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‘Babel’, o incomunicaciones polifónicas

febrero 20, 2013

La puesta en escena de Babel –originalmente titulada Speaking in Tongues-, de Andrew Bowell, es una apuesta importante no solo por lo destacado del reparto, sino también –y sobre todo- por la extrema complejidad que entraña el espectáculo en sí mismo, y por los interesantes juegos estructurales que propone al espectador.

Bowell juega en este texto con la pluralidad genérica: de entrada parece una comedia de enredo bastante simpática, pero pronto acaba derivando en un complejo y enrevesado thriller que funciona como un juego de muñecas rusas, donde cada capa argumental enlaza con otra, y todas acaban encajando de una forma casi milagrosa, en lo que acaba pareciendo casi una auténtica carambola que por momentos se antoja bastante improbable.

Hay que señalar que las tramas que se presentan en Babel no son nada que no se haya visto antes: funciona mejor la primera parte, más ligera e ingeniosa, que los dos últimos tercios de la función –en los que el thriller roza a veces los recursos del telefilm de sobremesa, por más que todo acabe encajando-, y la verdadera audacia de la pieza está en una estructura dramático-narrativa que emplea mil y un recursos para poner en jaque a los actores y al espectador.

Toda la historia está contada a través de parejas –frecuentemente formadas por personajes con carácter extremo…- en crisis de diversas índoles, o sometidas a situaciones de presión; y las situaciones suelen venir provocadas por la falta de comunicación entre los personajes. Para resaltar esta falta de comunicación, Bowell no duda en contar la historia usando con frecuencia lo que podríamos denominar una suerte de comunicación polifónica: sobre el escenario vemos a un mismo tiempo varios planos narrativos, varias acciones –enlazadas y entrecortadas, solapándose las unas con las otras, aunque puedan no tener nada que ver entre sí-, y el espectador debe ir uniendo las piezas, que Bowell solo ofrece en forma de puzzle desmontado. Esto da pie a que escenas que aparentemente no tienen ningún sentido lógico en el momento en que se presentan solo puedan entenderse a la hora de conectarlas con otras que se ofrecerán después, y solo al final de la pieza todo podrá conectarse entre sí.

Este original juego requiere la máxima concentración tanto por parte de los actores –las más de las veces varios intérpretes han de entrar a un mismo pie, y si uno fallase el resultado podría ser fatal…- como por parte de un público que nunca puede despegarse de lo que se le está contando, porque si lo hace en algún momento, seguramente le faltarán piezas para completar correctamente el puzzle final. A todo este complejo entramado solo se le pueden cuestionar dos cosas: la manera en que algunos personajes –las dos parejas que ocupan toda la primera parte del espectáculo, por ejemplo- desaparecen de pronto sin dejar rastro, y ciertos recursos forzados a la hora de construir el entramado del thriller.

Tamzin Towsend dirige con pulso firme una función dificilísima de contar, apoyada en una escenografía sencilla pero muy útil de Eduardo Moreno –que, mediante construcciones en doble plano, sabe separar acertadamente los distintos espacios que se presentan al mismo tiempo con pocos elementos- y con la ayuda de una sugestiva iluminación de Felipe Ramos. Ha conseguido Towsend otra auténtica carambola: crear un espectáculo visualmente atractivo, sin que por ello el público se despiste o se pierda, cosa difícil en esta obra. Si algo se le puede achacar a su montaje –a ella o a sus actores- es cierta falta de caracterización psicológica entre los 9 personajes que se reparten 4 actores sin que apenas haya importantes cambios de vestuario: las más de las veces solo el contenido del texto –más unas pantallas que nos indican los nombres de los personajes que intervendrán antes de comenzar cada escena- nos sirven de guía para saber que ya no habla el personaje de la escena anterior. Creo que un mayor trabajo sobre las diferentes psicologías de los personajes hubiese sido fundamental para ayudar –todavía más- al público a seguir la enrevesada trama.

Por como está escrita la función, no es fácil encontrar un elenco que le haga justicia, y aquí lo hay: es mastodóntico el esfuerzo de equipo –lleno de concentración y compenetración absolutas- que realizan los cuatro actores, consiguiendo que la narración no se hunda en ningún momento, y que el texto llegue al público con total nitidez a pesar de su complejidad formal. Aitana Sánchez-Gijón es indudablemente la mejor del cuarteto, por gesto y presencia rotundos –también la que más cuida el aspecto de la distinta caracterización psicológica de sus diferentes personajes-, pero tanto Jorge Bosch –que puede que por momentos se muestre algo estático en escena- como Pilar Castro son dos actores de probadísima solvencia que no defraudan, y contribuyen decisivamente al buen resultado final. Aunque creo que es de justicia que el mayor aplauso del conjunto vaya para Francesc Albiol, que sustituye durante la gira al colega que estrenó la obra en Madrid, y que por tanto llega con todo el espectáculo montado y rodado. Lo que podría ser normal en otra función, es aquí un trabajo extra y peligrosísimo –por la complejidad de la estructura, que exige una compenetración milimétrica entre los cuatro compañeros-, y Albiol mantiene el tipo de forma admirable, con una seguridad que pareciera indicarnos que ha estado ahí desde el primer día. Bravo.

Una función que, a pesar de su indudable complejidad, merece la pena ver –más por cómo cuenta las cosas que por el contenido de lo que cuenta- porque es teatro para un espectador inteligente y dispuesto a mantener la mente activa; un teatro que propone al público un estimulante desafío a sus sentidos. También porque la función está francamente bien ejecutada. Si además de todo esto las tramas que se presentan en la pieza tuviesen mayor entidad dramática, estaríamos hablando de una verdadera obra maestra.

H. A.

Nota: 3.5 / 5

 

“Babel” (Speaking in Tongues), de Andrew Bowell. Con: Aitana Sánchez-Gijón, Pilar Castro, Francesc Albiol y Jorge Bosch. Dirección: Tamzin Towsend. LA ZONA.

Teatro Colón (A Coruña), 8 de Febrero de 2013.

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2 comentarios leave one →
  1. manuel iglesias permalink
    febrero 20, 2013 23:26

    ¿cómo puedo conseguir el texto?

    • febrero 21, 2013 00:10

      Hola. No creo que la traducción española esté publicada. Si te sirviese, el original inglés se puede localizar fácilmente como mínimo en amazon, al precio más que razonable de 8 libras (y supongo que también estará disponible mediante otros canales…). Busca “Speaking in Tongues”, de Andrew Bovell.
      Saludos!
      H.

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