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‘Taitantos’, o la vida (im)perfecta

julio 1, 2014

Resulta como mínimo curioso comprobar la cantidad de monólogos que se han producido últimamente, y que han encontrado su hueco en la cartelera madrileña. En esta ocasión, llegó a A Coruña –tras hacer sendas temporadas con éxito en el Teatro Lara y en el Teatro Alcázar Cofidís de la capital-, Taitantos, un monólogo cómico que escribe Olga Iglesias a mayor gloria de la conocida actriz Nuria González.

Susana Duarte es una mujer madura, divorciada y con una hija preadolescente, que ha encontrado la fama con su videoblog de tendencias de moda, desde el que aconseja a sus decenas de miles de seguidores. Una mujer segura de sí misma. Una mujer contenta consigo misma. Hasta que un buen día, un seguidor del videoblog –bajo el nick “cáyateviejuna”, como lo leen, con “y”- comienza a cuestionar el papel de Susana, haciendo que su autoestima empiece a desmoronarse. A esto hay que sumarle la ruptura con su nuevo y maravilloso novio –que resulta no serlo tanto-, la conflictiva relación con su hija, empeñada en aumentarse los pechos; la presencia de esa madre castradora dispuesta a minar la seguridad de Susana, y una serie de citas mediante las cuales Susana intentará volver a encontrar el amor –por enésima vez-, por supuesto con desastrosos resultados una tras otra. Todas estas situaciones la colocarán en la cuerda floja, obligándola a tomar una serie de decisiones sobre cómo seguir adelante con su vida. Porque esta es, después de todo, la historia de una mujer capaz de aconsejar al resto de los mortales como si estuviese por encima del bien y del mal; pero incapaz de tomar las riendas de su propia vida en cuanto algo se le pone de espaldas.

Lo que Olga Iglesias ha pretendido con este texto parece ser una comedia simpática y amable no tanto sobre las crisis de edad, sino más bien sobre las dificultades de una persona para relacionarse con el entorno. Un humor ácido, irónico, que huye del recurso del feminismo –¡gracias!– y que consigue que buena parte del público se identifique con este pobre ser –las carcajadas invaden el teatro-. Dentro de esa línea que tiene el divertimento como prioridad por encima de cualquier otra cuestión –siempre que topo con un texto de estas características insisto en que es un género que tiene un lugar y una función necesarios en el mundo del teatro-, sí hay que destacar que el texto tiene momentos y réplicas ciertamente simpáticas; aunque quizá haya dos cuestiones base que podrían revisarse: la primera, creo que al espectáculo le perjudica un cierto exceso de metraje –dura 1h 50 minutos, y a veces cae en la senda de lo repetitivo tanto por lo que cuenta como por cómo lo cuenta; puede que durando media hora menos el resultado fuese mucho más ágil- la segunda: los videoblogs que se enlazan con las escenas del espectáculo me parecen excesivos para lo que aportan: está bien usar uno u dos como guiño para que no olvidemos a qué se dedica la protagonista, pero no veo la necesidad real de incluir muchos más… –quizá de aquí sí se podría cortar…-.

A favor, como digo, lo simpático de algunas situaciones, y cómo algunos diálogos retratan a ese ser aparentemente normal pero siempre al borde de la neurosis. Una suerte de Bridget Jones 2.0 a la que no le salen las cosas a derechas ni a la de tres, y con la que el público se monda de la risa por no llorar. Y, sobre todo, esa sensación de cercanía, esa sensación de que todos podemos poner cara a “nuestra” Susana Duarte, porque todos vamos a conocer a alguien que tenga características semejantes a las de esta señora, y puede que esa sea una de las principales razones por las que nos reímos.

Dicho todo esto, hay que aplaudir la forma en la que Nuria González tira del espectáculo adelante, ayudando a que éste se engrandezca. Hay una actriz segura y versátil, que en comedia se las sabe todas y se nota, con esa capacidad de conectar con el público, y de convertir a Susana Duarte en una figura a medio camino entre un ser despreciable por su exceso de confianza inicial y una pobre mujer de la que nos compadecemos entre risas. En cualquier caso, está claro que puede con lo que le echen: maneja los códigos, maneja la comunicación y la empatía con la audiencia –y esto es algo importantísimo en esta clase de espectáculos-, y no permite que decaiga el ritmo en una función larguísima, ni si quiera en aquellos momentos en que el texto en sí mismo decae en interés. Es difícil encontrar una actriz que consiga todo esto, y González lo logra sin estrés aparente. Pero insisto, creo que en este caso es la actriz la que engrandece la propuesta, que una mala elección podría haber dado al traste con el todo; y que aquí, afortunadamente, han dado con la persona adecuada.

Sencilla la propuesta escénica de Coté Soler, defendiendo que este es un espectáculo de actriz y de texto –puede que incluso más de lo primero que de lo segundo-. Dentro de toda la propuesta, es especialmente destacable el variado vestuario de Elisa Sanz, que Nuria González se cambia una y otra vez en tiempo record.

Buen espectáculo para divertirse y desengrasar, sobre todo gracias a una estupenda actriz cómica. Con menos videoblogs y una cierta revisión de la duración, aún podría seguir creciendo. Ahora bien, el entretenimiento está garantizado.

H. A.

Nota: 3.25 / 5

 

“Taitantos”, de Olga Iglesias. Con: Nuria González. Dirección: Coté Soler. TEATRO LARA / MILONGA PRODUCCIONES / GOART + E / ZOA PRODUCCIONES / LA CAJA ROJA PRODUCCIONES S.L.

Teatro Colón (A Coruña), 27 de Junio de 2014

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