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‘Ni para ti ni para Mí’, o manido divertimento veraniego

julio 16, 2013

Como para tantas otras cosas, la época estival suele ser de “temporada baja” en términos teatrales. Es en verano cuando suelen llegar propuestas más o menos ligeras, formatos sin otras pretensiones que la de entretener a un espectador que probablemente olvidará al instante lo que ha visto tras hora y media de divertimento sin altos ni bajos. Mucho de esto hay en Ni para ti ni para mí, una comedia –muy- ligera que han escrito Juan Luis Iborra y Sonia Gómez, específicamente por encargo de Miriam Díaz-Aroca y Belinda Washington.

Marga y Bea lloran a su esposo muerto –obviamente el mismo, con una doble vida que ambas desconocen- descubren que “su” marido tenía a otra justo cuando la funeraria les reparte las cenizas a medias. A partir de ahí, toda una serie de circunstancias más bien previsibles –cláusulas del testamento que obligan a que convivan para poder heredar, secretos de ambas que salen a la luz, trampas, confidencias, idas y venidas…-, que ayudan a construir la relación entre ambas mujeres mediante diez sketches, que culminan en un supuesto golpe argumental que es bastante esperable.

Gómez e Iborra han escrito texto fácil, de humor sencillo pero no excesivamente ingenioso, que además peca de cierta falta de ritmo: la primera mitad del espectáculo –los cinco primeros sketches- está decididamente falta de verdadero gancho, y la cosa sube un poco –pero tampoco llega a ser nunca para tirar cohetes…- en la segunda parte. Hay demasiado lugar común, demasiada réplica previsible, y falta de originalidad; mientras que los momentos verdaderamente ingeniosos aparecen solo salpicados aquí y allá. Asumiendo que el género es el que es –y que se busca la comedia fácil-, se han visto propuestas bastante más y mejor elaboradas que esta en términos de texto. Hay momentos, sí, pero son apenas un puñado, y no siempre es suficiente si se evalúa el todo. Verlo no molestará a nadie, pero tampoco tiene nada de memorable.

Es una pena, porque tanto Miriam Díaz-Aroca como Belinda Washington salen a matar, y defienden el espectáculo a muerte. Creen en lo que hacen, se lo pasan en grande, se nota a todas luces, y esa es una de las mayores bazas que salvan el espectáculo. Si Miriam Díaz-Aroca vuelve por la senda de sus interpretaciones cómicas más clásicas –en su línea de eficacia, y usando unos recursos que le han funcionado y le siguen funcionando; pero estaba mejor en Cien Metros Cuadrados, por la nueva cara tragicómica que mostraba…-, en Belinda sorprende una solidez interpretativa que, sin que tenga por qué ser necesariamente notable, sí es decididamente más de la esperada: hay actriz cómica, más allá del nombre. Hay química entre ambas, y tienen el texto seguro y la función bien rodada, aunque pueda percibirse cierta precipitación ocasional a la hora de dar según qué réplicas. Pero son ellas quienes salvan el espectáculo porque, como digo, se nota que creen en él, mucho más allá de la calidad del texto en sí mismo.

Aun siendo muy sencillo y funcional para lo que se pide, el montaje –elementos móviles que aparecen y desaparecen para evocar los lugares en que transcurre la acción, conforman la escenografía que firma Asier Sancho- cae en un error grave que podría subsanarse: se proyectan antes de cada escena unos títulos y subtítulos que pretenden ayudar a contextualizar los momentos. Títulos que resultan francamente complicados de leer, debido al tipo de fuente utilizada en la proyección, y a cómo cae la iluminación sobre el escenario. Es un aspecto que, sin duda alguna, debe revisarse. Dirige la función de forma sencilla, sin grandes logros ni grandes desaciertos, el propio autor, Juan Luis Iborra. Puede que explotar más ciertos gags -o crear gags a partir del propio espacio escénico- hubiese jugado a favor de la propuesta.

El escaso público –apenas 100 espectadores- respondió de forma bastante tibia, riendo aquí y allá; y pareció compartir mi valoración sobre el espectáculo: se pasa el rato, y puede dejarse ver en una temporada estival –y como tal lo estoy valorando…-, pero probablemente no pasaría el corte en una temporada estable o en un ciclo de abono, básicamente por la falta de brillantez del texto. En la medida de lo posible, este espectáculo lo salvan las actrices. En cualquier caso, es indudablemente comedia ligera. Llamarla –como dice el programa de mano- “comedia negra” porque tenga un par de macabradas que casi se sospechan desde el minuto tres, seguramente sea mucho decir.

H. A.

Nota: 2.5/5

“Ni para ti ni para mi”, de Juan Luis Iborra y Sonia Gómez. Con: Miriam Díaz-Aroca y Belinda Washington. Dirección: Juan Luis Iborra. PYX PRODUCCIONES S.L.

Teatro Rosalía Castro (A Coruña), 6 de Julio de 2013

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One Comment leave one →
  1. mayo 4, 2014 18:32

    Voy mucho al teatro y junto con el monólogo de Gabino Diego que vi hace años en Madrid, jamás había visto una actuación tan pésima y con expresiones tan soeces. La escenografía es aburridísima, con solo dos sillas. Si interviene un tercer personaje, te lo has de imaginar, porque no está. El vestuario, baratón baratón; hasta los bolsos son como de la semana fantástica del Corte Inglés y la voz forzada de pito de Miriam Díaz Aroca de lo más cargante. Me aburrí y lamenté el tiempo y dinero gastados. Sin embargo, reconozco el trabajo y esfuerzo de las actrices

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