Skip to content

‘Fisuras’, o cirugías textuales

diciembre 26, 2014

Dentro del ciclo Escritos en la Escena –esa suerte de “Laboratorio Teatral” en el que el texto se va creando y cerrando durante el proceso de ensayos en conversaciones entre autor, director y actores, del que el CDN suele ofrecer al menos un par de propuestas cada temporada- el Centro Dramático Nacional presentó esta vez Fisuras, un complejo texto de Diana I. Luque de corte rabiosamente contemporáneo en su estructura y que responde muy bien de partida a los esquemas del proyecto en el que nace.

Dos historias simultáneas y fragmentarias que transcurren en paralelo. Dos accidentes y dos personas con secuelas: por un lado, Javi, un niño de unos diez años, tiene un corte en el brazo y ha de llevar una escayola. La herida, misteriosamente, no cicatriza y amenaza con gangrenarse. Por otro lado, Ángel, un bailarín clásico, se ha partido las piernas en un accidente de coche y permanece en observación. Después de una intervención, por algo que se nos escapa, parece que su única solución sería volver a partirle las piernas para que puedan curarse debidamente: de otro modo, podría llegar a perder una de ellas. Dos personajes físicamente “rotos”, lisiados, marcados; que ven cómo sus lesiones físicas les pueden llegar a afectar en lo psicológico, en sus relaciones personales e incluso en su salud mental. En esa situación límite ¿cómo influye el hecho de estar “rotos” en nuestras relaciones con el exterior, con los “normales”? ¿Recibimos cariño, egoísmo, comprensión o indiferencia? ¿Qué ofrecemos a cambio? Todas esas cuestiones aparecen sugeridas de partida en Fisuras. En torno a estos dos personajes principales transitan Iván –el padre de Javi, que está más solo que la una-, Sara –la novia de Ángel, que además ha cuidado de Javi y que ahora se debate entre quedarse a cuidar de su novio o continuar con su prometedora carrera internacional-; el Doctor que se ocupa de Ángel –físicamente idéntico al padre de Javi- y Marga –la nueva cuidadora de Javi, que guarda un parecido asombroso con Sara-. A partir de esta circunstancia, sus vidas se expondrán ante el público de forma fragmentaria, paralela, doble; como piezas de un puzzle –o tal vez de dos puzzles- que es imposible completar. Porque ¿qué ocurre cuando una única pieza pertenece a varios puzzles?

Hay en esta(s) historia(s) una constante sensación de duplicidad: hay dos accidentes, dos heridos, dos parejas de personajes que se parecen sin explicación aparente, situaciones que se repiten en las dos vidas sin motivo aparente, elementos que aparecen en las dos historias… Y una voluntad confesa de la autora de generar preguntas más que proporcionar respuestas –que rara vez las hay-. Como público, somos invitados a mirar, seleccionar, suponer, completar y sacar nuestras propias conclusiones ante lo que vemos –que muchas veces resulta improbable, surrealista o macabro- más que a esperar que el círculo se cierre respondiendo preguntas. El de Luque es un estilo experimental, muy propio de la escritura de un Laboratorio Teatral –y no hay que olvidar en este sentido que el proyecto nace precisamente en un Laboratorio-. Está claro que ha jugado con su texto con total libertad, y en pocas funciones de Escritos en la Escena se ve tan claramente como aquí -para bien y para mal- esa mentalidad de work in progress. ¿Qué ocurre? ¿Qué es lo que estamos viendo? ¿Dónde transcurre? ¿Hay una realidad, hay varias o es imaginación? Lo cierto es que, desde esa estructura particularísima, el texto y la propuesta tienen un aire de intrigante, de incómodo, de desasosegante, que es uno de los puntos fuertes de la función: como si nos dijésemos “no es posible”, “no encaja” o “¿pero de dónde sale esto ahora?”. La propuesta nos mantiene activos, en guardia, como queriendo saber qué sigue después de la primera acción. Hay misterio, hay comedia negra, hay retazos de realismo mágico, hay algunos diálogos memorables llenos de acidez e ironía… y ya hubiese sido un pelotazo si todo desembocase en alguna parte, realista o no, completando de alguna manera la carambola que nos ha mantenido atentos; incluso dando solamente algunas respuestas….

Pero Diana I. Luque confiesa en las notas al programa de mano que “el título de la obra alude tanto a las heridas emocionales y físicas de los personajes (…) como a las grietas del propio texto: los elementos de ruptura, las resonancias, las inconsistencias intencionadas o las duplicaciones imposibles, que generan desenlaces improbables y cuestionan los hechos repetidamente (…) hay tantas realidades posibles como realidades cuentan, sugieren, muestran y ocultan los personajes”. Así pues Luque nunca aporta respuestas, prefiere sugerir, dar las piezas del puzzle a los espectadores para que seamos nosotros los que las ordenemos a placer: no hay un camino, no hay una realidad. Es evidentemente una opción válida –e, insisto, buscada tal y como confiesa la autora-; pero creo que, una vez que se consigue generar un interés –que, insisto, el texto lo logra-, hubiese sido más interesante aportar algún camino –incluso solo sugerirlo- antes que dejarlo todo en el aire. El final –que no desenlace- deja sumido en una ceremonia de la confusión total que resta algunos enteros al resultado; aún asimilando lo interesante de la estructura. Como Javi y Ángel –los dos personajes sometidos a cirugías durante la obra-, el texto en sí mismo se somete a una suerte de cirugía de la que no conocemos el resultado.

Por esa estructura, no es fácil ni montar la función ni interpretarla con garantías; y mucho menos en un espacio que no es precisamente cómodo como es la Sala de la Princesa. David Ojeda consigue casi siempre dirigir la vista del espectador –en un espectáculo con acciones simultáneas en un espacio mínimo-, y solo en puntos muy concretos de la función pasan tantas cosas al mismo tiempo que uno no sabe bien a dónde mirar o qué es lo importante. También hay alguna opción de tratamiento de los roles que podría ser discutible -la comentaré un poco más adelante-, pero no por ello deja de ser válida. Con todo, la propuesta tiene ritmo, ideas, sorpresas; y consigue ofrecer secuencias de narración más o menos lógica. No es poco. Cabe apuntar que la ratonera música escogida ayuda a crear perfectamente el clima de locura y surrealismo que sugiere la función.

De entre los actores, puede que los mejores sean Vicente Díez –que juega maravillosamente con la duplicidad “Padre/Doctor”- aportando esa marcada ambigüedad que requiere(n) el/los personaje(s)- y Xenia Sevillano –también desdoblada y aportando imponente presencia y frescura-. Ángel Perabá se enfrenta al difícil reto de hacer de niño siendo adulto, y la propuesta escénica ha decidido mantener en él esa inocencia: es evidentemente una opción de dirección, pero creo que el juego no funciona; hubiese sido más útil mantener su adultez dando por hecho que está interpretando a un niño, tal y como se ha hecho en otras propuestas –recuérdense por ejemplo Hamelin y Penumbra-. David Alonso se encarga del bailarín lisiado con corrección, aportando la expresividad necesaria en sus intervenciones.

En resumen, estamos ante una propuesta compleja que podría haber sido muy notable –porque tiene algo que atrapa innegablemente, aunque genere sentimientos encontrados al final-, pero se queda en anecdótico ejercicio experimental. Lo honesto es que esa ha sido la opción –confesa- de la autora, y como tal idea y planteamiento son coherentes. Otra cosa es cómo conecte esa opción con el público, o qué futuro pueda tener el texto más allá de esta idea de laboratorio: en este sentido, se han visto otras propuestas de Escritos en la Escena más acabadas, que incluso han tenido una vida más allá de la propuesta inicial; siempre sin negar por ello que Fisuras tenga un cierto interés, que lo tiene.

H. A.

Nota: 3/5

 

“Fisuras”, de Diana I. Luque. Con: David Alonso, Vicente Díez, Ángel Perabá y Xenia Sevillano. Dirección: David Ojeda. Ciclo Escritos en la Escena (Un Trabajo de Investigación Dramatúrgica del Laboratorio Rivas Cherif). CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL.

Teatro María Guerrero (Sala de la Princesa), 19 de Diciembre de 2014 (19.00h).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: