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‘O Método Grönholm’, o todo por la pasta

marzo 25, 2013

Espectáculo en lengua gallega

Especialmente desde que triunfase hace ya algunos años con este Método Grönholm (2003), Jordi Galcerán es uno de los valores más seguros del teatro español actual, y la compañía gallega Talía Teatro ya había recurrido a él anteriormente, para crear uno de sus mejores espectáculos con su excelente versión de Palabras Encadeadas. Ahora presentan su versión de O Método Grönholm, un texto que pese a ser sobradamente conocido por el público –ya sea a raíz de sus múltiples versiones teatrales, o incluso a raíz de la película El Método, de Marcelo Piñeyro (2007), que adapta el texto de Galcerán de una manera más o menos libre- siempre tiene un innegable tirón e interés.

Creo que tenemos a España colocada en un momento político-social excelente para que toda la ironía que despliega Galcerán con su Método… se entienda mejor que nunca. Una obra que habla de hasta dónde estamos dispuestos a llegar para conseguir un puesto de trabajo, de la ética –o de la “no-ética”- de los individuos, y de dónde está el límite de la dignidad personal ante un proceso de selección para conseguir un puesto de trabajo altamente remunerado: ahora más que nunca, en plena crisis económica ¿estamos los seres humanos realmente dispuestos a todo por la pasta? Las situaciones siguen resultando hilarantes pese a ser ya conocidas por los muchos que hayamos visto la obra anteriormente, y la base de esa hilaridad está en la crítica feroz al sistema que realiza un Galcerán que no deja títere con cabeza. Y diría más: lo verdaderamente hilarante – ¿o debería decir lo verdaderamente inquietante?- de lo que se nos presenta es el hecho de que sepamos que el método Grönholm es una práctica perfectamente aplicable y existente en la vida real, por rocambolesco que pueda parecer. Al margen de lo soberbio de los diálogos, creo que esta especie de “basado en un hecho real” es lo que convierte a la obra de Galcerán en una gran comedia trágica –o gran tragedia cómica, según se mire, pero siempre con el adjetivo delante-. Y presentar esta obra en un momento de profunda crisis económica, de alguna manera intensifica el significado de lo que Galcerán nos está contando. Así pues, sigue siendo pertinente y relevante –y ya digo que puede que ahora más que nunca- subir Método… otra vez –si no me falla la memoria es la tercera producción de la obra que veo en apenas seis años- a las tablas.

La versión que presenta Talía Teatro se mueve en general en las líneas de máxima honestidad que suelen caracterizar a los espectáculos de la compañía. Partiendo de la elegantísima escenografía –puede que incluso demasiado, porque el juego de rampas y alturas que plantea no siempre se termina utilizando de forma práctica- de Suso Montero, y con la mano de un profesional Xúlio Lago, que dirige desde la eficaz sobriedad que le caracteriza. Curiosamente convence algo menos la iluminación, que firma el propio Lago –casi siempre un iluminador excelente-: aquí me quedé con la constante sensación de cierta falta de luz, de una iluminación demasiado tenue.

Pero el Método es ante todo una obra de actores. Una obra que requiere de actores de raza que hagan brillar sus personajes, y una obra que han representado actores de verdadera raza en España, el extranjero o la gran pantalla –pienso en nombres como Carlos Hipólito, Eduard Fernández, Carmelo Gómez, Cristina Marcos o María Pujalte, por citar los primeros que se me vienen a la cabeza-. El elenco que presenta Talía es perfectamente eficaz, honestísimo y sirve la obra con dignidad, pero adolece de ese “plus” que podría convertir a estos cuatro personajes en seres de la calle con los que podríamos cruzarnos: falta lo que permite que dejemos de ver actores para empezar a ver personas como nosotros, y hace que se rompa la frontera entre ficción y realidad; ese algo tan importante en esta obra… Puede que los que más se hayan acercado a ese realismo absoluto que pide la obra sean Dani Trillo, ciertamente destacable en el momento de su confesión; y María Ordóñez, que es eficaz aunque por momentos pueda resultar una Mercedes demasiado humana para lo que es el personaje. Bajando un escalón, Toño Casais sirve a Fernando con adecuada seguridad feroz, pero no esconde reiterados despistes –hubo hasta cinco percances tan notorios como bien resueltos…- con un texto que no parece estar del todo seguro, al menos en la función a la que hace referencia esta reseña. Y es una lástima que a Artur Trillo (Henrique) le haya tocado en suerte el menos lucido de los cuatro personajes, porque es un estupendo actor siempre –y aquí se notan las tablas-, pero no es este un papel donde pueda destacar especialmente, por ser el más introspectivo y silente del cuarteto. No hay, como digo, grandes objeciones a la honestidad del trabajo de los cuatro, pero sí se hecha en falta una mayor rotundidad –incluso podríamos decir personalidad- en las interpretaciones, quizá por una cierta falta de profundización psicológica en los personajes en sí mismos. Lo que habría que revisar también es cierto hermetismo corporal, que no se sabe muy bien si es pretendido –¿para sugerir la tensión a la que están sometidos los personajes, tal vez?- o es producto de los actores: en cualquier caso, parece excesivo.

A pesar de la honestidad del espectáculo y del tirón del texto, el teatro gallego sigue siendo un hueso duro de roer en A Coruña. Sin que la asistencia fuese esta vez una debacle, como se ha dado en casos anteriores –esta función de abono en viernes se quedó en media entrada, probablemente por la desafortunada coincidencia con el derby futbolístico gallego con los dos equipos en una situación apurada- sí que hubo muchos huecos en el Teatro Rosalía, cuando el teatro está mucho más lleno en otras funciones del mismo turno de abono. Con todo, honesto divertimento –el brillante texto deja gran parte del trabajo hecho- servido con eficacia, y desgraciadamente muy apegado a la actualidad.

H. A.

Nota: 3.25 / 5

 

“O Método Grönholm”, de Jordi Galcerán. Con: Toño Casais, Artur Trillo, Dani Trillo y María Ordóñez. Dirección: Xúlio Lago. Versión y traducción: Artur Trillo. TALÍA TEATRO.

Teatro Rosalía de Castro (A Coruña), 15 de Marzo de 2013.

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