un hombre de teatro que suele dejar grandes montajes, y por eso sorprende que no haya sabido extraer toda la pulpa que contiene la obra de Ibsen, sobre una correcta y clara versión que firma Yolanda Pallín. Esta vez vuelve por la senda del minimalismo, como en El Malentendido. Esta vez, apenas algunas sillas, un piano y una cortina presiden la casa desnuda de Jorge Tesman y Hedda Gabler. Al fondo, la proyección de un gran árbol va cambiando de color conforme las emociones varían; y a ese mismo fondo se retiran los personajes a esperar su turno en algunas de las escenas en que no participan, en un efecto –imagino que buscado…- de distanciamiento de la realidad, que pone de alguna manera una primera barrera entre público y drama escénico. El escenario vacío aparece planteado a dos alturas, pero apenas se le saca partido a esta opción en un par de momentos… Pero esta descafeinada escenografía –Carolina González- no cumple esta vez una función expresiva clara, y cuando lo hace –la unión de colores y estados de ánimo- es para servir a símbolos y paralelismos escandalosamente evidentes, más aún en un hombre de teatro de probada solvencia como es Eduardo Vasco.  La opción se acaba tornando repetitiva y pasados poco más de cinco minutos, uno espera la sorpresa, ese toque de genialidad al que nos tiene acostumbrados Vasco; pero que esta vez desgraciadamente nunca llega. Todo es frío y rabiosamente estético, todo respira el aire de apatía que debe respirar la obra… y sin embargo hay algo inexplicable que hace que la propuesta no acabe de cuajar. Porque ese ambiente de frialdad nórdica que respira el montaje –apto para la obra, de acuerdo- no debería traducirse en frialdad emocional de cara al patio de butacas, como siento que aquí sucede.

No nos engañemos: el problema no es tanto el vacío –en El Malentendido funcionaba- sino la falta de ideas interesantes con que llenarlo. Vasco podría haber optado por profundizar en la psicología de los personajes, pero tampoco esto sucede; y de alguna manera parece que se ha ido poco menos que a salvar los muebles. Ni siquiera la francamente poco atractiva partitura de Ángel Galán –bien interpretada en directo por Jorge Bedoya, integrado por momentos en la acción con calzador…- aporta nada de relevancia esta vez. Y el hecho de que Hedda Gabler cambie de vestuario con el cambio de sus estados de ánimo –elegantísimo trabajo de Lorenzo Caprile– es tan evidente como símbolo que más bien parece una excusa para mostrar fondo de armario… El resultado es tan frío que provoca inevitablemente el distanciamiento de un público al que la hora y media escasa que dura la función le pesa como una losa; creo que básicamente porque la propuesta escénica actúa como barrera insalvable. Y, sobre todo, creo que no se ha sabido mantener el ritmo de la función debidamente, y que esa es otra de las cuestiones que provocan que cueste tanto conectar.

Así las cosas, el reparto tiene que darlo todo para intentar transmitir emoción verdadera al público, y no siempre lo consigue. En la Hedda de Cayetana Guillén Cuervo –aunque siempre una actriz elegantísima- falta crecimiento, porque ya parte desde lo alto, atacada de los nervios; con lo que es imposible comprender cómo se va sintiendo ahogada conforme se va viendo superada por la situación de su casa, porque ya está amargada desde el comienzo. El arco tremendo del personaje debería estar más paulatinamente dibujado hasta llegar a la explosión final: sobra además un aspaviento exagerado en exceso en cierto momento –el momento fundamental en que Hedda destruye el manuscrito-, en que se alcanzan unos niveles de histrionismo que hacen saltar todos los pilotos rojos, porque no por gritar más se resulta más convincente, más bien todo lo contrario…. En El Malentendido estaba soberbia, pero aquí –quién sabe si contagiada por la apatía que desprende el montaje- no ha acertado… Lástima.

El resto del elenco pasa por la correcta y cumplidora tía Julia de Charo Amador y la descafeinada y algo apática Thea de Verónika Moral; y alza un poco el vuelo en unos personajes masculinos que están mejor servidos. Puede que lo mejor venga del estupendo Jorge de Ernesto Arias –enérgico, creíble y tremendamente implicado en el montaje-; de la misma manera que Jacobo Dicenta es un eficaz Juez Brack –le falta un punto extra de maldad, para mi gusto…- y ese siempre estupendo actor que es José Luis Alcobendas traza bien el arco en caída libre de Eilert, en otro estupendo trabajo dentro de este complicado montaje.

Buena entrada en el María Guerrero para la cuarta función de la serie, y respuesta tibia del público en una versión que, como digo al comienzo, sencillamente no alza el vuelo. Uno no se explica qué ha podido pasar, porque el mismo equipo ya ha demostrado que es capaz de cosas estupendas, pero esta vez la cosa no funciona. Lo que sería anecdótico en otra producción se torna aquí especialmente doloroso, porque dadas las expectativas, en mi caso, la decepción no hay podido ser más grande.

H. A.

Nota: 2 / 5

“Hedda Gabler”, de Henrik Ibsen. Con: Cayetana Guillén Cuervo, Ernesto Arias, Jacobo Dicenta, José Luis Alcobendas, Verónika Moral y Charo Amador. Piano: Jorge Bedoya. Dirección: Eduardo Vasco. NOVIEMBRE TEATRO / MUCHA CALMA PRODUCCIONES / CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL.

Teatro María Guerrero, 28 de Abril de 2015

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: