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‘O Profesional’, o sobre tiempos difíciles en tiempos difíciles

diciembre 14, 2012

Espectáculo en lengua gallega

Son –siguen siendo- tiempos difíciles para el Centro Dramático Galego que, en apenas 9 meses y por cuestiones político-económicas, ha tenido que sobreponerse al fulminante cese de su anterior directora –Blanca Cendán-, a la cancelación de una nueva producción prevista –iba a ser un texto de Neill LaBute que supuestamente iba a dirigir nada menos que Andrés Lima-, al regreso de Manuel Guede Oliva como nuevo director –un nombre que marcó una época en la institución gallega- y a la sustitución del nuevo montaje por la reposición de un montaje que el propio Guede había propuesto en Portugal hace algunos años, O Profesional de Dusan Kovacevic.

Visto el panorama, es ciertamente encomiable que Guede haya conseguido levantar algo para presentarlo en apenas 5 meses, aunque se note en el resultado que las cosas se han hecho con demasiada prisa. Ya desde la elección de la obra, porque O Profesional es un thriller que desvela la mayoría de sus misterios al poco tiempo de empezar. En el convulso Belgrado de los primeros 90, Teodor Teja Kraj, un escritor frustrado que se ha convertido en disidente del nuevo régimen político y que dirige una editorial en las últimas, recibe una visita inesperada en su despacho el día de su cumpleaños. El visitante es Luka Laban, un policía de la secreta, que lleva años investigándole, y ha registrado cada uno de sus movimientos. El cara a cara entre ambos hombres pone de relieve cómo a la vez que la situación política ha dado un vuelco, también sus papeles en la sociedad han cambiado radicalmente, de manera que víctimas y verdugos se confunden. Lo que queda, a fin de cuentas, son dos hombres golpeados por el pasado y el presente, que deben aprender a vivir reconciliados con sí mismos.

Hay en el texto de Kovacevic un cierto aire de fraternidad entre dos hombres que pueden estar en las antípodas del pensamiento, pero que nunca querrían llegar a las manos el uno con el otro. Ambos son pacíficos. Este hecho –y el de que el agente Laban desvele su identidad al poco de empezar-, aleja a la obra del terreno del thriller –que habría funcionado mejor a todos los niveles-, y la sitúa en un marco de teatro social, que exige un profundo conocimiento del conflicto para su entero disfrute. De otra manera, parece crearse –salvo en un par de escenas hacia el final- una cierta barrera entre texto y público, que impide un completo y correcto disfrute de una obra que, después de todo y si se analiza el texto, es menos compleja de lo que pretende ser. Falta un poso, ese algo que haga que nos impliquemos con la problemática de los personajes, indispensable para implicarse con la función en sí, y que quizá podría haberse buscado mediante un mayor compromiso en el posicionamiento psicológico de los personajes. Además, Kovacevic incluye dos personajes secundarios –la secretaria de Teja y un hombre que debe ajustar cuentas con la editorial- que no aportan absolutamente nada, y son, después de todo, meras caricaturas. La obra podría haber sido exactamente igual sin que estos dos personajes apareciesen: basta con mencionarlos.

Dicho esto, es encomiable la puesta en escena que presenta el CDG, aunque presente las flaquezas propias de un espectáculo que se ha ensayado en la mitad del tiempo de que se dispone normalmente, además de todas las dificultades arriba mencionadas. De entre los dos actores protagonistas, Miguel Pernas aporta su ya conocida presencia escénica, y su poderosa voz al personaje de Teja. La dicción, sin embargo, es ocasionalmente confusa, y se le ha visto crear personajes más “realistas” en otras producciones –estaba mucho mejor, sin ir más lejos, hace solo unos meses en Último Cowboy-. Ernesto Chao, como el visitante, el Profesional que da título a la pieza, podrá tener mejor dicción que Pernas, pero no consigue apartar a su personaje de la frialdad en casi ningún momento, y eso que el rol es pura humanidad. También se le ha visto en trabajos mejores recientemente. Resulta sorprendente encontrar a toda una Rebeca Montero –actriz de probada solvencia que ha protagonizado importantes y exitosos montajes con esta compañía- en un papel tan insustancial como el de Marta. Hace lo que se le pide: tiene presencia, gesto y dice bien el texto, pero de donde no hay no puede sacar, y el personaje es el que es… A Rodrigo Roel, por su parte, sus escasas seis frases no le dejan demostrar más que una rotunda presencia escénica muy acorde con el personaje.

Encontré muy acertada, sin embargo, la propuesta escénica. La escenografía de Jose Carvalho Araujo es sencilla, pero expresiva, y la iluminación de Juanjo Amado sabe resaltar muy bien momentos cruciales del texto. En la dirección de Manuel Guede Oliva hay algunas ideas llenas de fuerza estética innegable –la manera de marcar las entradas y salidas es brillante, como lo es el uso de la ventana colgante-, aunque falta un trabajo de mayor profundización psicológica con los intérpretes. Algo que, si tenemos en cuenta que ya había dirigido este mismo montaje en Portugal –con otro reparto, claro-, seguramente habría llegado aquí, de haber contado con mayor tiempo de ensayos.

A pesar de las flaquezas que pueda tener este espectáculo, hay que aplaudir que el CDG haya podido montar una producción este año –aunque no sea ni nueva ni propia-, y hay que animar al equipo. Cuando la situación se normalice, seguro que irán llegando propuestas más sólidas: Guede podrá gustar más o menos en su estilo personalísimo, pero ya ha demostrado varias veces que puede hacerlo.

Casi sonrojante la escasísima asistencia a la primera de las dos funciones programadas: unas 25 personas escasas –tal vez incluso menos-, entre las que se contaban críticos, directores, actores y actrices… Sin ir más lejos, he estado en ensayos generales de teatro y ópera con más público. Lo más triste es que ya no es la primera vez que pasa con esta compañía: en la Salomé de hace menos de dos años, la asistencia de público fue también testimonial. Ahora que comienza una nueva etapa, urge hacerle un lavado de cara al  CDG de alguna manera: si el público pierde la fe en la compañía, mal vamos.

Nota: 2.5 / 5

“O Profesional”, de Ducan Kovacevic. Con: Ernesto Chao, Miguel Pernas, Rebeca Montero y Rodrigo Roel. Dirección: Manuel Guede Oliva. CENTRO DRAMÁTICO GALEGO / COMPANHIA DE TEATRO DE BRAGA.

Teatro Rosalía de Castro (A Coruña), 4 de Diciembre de 2012.

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