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‘Dalí versus Picasso’, o surrealismo, travesuras y excesos arrabalescos

marzo 20, 2014

Nunca es fácil encajar o catalogar un texto del siempre personalísimo dramaturgo Fernando Arrabal; y quizá es por ello que el estreno de Dalí versus Picasso ha suscitado tanta expectación. La función presenta el hipotético encuentro dialogado entre estas dos excéntricas personalidades, tan afines a la manera de hacer las cosas de Arrabal, en un universo a medio camino entre realidad, imaginación, ficción y docuteatro: es mejor no desvelar el contexto en que transcurre la acción, porque todo acaba teniendo un sentido hacia el final en un giro (in)esperado pero esperable…

Dos genios extremos, enfrentados en un combate artístico, ideal y hasta pugilístico, bajo la influencia de sus dos grandes amores –Dora Maar y Gala Dalí, que aparecen en off, como fruto de un estado mental –porque mucho en esta obra tiene que ver con estados mentales-, y bajo la influencia de Barrabal, ese macho cabrío que quisiera haber sido Zaratustra. A través de su(s) arte(s), Dalí y Picasso dan un punto de vista de todo un momento político e Histórico español, sin dejar títere con cabeza.

El resultado es una hora y cuarto llena del exceso propio de Arrabal: un cóctel entre ironía fina, retazos de humor absurdo, excesos, judías hervidas en una especie de cuadro cubista-absurdo-teatral que podrá gustar más o menos, pero no dejará a nadie frío; porque la mente de Arrabal es un verdadero hervidero de ideas –como ese pote de judías que hierve sobre el escenario durante todo el espectáculo-, y toda esta atractiva locura aparece envuelta en un fortísimo aparato documental que aporta gran cantidad de datos reales y concretos sobre los personajes, sobre el contexto socio-político; que se entremezclan en ese universo absurdo –entendiendo positivamente el absurdo como género teatral-, onírico, recargado, travieso –porque este texto es, después de todo, una gran travesura-, surrealista… En fin, el universo arrabalesco, creando un todo muy interesante. Y en esta mezcolanza entre delirio, travesura consciente y erudición reside la genialidad del texto, porque Arrabal se muestra como una mente inquieta que se deja llevar, provocando un resultado tan imprevisible como interesante, porque en el fondo Arrabal nunca deja de jugar como un niño inquieto, curioso y travieso…

Puede que en muchos momentos esta travesura arrabalesca no sea una función fácil de seguir –la retahíla de acción es incesante, y el coctel es una verdadera explosión implacable de ideas, conceptos y sensaciones…-, pero sin embargo todo el conjunto la acaba convirtiendo en una experiencia muy atractiva. Tiene mucho que ver en esto el bello montaje de Juan Carlos Pérez de la Fuente, simbólico, casi rayando en el mundo del cómic, enfatizando lo onírico, absurdo y excesivo de la acción; sobre una escenografía sencilla pero llena de detalles. Después de todo, es una propuesta con buenas ideas, cuidada y de estética vistosa dentro de una sencillez que acaba siendo más apariencia que realidad, porque se nota que hay mucho trabajo por detrás de esta inteligente puesta que va desvelando sorpresas y recursos como una muñeca rusa

Ni por el  texto en sí mismo ni por los personajes que encarnan lo tienen fácil los dos actores, que por código y contenido deben entregarse al absurdo y al exceso para que la cosa funcione. Está perfectamente excesivo y dalinianamente catalanísimo el Dalí de Roger Coma, en una auténtica creación que demuestra que hay un actor de raza: divertidísimo, recargado y robando la atención en cada intervención, en un personaje lleno de complicaciones precisamente debido a ese exceso en el que él se siente tan a sus anchas. Puede que el Picasso de Antonio Valero no termine de encontrarse igual de cómodo que su compañero en este universo de absurdo y exceso –no resulta igual de convincente, pero es que no es fácil resultarlo cuando se trata de dar vida a un personaje tan borderline, y su compañero en este sentido se sale-; pero así y todo su esfuerzo resulta encomiable, y el duelo actoral es de categoría, porque hace falta ser buenos para salir vivos de un esfuerzo como es este complejo espectáculo, y apostar por el proyecto con los ojos cerrados, como se nota que hacen sin dudar.

El público sigue la propuesta con interés creciente, ríe y se entrega al delirio arrabalesco sin reservas, y el conjunto tiene algo indudablemente atractivo; a medio camino entre la intelectualidad más estricta y el delirio premeditado más brutal. Toda una experiencia en cualquier caso, acaso algo lastrada por un final que busca ser sorprendente pero acaba resultando bastante previsible, y que perfectamente podría haber quedado más abierto, porque a fin de cuentas a esas alturas del partido ya todos estábamos entregados al delirio y dispuestos a asumir gustosos cualquier nueva cosa que pudiese salir de la chistera del mago (b)Arrabal, sin necesidad de encontrarle una coherencia y un sentido a todo aquello que se ve y se escucha.

H. A.

Nota: 3.5 / 5

 

“Dalí versus Picasso”, de Fernando Arrabal. Con: Antonio Valero y Roger Coma. Dirección: Juan Carlos Pérez de la Fuente. PÉREZ DE LA FUENTE / TEATRO ESPAÑOL

Naves del Matadero del Teatro Español (Sala 2), 12 de Marzo de 2014

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