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‘Encerrona’, o el arte de hacer el payaso

septiembre 8, 2013

 

Hay un puñado de espectáculos que, por derecho propio, ya forman parte de la historia teatral de nuestro país. Espectáculos que se prolongan durante años, que se abandonan y se retoman; y que marcan la seña de identidad de un intérprete. La Encerrona de Pepe Viyuela es sin duda uno de estos espectáculos. Un espectáculo unipersonal –con permiso de sus inseparables amigas la guitarra, la silla plegable y la escalera, claro, porque acaban cobrando casi tanto protagonismo como el propio actor-, en el que Viyuela hace el payaso –en el buen sentido de la palabra- como pocos cómicos españoles de la actualidad: un espectáculo de humor tan extremadamente absurdo como extremadamente hilarante, servido por este clown tan personal que es Pepe Viyuela.  Con toda seguridad, no habrá ciudadano que no haya visto alguno de estos míticos sketches –que han paseado por teatros y televisiones durante más de 20 años- y, sin embargo, siguen siendo irresistiblemente cómicos.

Y es que este espectáculo –y, por extensión, este personaje- contiene(n) lo mejor de Viyuela: el clown con completo dominio del teatro de gesto, de la mueca, de la mirada; de la expresión corporal puesta al servicio de lo ridículo, de lo absurdo. Ese personaje, ese necio que desconoce su propia ignorancia y acaba siendo empujado al escenario por no se sabe bien qué es el culmen de la carrera de Pepe Viyuela, y sigue funcionando igual de bien tras tantos años existiendo. Ya no solo hay que aplaudir su dominio facial-corporal, sino también la manera en que interactúa con el público, bien aprovechando sus ya míticas muletillas -¿habrá alguien que no se tronche casi sistemáticamente al escuchar “pues tiene que pasar”, “suéltameeeeeeeeeee”, “esto tiene que tener una palanca por aquí abajo” o “tú es que lo quieres todo y todo no se puede en esta vida”?-  o bien creando humor a partir de las cosas que ocurran en tiempo real en la propia sala, increpando a los espectadores que se ríen escandalosamente de las tragedias del payaso. También hay lugar para -pequeñas- morcillas sobre la situación político-social española, que, sin embargo, no siempre acaban de encajar igual de bien en un espectáculo de esta índole.

Un unipersonal dificilísimo y casi único en su género en España –y desde luego, único con esta calidad-, en el que el cómico hace gala de esa imaginación desbordante para llevar al extremo la situación absurda, pero también de una envidiable forma física –quizás no lo parezca, pero estar dos horas sin pausa haciendo esto debe ser agotador, y él no muestra signo alguno de fatiga-. Una comedia que hará reír por igual a público de 4 años y a público de 90, en la tradición del payaso y que es heredera directa de nombres como Charlie Rivel o Carlo Colombaioni: el payaso del circo llevado al teatro.

¿Los sketches? Todos los que ustedes ya conocen y seguramente estén deseando volver a ver, recopilados en dos horas de pura diversión: esa guitarra que no encuentra su posición, esa silla plegable –saludada con aplausos del público que ya sabía lo que se avecinaba…- que se rebela contra el cómico hasta límites  insospechados, esa escalera de doble camino que acaba siendo víctima de la persecución del artista, esa chaqueta cuyas mangas parecen tener vida propia… Es una situación absurda e hilarante tras otra durante las dos horas que dura el espectáculo, y el público ríe del primer al último minuto, absolutamente cómplice con un cómico que nos tiene en el bolsillo. Y todo en un espectáculo pequeño, portátil y a pelo: sin escenografía, sin música, sin iluminación. Solo Viyuela: un payaso enfrentado al cosmos.

En resumen, Viyuela sentando cátedra en lo suyo: le había visto en otros espectáculos, pero nunca tan brillante como aquí. Para terminar de redondear una propuesta que es sobresaliente, seguramente se deba recortar alguna sección del espectáculo –el último sketch (el de la escalera) se hace algo largo-, pero hacía tiempo que un servidor no se reía tanto en un teatro, partiendo de premisas tan –aparentemente- sencillas, además de sufrir un entrañable regreso a mi infancia –que es el lugar de la memoria en el que permanecían todos estos números-.

Este es, sin ningún género de dudas, el espectáculo que más y mejor le sienta a Pepe Viyuela, el que le ha colocado merecidamente en el Olimpo de los cómicos nacionales y el que nadie que ame la buena comedia debería morirse sin haber visto al menos una vez en su vida, porque va camino de ser un espectáculo de auténtico culto. Comedia de la buena.

Una pena que la actuación –encuadrada dentro del Festival Manicómicos, asociación gallega que lleva 9 años al pie del cañón difundiendo la comedia, apostando por talentos locales y de primer nivel internacional; y de la que, por cierto, Viyuela es socio honorífico desde hace algún tiempo- no llenase completamente la pequeña sala del Forum Metropolitano -75% del aforo-. La ocasión lo merecía y faltó quizás una mayor difusión, aunque el público presente se entregó, cantó, rió y aplaudió cada gag sin dudar, y Pepe Viyuela terminó con toda la sala en pie. Merecidamente, dicho sea de paso.

H. A.

Nota: 4.5 / 5

 

“Encerrona”, idea, dirección e interpretación: Pepe Viyuela. Festival Manicómicos.

Forum Metropolitano (A Coruña), 7 de Septiembre de 2013.

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One Comment leave one →
  1. septiembre 10, 2013 19:23

    ¡Qué envidia! A mí me resultó imposible ir.

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