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‘Tres no Bambán’, o la importancia de tener un buen texto

abril 26, 2012

Espectáculo en lengua gallega

A veces es curioso comprobar cómo la calidad de un texto y la honestidad a la hora de presentar un espectáculo pueden ser factores determinantes en el resultado de una función. La compañía gallega Espello Cóncavo repescó Tres no Bambán (1989), un texto del italiano Luigi Lunari (1934-) que ya habían presentado hace más o menos diez años con el mismo elenco que ahora. Un montaje sencillo, esencial, sin artificios, que otorga todo el peso a la calidad del texto y al trabajo de unos actores que tienen el trabajo bien rodado.

Tres hombres –un industrial, un capitán del ejército retirado y un profesor de universidad- llegan a un mismo edificio por separado. Cada uno de ellos cree estar en un lugar diferente y para una cita diferente con personas que, por supuesto, no están allí. ¿Es posible que todos se hayan equivocado de dirección? Aparentemente, nada sucede. Los tres se marchan en busca del lugar al que se dirigen… pero algo les hace regresar, pues los tres están firmemente convencidos de que ese es el lugar en el que se les ha citado. Para terminar de complicar las cosas, una alarma anticontaminación que está apunto de sonar impide a los tres hombres salir de la casa, por lo que deben pasar la noche juntos y encerrados. Todo bien, hasta que comienzan a ocurrir extraños eventos de difícil explicación –puertas que se abren y se cierran a placer según quien las abra, neveras de donde aparecen y desaparecen las cosas…-. Es entonces cuando los tres hombres deben plantearse seriamente dónde se encuentran, si están a salvo o no, y si existe alguna manera de salir de aquel lugar.

La comedia de Luigi Lunari une elementos de teatro del absurdo con elementos paródicos de thriller, para crear un texto que es, después de todo, una irónica denuncia de la sociedad. Un texto que no deja títere con cabeza, y que usa a tres estamentos de la sociedad para atacarlo todo y a todos, mediante unos diálogos plenos de mordacidad que garantizan la risa continuada. Esta es la mayor virtud del texto, que se mantiene constantemente en punta, engancha desde el principio y no te suelta. Una historia donde lo importante no es lo que pasa, sino lo que se dice; y una historia que toca críticamente tantos temas que es imposible no implicarse directamente con alguno. Un texto que quizás podría verse como una suerte de parodia del existencialismo presente en A Puerta Cerrada (1944), de Jean Paul Sartre, y que está extremadamente bien escrito: el ritmo no cesa, los gags funcionan, y deja lugar a la reflexión. Además, casualmente llega en un momento histórico estupendo para presentarlo, y se antoja de una tremenda actualidad. En este sentido, se ha acertado al introducir en la traducción de Silvia Gaspar elementos de la más rabiosa actualidad española, como por ejemplo referencias a la crisis económica. El teatro debe ir por ahí.

Sencillo pero funcional el montaje de la compañía gallega, sin estridencias de ningún tipo. La escenografía (RTA) es básica y funciona bien en un escenario pequeño como el Forum Metropolitano –tal vez, eso sí no funcione tan bien en un teatro de mayores dimensiones…-, y la iluminación (Eduardo Alonso) funciona sin lujos. La selección musical (Xabier Pan) parece también bastante acertada. La dirección de Arturo López funciona sin estridencias, y parece consciente de que lo importante del espectáculo radica ante todo en el texto. Es una salida inteligente.

Buen nivel medio en los actores, que realizan un inteligente trabajo de grupo en el que ninguno destaca sobre los demás –seguramente tampoco se pretenda-, y en el que se nota que el espectáculo está muy rodado. Los tres hombres encerrados –que cargan con todo el peso del espectáculo- son Xabier Pan, Fernando Morán y Arturo López, trabajando en equipo, y confiando siempre en el resto, desde una química palpable; capaces de sobreponerse incluso a algunas pérdidas de texto cuando surgen –e incluso incorporarlas a la comedia- con una naturalidad que raras veces se encuentra en un escenario: esto solo se consigue a base de funciones y funciones, y aquí –sea por ahora, o sea por las de hace años- se nota que las hay. También Teresa Horro, como un cuarto personaje tan puntual como fundamental, sabe encontrar su sitio y su momento para integrarse –aunque sea brevemente- en la comedia.

El resultado es un espectáculo pequeño pero honesto y sin artificios, sin otra pretensión que divertir, fundamentado ante todo en un texto de calidad. Hay comedia inteligente -algo que, desgraciadamente, cada vez más difícil de encontrar-, y el público se lo pasa francamente bien; después de todo, esto es lo más importante.

H. A.

Nota: 3.25 / 5

“Tres no bambán (Tre sull’atalena)”, de Luigi Lunari. Con: Xabier Pan, Fernando Morán, Arturo López y Teresa Horro. Dirección: Arturo López. ESPELLO CÓNCAVO.

Forum Metropolitano, 21 de Abril de 2012.

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