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‘El Manual de la Buena Esposa’, o el jardín de la alegría

junio 3, 2013

Después de dos años de éxito en Madrid, llegó a A Coruña dentro de su gira nacional El Manual de la Buena Esposa, afortunadísimo espectáculo de sketches que revisan, en clave de comedia, el papel de la mujer durante la Guerra Civil y la Dictadura franquista. En estas historias hay toda una pléyade de mujeres de una época: candidatas e integrantes de la Sección Femenina, esposas abnegadas, niñas educadas en la fe católica, folclóricas intentando pasar la censura, consejeras sentimentales radiofónicas, integrantes de la primera hornada de feministas… pero también anuncios de publicidad típicos de la época perfectamente parodiados.

Es de sobra conocido que el mejor material para construir una comedia es siempre una gran tragedia, y estas estampas no son la excepción: este espectáculo escrito conjuntamente por seis de los dramaturgos más destacables de nuestro país en la actualidad, que se reparten las escenas –Alfredo Sanzol, Miguel del Arco, Yolanda García Serrano, Juan Carlos Rubio, Verónica Fernández y Anna R. Costa– no se deja casi nada por revisar, y atina plenamente porque los textos saben llevar las situaciones cotidianas de aquel tiempo –situaciones  reales, reconocibles y que hoy podrían rozar lo aberrante- a unos extremos que los convierten en parodias descacharrantes; muchas veces cercanas a lo grotesco y lo esperpéntico –en el buen sentido-. Podrá ser un humor fácil, y a veces hasta previsible; pero también es muy oportuno y está bien encajado.

El resultado, como casi siempre que la comedia se plantea en estos términos, es triunfal: el público se ríe de aquello que reconoce –al fin y al cabo sucedió prácticamente anteayer…-, porque está magistralmente deformado e interpretado; los gags –uno tras otro durante 1 hora y 40 minutos- son celebrados con aplausos a telón abierto por el respetable y las carcajadas son continuas, en un espectáculo de esos en los que sale uno con la moral bien alta.

Y es que, para redondear el milagro, este es de los mejores espectáculos de sketches que se hayan visto en España últimamente. Como ya he dicho repetidas veces, lo difícil de construir un espectáculo de con este formato es que haya una homogeneidad, que todos funcionen por igual y que no haya altibajos grandes. Aquí sucede: prácticamente las doce estampas que se presentan arrancan la carcajada varias veces: hay algunas que son especialmente descacharrantes –hay que citar obligatoriamente la de la muchacha con hongos en el médico, la versión “aprobada por la censura” de “Échale guindas al pavo”, la de la gimnasia con las tareas del hogar o la de la observación de las bañistas alemanas como las mejores escenas-; y, en cualquier caso, el nivel medio jamás baja del notable. Ignoro cómo se habrán repartido la tarea los seis autores –el programa de mano no indica quién ha escrito qué, posiblemente para no destacar a unos sobre otros en un espectáculo de autoría global-, pero hay en todo el espectáculo un aire que recuerda a esas comedias delirantes de Alfredo Sanzol –estas mujeres podrían haber aparecido perfectamente en Días Estupendos o En la Luna-, e incluso a las comedias televisivas de las que han sido guionistas frecuentes otros autores de esta obra, como Miguel del Arco, Juan Carlos Rubio o Yolanda García Serrano. Es cierto que hay un par de sketches algo menos logrados -tampoco es cuestión de decir cuáles-, pero son apenas dos o tres en un conjunto de doce. En líneas generales, el nivel es muy pero que muy notable. El resultado, en cualquier caso, es una comedia brillante, con un humor directo y de impacto seguro, al alcance de cualquier público.

En otro orden de cosas, hay que señalar que este espectáculo es más un espectáculo sobre mujeres que un espectáculo feminista en sí mismo –cosa que se agradece-, y que vuelve a desmontar –por enésima vez- el tópico de que la literatura de mujeres han de escribirla las mujeres: de hecho, aquí hay textos que versan obviamente sobre mujeres; pero, sin embargo, son tres mujeres y tres hombres quienes escriben. Para tomar nota.

Pero es dificilísimo hacer este tipo de comedias extremas acertadamente: hay que tener un director y un equipo actoral brillantísimo, ya que todo este material podría caer en saco roto de no estar en unas manos que lo supieran tratar con el mimo que merece. Aquí, afortunadamente, hay un director y tres actrices que demuestran tener un sentido del humor desbordante, y ser capaces de llevar las cosas hasta el límite con total seriedad: personas capaces de reírse de sí mismas si fuese necesario. Sobre una escenografía fundamentalmente única y sencilla -de Elisa Sanz, que firma también el amplio y variopinto vestuario-, Quino Falero dirige un espectáculo lleno de dinamismo y sentido de la comedia, que no da tregua al espectador: hay mil soluciones imaginativas puestas al servicio de la parodia, y cuando uno cree que ya ha visto el cénit de la locura, casi siempre llega algo que supera lo anterior. Y todo llevado a unos extremos que causan la risa constante de manera incontrolable: nadie podrá negar la comicidad de este espectáculo. Por su parte, Yolanda García Serrano –además de escribir algunas escenas- se encarga de las labores de coordinación dramatúrgica.

¿Y qué decir de las actrices? Tres talentos desbordantes que son la clave del éxito rotundo de esta propuesta, porque se mueven en la comedia como peces en el agua. Creen en lo que hacen, lo tienen controlado, y todo fluye con una naturalidad que es la clave del éxito, porque realizan cualquier astracanada con la máxima seriedad, lo que hace que el público se ría todavía más. Hay momentos rebosantes de comicidad en las tres: dos veteranas del espectáculo y una actriz de nueva adquisición. Veamos: Mariola Fuentes arrasa y arranca la carcajada con solo pisar el escenario, pero está sencillamente insuperable –capaz de llevar al público a las lágrimas de risa solo con sus gestos- en el sketch de la visita médica, seguramente el mejor del espectáculo; o en el de la gimnasia en las labores del hogar, que pocas podrían hacer como ella. Llum Barrera también se sale en varios momentos, pero hay que destacar su parodia de “Échale guindas al pavo”: otro de los instantes cumbre del espectáculo, que incluso podría funcionar por sí solo fuera del conjunto del espectáculo. También en el sketch de la falda roja alcanza momentos de excelencia. Puede que a Concha Delgado se le note que no tiene el espectáculo tan rodado como sus compañeras en algún pequeño desliz con el texto, y tal vez no encuentre momentos puntuales en los que robe la atención en solitario; pero no se puede negar que se encuentra cómoda haciendo esta clase de comedia, y que su trabajo es ciertamente notable: no se amilana ni se viene abajo ante dos compañeras que son de sobresaliente; y no es poco decir: hay química con sus compañeras y sirve las réplicas con eficacia, frescura y convicción, redondeando un terceto cómico de esos que muchas compañías matarían por encontrar. Aquí, lo tienen, y es evidente que sin un elenco como este, el resultado no habría sido tan brillante: estas cosas no las hace bien cualquiera.

Las carcajadas interminables, y la salva de aplausos durante y tras el espectáculo lo dicen todo: aquí hay comedia muy bien realizada, que es como un chute de alegría para los espectadores. Puede que sea necesario acortar un poco el espectáculo –algún sketch se hace demasiado largo, sin que por ello deje de funcionar- y –como siempre que veo comedias de sketches- no estaría de más conectar unas situaciones con otras, al menos ocasionalmente; pero pocos peros más se le pueden poner a esta astracanada tan bien traída, digna de situarse en ese jardín de la alegría que decía la canción que, por supuesto, también suena varias veces durante la obra. Si buscan reírse, no lo duden, no dejen de ver esta función: no es fácil ver comedias de humor directo y sin dobles lecturas, pero a la vez de esta calidad y tan efectivas.

H. A.

Nota: 4 / 5

“El Manual de la Buena Esposa”, textos de: Miguel del Arco, Yolanda García Serrano, Alfredo Sanzol, Juan Carlos Rubio, Verónica Fernández y Anna R. Costa. Con: Mariola Fuentes, Llum Barrera y Concha Delgado. Dirección: Quino Falero.  LA ZONA.

Teatro Rosalía de Castro (A Coruña), 31 de Mayo de 2013

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