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‘Éramos Tres Hermanas (Variaciones sobre Chéjov)’, o Chéjov deconstruido para iniciados

abril 11, 2014

La obra dramática del ruso Anton Chéjov no es solo una de las más importantes de la Historia del teatro, sino también toda una mina a la hora de ofrecer nuevas lecturas y nuevos acercamientos. Constantemente hay Chéjovs en cartel, y se han dado miles de vueltas de tuerca al material chéjoviano. Recordemos, sin salir de España y en tiempos recientes, los acercamientos de Daniel Veronese a este autor, o ese curioso juego de Brian Friel que fue Afterplay, por poner algunos ejemplos. Ahora, José Sanchis Sinisterra –autor que estos días presenta paralelamente dos obras propias en dos teatros importantes de Madrid: ahí es nada- presenta Éramos Tres Hermanas (Variaciones Sobre Chéjov), un curioso ejercicio de deconstrucción sobre la obra de chéjov. Un ejercicio experimental que, como todo, tiene sus pros y sus contras; pero que no está exento de cierto interés toda vez que asumimos una serie de premisas que considero indispensables para disfrutar del espectáculo como se merece.

En una habitación –Carles Alfaro, el director de la propuesta, la define como una especie de limbo- ya al final de sus vidas y como olvidadas por todo; Olga, Masha e Irina, las tres hermanas de la obra de Chéjov releen su historia, la reviven y nos permiten comprobar que no solo nunca han podido ir a Moscú, sino que además están condenadas a repetir su historia una y otra vez, como si no pudiesen desligarse de los destinos de los personajes. Las tres hermanas avanzan a lo largo de toda su historia sin la compañía de ninguno de los otros personajes que aparecen en la obra original, novelando algunos pasajes, comentando otros, asumiendo otras identidades, y modificando ocasionalmente los puntos de vista. Sin duda, este experimento de deconstrucción es interesante, engancha y da otro punto de vista sobre este clásico, arrojando algunas luces interesantes, y una revisión que es bastante estimulante.

Ahora bien, por su estructura, considero importante conocer bien el original para poder entrar a jugar con Sanchis Sinisterra al juego que nos propone. Afortunadamente, soy un buen conocedor de la obra de Chéjov; pero sospecho que quien no la conozca a priori podría perderse en la maraña de personajes y situaciones que las más de las veces solo aparecen de forma narrativa.

Partiendo de esta premisa –insisto una vez más, importante-, si sabemos con qué material estamos jugando, la verdad es que el juego que propone Sanchis Sinisterra es como digo curioso, usando recursos como la repetición, a veces hasta lo exasperante –para dar una idea de lo atadas al destino que están las tres hermanas-, o los comentarios recriminatorios entre hermanas acerca de cómo afrontan toda una serie de situaciones de las que, como digo, ya no pueden escapar, porque la historia ya está escrita. Hay lugar para la ironía, para la melancolía, para la música… y, en fin; para el juego. Sí es cierto que hay que ver esto como un ejercicio para iniciados, como un experimento incluso más que como un texto nuevo en sí mismo; pero el resultado no deja de tener por ello interés, aunque sea solo a nivel de curiosidad –no se alcanzan, por ejemplo, los niveles de excelencia de Friel con Afterplay, si de jugar con los textos se trata-. En su fidelidad por el original, Sanchis Sinisterra renuncia a hurgar en los futuros de estos personajes: desconocemos qué tal les ha ido, qué ha sido de sus vidas y hasta qué punto han podido realizarse o no; solo damos por hecho que la quimera moscovita se ha quedado en eso, en una quimera.

A nivel estético y de ideas, estamos ante una propuesta escénica nada menos que impecable. Indudablemente, hace mucho por el buen resultado final la sencillísima pero acertada y atmosférica puesta en escena de Carles Alfaro –un director inteligente y con un sentido de la estética como pocos- que se sirve solo de un piano y algunas butacas para crear un espacio neutro, sumido muchas veces en la oscuridad total –muy buena la iluminación, que firma el propio director-, creando un ambiente muy sugerente, que ayuda a crear esa sensación de limbo de la que habla Alfaro en sus notas al programa. En cualquier caso, esta puesta en escena es la prueba de que se puede conseguir mucho con muy poco cuando se sabe emplear los recursos.

También va muy a favor del espectáculo el reparto, con tres actrices que se complementan y sirven al texto, huyendo de cualquier divismo. Permítaseme empezar hablando de la Irina de Mamen García, porque desconocía a la actriz y me ha parecido un talentazo en potencia. Compone una hermana tierna, aniñada y juguetona incluso en su vejez; que parece una muñeca de porcelana enfundada en su vestido rosa… y además se marca contra todos los pronósticos unos números musicales de impresión, con una personalidad arrolladora y un tremendo sentido del swing. Un sorpresón: hay que seguirla, sin duda alguna. Es un gustazo volverse a encontrar con esa inmensa actriz que es Julieta Serrano, apenas unos meses después de su descomunal trabajo en El Malentendido, aquí convertida en una Olga reflexiva y pragmática; la más sensata de las hermanas, y siendo la primerísima actriz de siempre. En fin, Mariana Cordero –que ha de pasar gran parte de la función como una presencia muda y perdida dejada sobre una butaca- es una Masha atosigada, de carácter decididamente angustioso que va creciendo conforme avanza la función. Entre las tres, cada una con sus virtudes y en un trabajo decididamente de equipo que no deja lugar alguno a los lucimientos personales, sirven un gran espectáculo con encanto.

Cálida respuesta del público ante una propuesta en la que la interpretación y la puesta en escena están decididamente por encima del texto en sí mismo, que es solo apto para iniciados en la materia, aunque pueda resultar curioso como experimento. Hay que verla, quizá más por el reparto y la puesta que por el texto en sí.

H. A.

Nota: 3.5/5

 

“Éramos Tres Hermanas (Variaciones Sobre Chéjov)”, de José Sanchis Sinisterra, a partir de “Las Tres Hermanas”, de Anton Chéjov. Con: Mariana Cordero, Mamen García y Julieta Serrano. Dirección: Carles Alfaro. TEATRO DE LA ABADÍA.

Teatro de la Abadía, 5 de Abril de 2014

 

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