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‘Criaturas’, o ¿quién mató a Frankenstein?

diciembre 22, 2013

Espectáculo en lengua gallega

Como colofón al año 2013 en el que el dramaturgo Roberto Vidal Bolaño ha sido homenajeado en el Día das Letras Galegas, y dentro del aluvión de propuestas sobre textos del autor –he visto nada menos que cuatro montajes sobre material suyo, y seguro que habré dejado escapar algunos- llegó a A Coruña la reposición de la versión de Criaturas –obra galardonada en su día, entre otros, con el Premio Max al Mejor Texto en Gallego- a cargo de Teatro do Aquí, compañía siempre muy vinculada a la obra de Vidal Bolaño.

Nunca he sido un especial admirador de la obra dramática de Vidal Bolaño, a menudo demasiado sesuda, o demasiado centrada en materias galaico-históricas que muchas veces requieren un conocimiento profundo de la cuestión para un correcto seguimiento de la función. Nada de eso hay sin embargo en Criaturas, una comedia ácida escrita pensando en el público y que constituye todo un aparato crítico social que aún hoy, años después de escribirse, continúa plenamente vigente.

Después de arrancar el corazón de su amada y antes de retirarse del mundo, Frankenstein se pasea por los cascos urbanos de una ciudad para  observar el comportamiento humano. Esta situación plantea una serie de sketches en los que el desventurado monstruo se va encontrando con toda una pléyade de humanos de la peor especie, que hacen que el público se cuestione si el verdadero monstruo es la criatura –Frankenstein- o las criaturas del título –que no son otras que los ciudadanos humanos con los que se va topando el hombre nuestro protagonista-. Vidal Bolaño no deja títere con cabeza: por esta historia pasean tullidos, drogadictos, vendedores de productos basura, viajantes  racistas de clase alta, abogados defensores de asesinos maltratadores, asesinos en serie de poca monta, hijas que abandonan a sus padres, periodistas ávidos de tener la noticia más morbosa… Lo mejorcito de cada casa. Curiosamente, todos ellos tienen en común no reparar en la deformidad del monstruo, con el que dialogan directa o indirectamente; y que observa el comportamiento de una sociedad a la que rehúye. De hecho, para Vidal Bolaño, es la estulticia de la sociedad –más que su crimen pasional o su deformidad- la que hizo que Frankenstein acabase tirando la toalla…

El acierto del texto es haberse escrito desde la ironía cómica, y tirar con bala hacia todos los estamentos imaginables, en una crítica vigente y perfectamente comprensible para cualquier público. Si los monólogos de Frankenstein que abren y cierran la obra conservan la belleza lingüística de la prosa poética de Vidal Bolaño, el resto de los sketches se centran más en situaciones y personajes, acercando así la narración al –gran- público. Como en todas las propuestas de sketches, hay una cierta irregularidad entre unos y otros a nivel temático y de contenido y no todos funcionan igual de bien –en este sentido, hay altibajos importantes-; pero no se puede negar que hay unos cuantos llenos de ingenio: el mejor quizá sea el del abogado defensor de ese maltratador que acaba de matar a su mujer; crimen que podría haberse evitado si ella se hubiese puesto el casco que el violento marido le regaló para evitar un asesinato en uno de sus típicos y tópicos momentos de ira.

Sencilla pero eficaz la propuesta escénica de Teatro do Aquí. En tiempos de crisis, se han servido de la videoescena –una solución útil, práctica y cada vez más frecuente- para evocar mediante proyecciones que a menudo rayan la estética del cómic los diferentes
espacios en que transcurre la acción. Sobre el escenario, apenas dos bancadas sirven como único elemento escénico. Se nota que el reparto –que incluye a algunos de los más destacables actores gallegos de su generación- está volcado con la causa; y hay notables interpretaciones por parte de Vicente de Souza –que se sale en otro trabajo rebosante de comedia y pachorra: un verdadero rey de la comedia-, Xoan Carlos Mejuto –que saca buen provecho de algunos sketches, pero al que no le han tocado los mejores a la hora de seleccionar quién interpreta qué-, Belén Constenla –plurifacial y siempre elegante- y, en fin, Marcos Orsi, que sale airoso de su difícil cometido como observador paciente y silente tras la máscara del monstruo, y ha conseguido eliminar cualquier deje de acento para sus monólogos.

La dirección escénica –firmada a cuatro manos, nada menos que por Evaristo Calvo y Rubén Ruibal– tal vez podrá pecar de cierto estatismo, ante una propuesta que ha dejado todo el protagonismo a la palabra y a la capacidad de los propios actores para generar comedia.

Más público del habitual para una representación de teatro gallego –algo más de media entrada; y, créanme, son buenas noticias…-, aunque la respuesta del público –con más de uno y de dos espectadores algo desconcertados- no siempre fue todo lo cálida que cabría esperar. Ah, una última cosa que no quisiera olvidar: originalísimo el programa de mano, una gran careta de Frankenstein con los créditos por la parte trasera.

H.A.

Nota: 3.25 / 5

“Criaturas”, de Roberto Vidal Bolaño. Con: Marcos Orsi, Belén Constenla, Vicente de Souza y Xoan Carlos Mejuto. Dirección: Evaristo Calvo y Rubén Ruibal. TEATRO DO AQUÍ.

Teatro Rosalía de Castro, 7 de Diciembre de 2013

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