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‘Viaxe a Ningunha Parte’, o sólido viaje a la reiteración

diciembre 11, 2012

Espectáculo en lengua gallega

Sarabela Teatro vuelve por la senda de las propuestas originales y complejas al mismo tiempo, presentando esta vez la adaptación teatral en gallego de la archiconocida novela El Viaje a Ninguna Parte (1985), de Fernando Fernán-Gómez, que permanece en la memoria colectiva por la adaptación cinematográfica que el propio autor dirigiría y protagonizaría al año siguiente de la publicación del libro.

Readaptar un material tan conocido no es tarea fácil –y menos para una compañía relativamente pequeña y en los tiempos que corren-, y en este sentido hay que aplaudir que la propuesta escénica de la compañía desborda imaginación. La directora y adaptadora, Ánxeles Cuña Bóveda, se apoya en una escenografía básica pero muy funcional y bien planteada –Suso Montero– para crear un espectáculo que tiene en su dinamismo una de sus mayores virtudes: todos los cambios escénicos suceden a la vista del público, sin que la acción se detenga nunca, y no hay miedo a romper la cuarta pared, y utilizar la platea cuantas veces sea necesario: no en vano, la compañía Iniesta-Galván irrumpe al comienzo en pleno por la platea entonando “Caminito”, en un claro guiño a esa sensación de constante desplazamiento a la que se enfrentan los faranduleros. No se trata de desvelar sorpresas, pero esta no será ni mucho menos la única vez que alguien aparezca por la platea. Asimismo, la iluminación de Pedro Fresneda sabe delimitar bien el espacio escénico, para permitir tener acciones paralelas con total naturalidad. Hay también una estupenda dirección de actores, que plantea con especial acierto y sentido de la comedia aquellas escenas metateatrales, particularmente conseguidas.

Sin embargo, quizá en busca de tratar la adaptación con la máxima fidelidad posible al original, se acaba teniendo la sensación de reiteración de contenidos, sin que afloren nunca los verdaderos conflictos de los personajes, que siempre quedan en un segundo plano. Al final, uno tiene una cierta sensación de que se han visto demasiados enredos de cama, demasiadas escenas de metateatro… y las casi dos horas que dura el espectáculo acaban pesando, por una cierta sensación de que, de alguna manera, ya hemos visto antes la información que se nos –vuelve- a dar. Es casi el único pero que se le puede poner a este espectáculo, que se redondearía bastante recortando material de aquí y de allá, porque hay momentos ciertamente brillantes –sobre todo al comienzo y al final, siendo la parte central algo más floja-.

Siempre y cuando se dejen de lado las ideas que uno traiga preconcebidas de casa a través de la película, funciona muy bien el elenco actoral -8 actores dan vida a unos 14 personajes-, que funciona como un todo coral. Fernando Dacosta tiene la presencia y la humanidad requeridas para construir a Carlos Galván –acaso se nos antoje un poco joven para el papel, pero no por esto dejaremos de destacar su impecable trabajo-, al mismo tiempo que Lino Braxe sabe construir un Arturo Galván con la rotundidad que requiere el patriarca, sin descuidar la humanidad ni en los momentos en los que debe ser cómico: nunca hace ridículo a su personaje, y eso es todo un acierto. Pero si alguien descolla entre todos es el Carlos Hijo que construye Jorge Casas, en un trabajo actoral ciertamente formidable, porque aunque está bastante alejado de la adolescencia que se le supone al personaje, sabe entregarse a la parodia con naturalidad, creyendo absolutamente en lo que hace: es su única opción para el triunfo, y lo consigue rotundamente. También Nate Borrajo construye una Rosa llena de énfasis juvenil, y Sabela Gago recrea bien su Xulia, como una olla a presión a punto de explotar en cualquier momento. Fina Calleja –Xoana- y Elena Seijo –Sara Maldonado, en un curioso ejercicio de cambio de sexo de uno de los personajes- completan el elenco con acierto. Pero hay que destacar también el excelente trabajo de un Josito Porto que se desdobla en cuatro personajes episódicos, a los que dota de gran diferenciación sin el menor problema –pregonero, empresario, autor de teatro y director de cine-, en un trabajo actoral completísimo y complejísimo, que será secundario, pero es ciertamente destacable y no hay que perder de vista.

El resultado es, como digo, un buen espectáculo, que seguramente ganaría enteros ajustando algunas cuestiones de estructura del texto dramático, aun a riesgo de no ser tan fieles al original.

H. A.

 

Nota: 3.25 / 5

“Viaxe a Ningunha Parte”, de Fernando Fernán-Gómez. Con: Fernando Dacosta, Lino Braxe, Jorge Casas, Nate Borrajo, Sabela Gago, Fina Calleja, Josito Porto y Elena Seijo. Traducción y dramaturgia: Ánxeles Cuña Bóveda. Dirección: Ánxeles Cuña Bóveda y Tito Asorey. SARABELA TEATRO.

Teatro Rosalía de Castro, 1 de Diciembre de 2012.

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