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‘¡Se Quieren!’, o una sitcom teatral

septiembre 26, 2012

A veces en el teatro pasan cosas curiosas como espectador. Había visto una producción completamente distinta de “¡Se Quieren!” –pieza de sketches estrenada en Francia en 1996 y escrita por Pierre Palmde y Muriel Robin-, entonces interpretada por Amparo Larrañaga e Iñaki Miramón con dirección de Esteve Ferrer, el 12 de Marzo de 2004 en el Teatro Rosalía de Castro de A Coruña, a poco más de 36 horas del atentado del 11-M. Entonces –con el teatro a reventar y la función comenzando con más de media hora de retraso a causa de la multitudinaria manifestación que cortaba la zona- pensé que quizás no estaban los ánimos como para presentar una comedia ligera de este estilo.

Nunca pensé que volveríamos a encontrarnos, pero 8 años después y en otro teatro, aquí vuelve “¡Se Quieren!”, en una nueva producción. Nueva versión, nuevo director, nuevo montaje y nuevos actores. Sigue pareciéndome la comedia ligera que es, pero creo que viene en un momento igual de convulso, pero esta vez mucho más propio para ir teatro a reírse y pasar un rato agradable, sin más pretensiones. Que de vez en cuando también es necesario

“¡Se Quieren!” es una sucesión de sketches que –sin implicar necesariamente siempre a la misma pareja- reflexionan sobre el matrimonio y la convivencia en pareja partiendo del día de la boda: los suegros, los amigos gays, el carnet de conducir, los amantes secretos o la falta de comunicación en las parejas son algunos de los temas que aparecen en los sketches que conforman esta obra. Sketches de humor directo, blanco y –como pasa casi siempre en una obra de sketches- unos mejor trazados que otros. Simpáticos en general, llevan más a la sonrisa que a la carcajada, y los 80 minutos que dura la función sirven como un rato de entretenimiento. Puede que ninguno sea especialmente memorable –los mejores tal vez sean el del carnet de conducir, el los hoteles y la larga discusión final-, pero todos se mueven en un nivel medio muy honesto y llevan a la simpatía.

La versión española del texto la firma esta vez Miguel del Arco, que parece haber captado la ligereza del texto original, acercando estos diálogos a los de una sitcom cualquiera. Y es que esta obra tiene, por tono, estructura y situaciones, mucho de sitcom televisiva presentada sobre un escenario.

Así lo ha entendido también Gabriel Olivares, que presenta un montaje limpio e ingenioso, que, a pesar de contar con solo dos actores –y un tercero puntual y anónimo- mantiene el ritmo frenético que requieren este tipo de espectáculos, siempre y cuando los sketches lo hacen posible; y en el que los elementos necesarios para cada escena aparecen y desaparecen a placer. Lo mejor claro, esos faros que anticipan una estructura de Mercedes-Benz. Diseña la escenografía –concisa pero original y funcional- Anna Tussell. También Olivares parece consciente del espíritu de sitcom de esta obra, cuando acaba situando los últimos sketches como escenas de una de esas teleseries, en este caso “Nada que Decir”, con un matrimonio aguardando en casa la llegada de unos invitados a cenar. La idea es hilarante y –quizás por el guiño en sí- sea esta la sección que mejor funciona: porque en la estructura de los diálogos y en la actuación de los actores ese género del que esta comedia es indudablemente prima-hermana.

Tanto Enrique San Francisco –que estuvo inicialmente en la producción anterior de hace ocho años, pero hubo de retirarse debido a un accidente después de las primeras funciones- como Cristina Gallego son dos actores que están bregados en este tipo de productos: reparten las réplicas con la agilidad precisa, y saben acentuar debidamente aquellas que lo necesitan para recargar la comedia, conectar con el público y provocar su hilaridad. No hay mucho que objetar en sus trabajos dado el tono de la obra: acaso un par de pérdidas de texto de San Francisco, de las que sabe recomponerse con tablas. Sorprende en ella muy positivamente ese cierto deje almodovariano que aparece de vez en cuando y le permite replicar a velocidad vertiginosa cuando los nervios de su(s) personaje(s) se desbordan.

El público responde con carcajadas, y se pasa un rato agradable, y, como digo, el espectáculo está bien servido. Posiblemente no recordemos nada pasado un tiempo –de hecho, yo mismo no recordaba prácticamente nada de aquella función de hace 8 años…-, pero es indudable que la obra cumple con su función de entretener y hacer desconectar un rato al público. Sin otras pretensiones. En tiempos actuales, entretener y ayudar a desconectar es sin duda una de las funciones del teatro. Lo olvidaba: la acústica del Teatro Colón, al menos desde platea sigue siendo sospechosísima…

H. A.

Nota: 3 / 5

“¡Se Quieren!”, de Pierre Palmade y Muriel Robin. Versión Española: Miguel del Arco. Con: Enrique San Francisco y Cristina Gallego. Dirección: Gabriel Olivares.

Teatro Colón (A Coruña), 20 de Septiembre de 2012.

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