Skip to content

‘La Anarquista’, o ¿crimen y castigo?

diciembre 31, 2012

Acierto pleno del Teatro Español al haber estrenado paralelamente a Broadway -donde, por cierto, se ha pegado un batacazo de los que hacen Historia y ha sido cancelada casi de inmediato…- La Anarquista, el último texto teatral de David Mamet, probablemente uno de los dramaturgos más importantes de la actualidad. Hay que valorar muy positivamente el hecho de haber conseguido ofrecer un espectáculo que, a pesar de todo, es sin duda de rabiosa actualidad teatral.

Cathy, una mujer que lleva prácticamente toda su vida en la cárcel acusada de haber cometido acciones subversivas y asesinar a un policía a sangre fría durante su juventud, debe enfrentarse ahora a una entrevista con Ann, la severa funcionaria de prisiones que tiene la misión de elaborar un informe que será decisivo para dejar en libertad a la prisionera o condenarla para siempre, poco antes de dejar el trabajo al que se ha estado dedicando durante años.

Sobre este eje argumental, Mamet –como acostumbra en sus obras- aprovecha para reflexionar sobre temas más complejos, como el uso del lenguaje para manipular a las personas, los diferentes significados del lenguaje y cómo pueden influir en el mensaje que se transmita, la capacidad para modificar una conducta a través de la religión, la (no) existencia de la capacidad de arrepentimiento, o cómo influyen los principios de una persona en su comportamiento. Como sucede siempre en los textos de Mamet, las fronteras entre el bien y el mal y lo correcto y lo incorrecto pronto empiezan a difuminarse peligrosamente. Los diálogos se sirven a velocidad de crucero, con una prosa afilada y que recurre con frecuencia a la ironía, y no queda títere con cabeza a la hora de disparar dardos contra casi todo y casi todos. Mamet en estado puro. Este es el mayor atractivo de un texto que, escrito de otra manera o incluso bajo otro ritmo, podría caer en lo farragoso. Afortunadamente, no es así.

Es cierto que dista de ser la obra más lograda de Mamet, y no tendrá la redondez de otras piezas suyas –veamos tres ejemplos de cosas que se podrían revisar: el registro y las temáticas que se abordan parecen a veces excesivamente cultos para los personajes que hablan, el uso del lesbianismo parece un lugar común que aquí no siempre resulta del todo pertinente, y tal vez nos quedemos con ganas de saber algo más sobre las circunstancias reales que han convertido a Ann en lo que es hoy-, pero el estilo inconfundible del autor está indudablemente ahí, y su frescura siempre se agradece.

Otro acierto de este montaje es presentarlo en la Sala Pequeña del Teatro Español, un espacio diminuto y hasta un punto claustrofóbico, en el que las actrices están literalmente encima del público –apenas 8 filas dispuestas en grada-, de manera que podemos respirar con ellas, y estudiar cada gesto. Además, la estructura de la sala en sí se presta muy bien a transmitir el ambiente de encierro carcelario en el que transcurre la acción.

Sobre el escenario, la nada más absoluta: una mesa y dos sillas. José Pascual hace lo que tiene que hacer, que es evitar el estatismo y aportar fluidez a la función sin que se pierda concentración en el texto: en este sentido, es un acierto de no dejar la conversación en un diálogo estático: ambas mujeres se mueven, se sientan, se levantan, se pasean y viven su encuentro con naturalidad.

Pero un espectáculo como este, de texto, precisa de dos actrices de raza que han de enganchar al público y conducirle a través de unos diálogos servidos, como digo, a velocidad trepidante. Aquí, las hay.Como Cathy, Magüi Mira vuelve a demostrar por qué es una de las grandes actrices españolas: hay un dominio absoluto ya no solo del texto, sino también de la escena –¡con qué fuerza clava su mirada desafiante tanto en Anne como en el público, demostrando que es Cathy quien controla la situación…-, y pasea a su poliédrico y ambiguo personaje a lo largo de sus múltiples caras siempre con convicción, de manera que llegado un punto es casi imposible saber cuándo miente y cuándo dice la verdad. Su Cathy a la vez honesta, sincera, hipócrita, punzante… Un monumento a la ambigüedad que la valenciana plasma como si ya fuese parte de sí misma. Junto a ella, encontramos a Ana Wagener –una de esas eternas secundarias que siempre hacen trabajos brillantes, por fin elevada a protagonista- que está a su misma altura como una carcelera hermética, regia, como una olla a presión a punto de explotar, que lucha por no salirse de sus casillas de un momento a otro superada por la presión de su contrincante. En un personaje que es en apariencia la antítesis de Cathy, Wagener brinda otro trabajo formidable, en el que demuestra que más que actriz es creadora de personajes, porque consigue que ninguno se parezca a nada que haya hecho antes. Esta vez sucede de nuevo. No se me ocurre mejor elogio para una intérprete. La química entre ambas es evidente, y se consiguen momentos de una agresividad impagable.

Ya solo por el tremendo duelo escénico que se disfruta sobre el escenario, creo que este estreno es un espectáculo de visión obligada, porque rara vez se puede disfrutar de dos talentos de esta categoría midiéndose en las distancias cortas. Pero, además, la prosa de Mamet aparece casi tan estimulante como siempre.

H. A.

Nota: 4 / 5

 

“La Anarquista”, de David Mamet. Con: Magüi Mira y Ana Wagener. Dirección: José Pascual. TEATRO ESPAÑOL.

Teatro Español (Sala Pequeña), 19 de Diciembre de 2012.

Anuncios
One Comment leave one →
  1. milunadeplata permalink
    diciembre 31, 2012 09:10

    Gracias, Hugo, por tu crtica y por tu prosa.

    Susana

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: