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‘Coriolano’, o sin Mérida como contexto

marzo 26, 2015

Ya lo he dicho muchas veces en estas páginas: es encomiable sin duda el esfuerzo que Jesús Cimarro está llevando a cabo en los últimos años para conseguir que un gran número de espectáculos pensados para el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida se vean fuera de la propia Mérida. Esto ha propiciado grandes éxitos como aquella memorable Hécuba protagonizada por Concha Velasco o El Eunuco que ha arrasado literalmente en Madrid. Ahora, Cimarro ha ido un paso más allá planteando el ciclo El Festival de Mérida en Madrid, que permite ver 5 espectáculos que se han exhibido en la pasada edición del Festival de Mérida en tan solo 11 días en diversos teatros de la capital: además de El Eunuco –que acaba su temporada triunfal- y Pluto –que llega para cubrir ese hueco en La Latina oliendo a éxito…-, se han presentado versiones de Coriolano de Shakespeare, Edipo Rey y Los Gemelos.

Siempre es difícil “extraer” un espectáculo de las entrañas del Anfiteatro Romano de Mérida. Si en Hécuba se buscó una brillante solución audiovisual que garantizó un buen espectáculo, y El Eunuco se sirvió de la fuerza y la estética del montaje en sí mismos para suplir la carencia arquitectónica, lo cierto es que hay espectáculos que nacen indiscutiblemente por y para Mérida, pensados para ser exhibidos en ese enclave privilegiado y con el propio espacio como marco escenográfico incomparable. El Anfiteatro puede servir –y sirve- perfectamente como espacio para llenar un vacío escenográfico total, por la imponencia del espacio; pero descontextualizar este tipo de espectáculos –los que no llevan otra escenografía que el propio espacio emeritense- puede jugar a veces en contra del resultado final: hay que ser muy cautelosos a la hora de decidir qué exportar de Mérida y cómo exportarlo, porque podríamos correr el riesgo de que la mudanza juegue una mala pasada al resultado final; algo que ha sucedido hasta cierto punto con esta versión de Coriolano que, fuera del enclave emeritense, no termina de funcionar como debería.

Vista del montaje tal y como se ofrecía en el Festival de Mérida

Siempre es interesante que se apueste por escenificar shakespeares más infrecuentes que los que se programan más habitualmente: en este sentido, la programación de Coriolano es –al menos en España, ausente de Mérida nada menos que desde 1986…- motivo más que suficiente para acudir al teatro; incluso aún cuando no se trate ni mucho menos de uno de los mejores textos de Shakespeare.

En Coriolano, Shakespeare toma la anécdota histórica del apogeo y caída de Cayo Marcio, héroe romano capaz de tomar Corioli, pero incapaz de ganarse el afecto de sus súbditos por su aire despótico, y reconvertido tras ser desterrado en cabeza de guerra de los volscos para tomar Roma, encontrando su única posibilidad de redención cuando escucha la súplica de esa madre que al comienzo quería hacer de él un guerrero brillante a toda costa y que termina por suplicarle que se detenga. Aunque la temática de las luchas de poder y de la “llamada de la sangre” son temas universales, lo cierto es que no hay en el texto una profundización psicológica que permita, por ejemplo, analizar la lucha interna de un héroe en completa contradicción, centrándose todo en el elemento más épico y bélico.

El montaje de Arán Dramática –en una fluida versión de Fermín Cabal que, sin embargo, intuyo que se ha tomado algunas licencias en el tono de según qué frases para acercar el texto al espectador de hoy…- ha de enfrentarse al total vacío escénico –apenas dos alturas y unas cuantas sillas para que los actores permanezcan en aquellas escenas de las que no forman parte-, y paga irremediablemente el pato de un desnudo escénico total que seguramente en Mérida vestiría sobradamente el entorno; pero que aquí, en el Bellas Artes, es una barrera insalvable que apenas se puede salvar en un par de escenas bélicas cubiertas de humo. Así las cosas, solo con actores excepcionales –nunca menos que excepcionales, para intentar sustentar el resultado exclusivamente en la fuerza de la palabra de Shakespeare, y aún así es un camino difícil…- podría subsistir esta propuesta fuera de Mérida. La amplísima compañía congregada -15 intérpretes-, oscila entre lo correcto y lo discreto –siendo los mejores la Volumnia de María Luisa Bourrel, seguramente la más rotunda y entonada del conjunto y el general de Quino Díez; con un Elías González que no pasa de lo correcto en el personaje titular y el resto del elenco más bien discreto-, que poco puede hacer para salvar un vacío escénico que no solo no ayuda, sino que perjudica. También la dirección escénica de Eugenio Amaya –del que he visto alguna otra propuesta interesante- parece claramente pensada para ajustarse al espacio de Mérida, y toma soluciones que resultan extrañas y confusas en este escenario: algunas secuencias de lucha resultan preocupantemente “coreográficas”.

Vista del montaje tal y como se ofreció en el Teatro Bellas Artes

Por fotografías de las funciones de Mérida –y por el trailer- no dudo de que emplazado en Mérida, este espectáculo ganaría muchos, pero muchos enteros; pero presentarlo en un espacio de visión frontal y al desnudo no parece una opción demasiado acertada. Creo que este Coriolano es de esos espectáculos que es estrictamente necesario ver en Mérida para poder valorar todo un potencial que, al menos en este caso, queda inevitablemente lastrado; por más que resulte meritorio recuperar este texto a nivel de curiosidad –y para los “completistas”. Presiento que “la culpa” de que el conjunto falle tal y como se ha visto en Madrid, en este caso, es sobre todo de haber descontextualizado el montaje de Mérida: en Mérida, estoy seguro de que, aunque tal vez sin llegar a niveles de excepcional, sí llegaría a funcionar…

H. A.

Nota: 2/5

 

“Coriolano”, de William Shakespeare. Versión: Fermín Cabal. Con: Elías González, María Luisa Borruel, Quino Díez, Francis Lucas, Pedro Montero, Elena Sánchez, Pablo Bigeriego, Francisco Blanco, Cándido Gómez, Fernando Nieto, Beli Cienfuegos, Jon Bermúdez, Javier Rosado, Jon Duarte y Charo Luengo. Dirección: Eugenio Amaya. ARAN DRAMÁTICA / FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO CLÁSICO DE MÉRIDA.

Teatro Bellas Artes, 19 de Marzo de 2015.

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