Skip to content

‘Antes te Gustaba la Lluvia’, o cosmética del dolor

febrero 11, 2012

Hablar del tándem Miguel Ángel Solá-Blanca Oteyza es hablar de taquillazos y de sentimientos. Hace ya algunos años, nos pusieron a todos un nudo en la garganta con aquella versión (muy) libre de El Diario de Adán y Eva. Reaparecieron después con Por el Placer de Volver a Verla, una obra ciertamente inferior a su predecesora, aunque nada desdeñable. Ahora, como no hay dos sin tres, se han reinventado: Miguel Ángel Solá se ha bajado de las tablas (renunció a interpretar el personaje protagonista al no considerarlo adecuado a su edad), y dirige a Oteyza, junto a Sergio Otegui, un invitado que viene a unirse al tándem triunfador. Y con Antes te Gustaba la Lluvia han encontrado de nuevo un soberbio texto (esta vez sí) que llevar a escena. 

La dramaturga holandesa Lot Vekemans (1965-) es, a la vista de su biografía, uno de los nombres fundamentales del teatro más rabiosamente actual. Con este texto, Antes te Gustaba la Lluvia, consigue tres cosas que son clave en el éxito de cualquier obra teatral: golpear al espectador, hacerle pensar y presentar a los personajes en la cuerda floja de una situación extrema, aunque siempre sin juzgarles.

Un hombre y una mujer se reencuentran 12 años después de que él abandonase la casa en la que convivían como matrimonio. No se han visto desde entonces y deben tomar una decisión sobre qué hacer con los restos de su hijo pequeño (muerto poco antes del divorcio), ahora que parece que el cementerio debe retirar algunas de las tumbas. La anécdota de este encuentro da pie a que conozcamos las circunstancias pasadas y presentes de ambos personajes, y permite hurgar en el dolor de dos personas que intentan enfrentarse a la vida y a la pérdida lo mejor que pueden y lo mejor que saben.

Sin renunciar a momentos de fuerte tensión dramática, maquillados con finas pinceladas de ironía aquí y allá, Vekemans huye drásticamente de la lágrima fácil (cosa que se agradece), y se mueve desde lo particular hasta lo general: la problemática inicial acaba sacando a flote una maraña de relaciones humanas en las que se podría ver identificado cualquier espectador, independientemente de que la situación personal por la que atraviese sea o no semejante a la de estos personajes. Dos posturas opuestas, dos maneras de vivir, cada una, por supuesto, con sus carencias. Será el espectador el que juzgue quién gana y quién pierde qué en este combate por la supervivencia. Los personajes solo deben decidir si quieren salvarse o prefieren dejarlo correr e intentar seguir con sus vidas.

Ayuda al éxito la perfecta  construcción del diálogo: fresco, directo, libre de cursilerías y encorsetamientos, y con un hábil uso del recurso del punto suspensivo (magistralmente utilizado por la autora); algo que parece que han captado muy bien en este montaje donde a veces lo que no se dice debe completar (o incluso contradecir) lo que se dice. Los silencios y las miradas de los actores hacen aquí el resto.

Para este texto habrían hecho falta dos actores de raza, que se entregasen como bestias escénicas a la función. Aquí, desgraciadamente, dentro de una solvencia, no siempre es así. Lo primero que hay que decir es que se nota la ausencia de ese soberbio actor que es Miguel Ángel Solá. Él dice que se sentía mayor para este personaje, pero yo creo que los espectadores hubiéramos sabido hacer dogma de fe con tal de disfrutar de su trabajo. Lástima. Convence, sin embargo, Sergio Otegui, que no tendrá la genialidad de quien aquí le dirige (seguramente tampoco la pretenda), pero sí es un actor solvente y comunicativo, que sabe crear un personaje adecuadamente introspectivo, humano y libre de aspavientos gratuitos; pero siempre subrayando la tensión reprimida con gran eficacia. Tal vez, eso sí, debería llorar con más naturalidad en la única escena en que debe hacerlo. Baja algo el nivel una Blanca Oteyza que se busca y se encuentra conforme avanza la función: entra recitando un texto, y sus primeros arrebatos de reproche se acercan más por momentos a una sit-com con una señora neurótica que al drama que debería ser. Superado un inicio ciertamente mejorable, se entona, sin embargo, conforme la situación se va volviendo más oscura, y acaba decididamente mejor de lo que empieza. Quizá falte entre ambos la química que sí se respiraba entre Solá y Oteyza, pero a pesar de todo hay grandes momentos de tensión dramática, sobre todo hacia el final.

La escenografía de Miguel García de Oteyza es esencial, y Miguel Ángel Solá acierta paseando a los actores con naturalidad, y marcando miradas, silencios y puntos suspensivos para concentrar toda la atención en el texto que, después de todo, es la razón de existir de este espectáculo: encontrarse con la prosa de Lot Vekermans.

Nota: 3.75 / 5

“Antes te Gustaba la Lluvia”, de Lot Vekemans. Con: Blanca Oteyza y Sergio Otegui. Dirección: Miguel Ángel Solá. LOQUIBANDIA – CONCHA BUSTO.

Teatro Rosalía de Castro, 10 de Febrero de 2012.

Anuncios
7 comentarios leave one →
  1. Daniel permalink
    febrero 21, 2012 08:03

    Es de lamentar que se hayan separado, han hecho cosas inolvidables como esta. Solá es un mago en el escenario, como El Brujo. Son mis qreferidos. Que todo sea para bien. D. L.

  2. Pep catalan permalink
    febrero 17, 2012 15:43

    Quien escribe asi tan inpunemente? Quien supone buena una direccion q fuerza a empezar asi a la actriz y a ella le critica tan facilmente?
    Que sabra este escritor del atormentado y rencoroso Sola?

  3. Carlota permalink
    febrero 16, 2012 11:09

    Me encantó la actuación de ellos dos sin ninguna pega. Soy estudiante y respiro teatro día y noche, hasta sueño en clave de teatro. Toda verdad y toda cercanía me han parecido tanto él como ella. Muy buena.

  4. Héctor permalink
    febrero 15, 2012 20:21

    Muy buena función. No soy un experto en teatro pero me ha gustado a rabiar la actuación de los actores y supongo que el teatro es eso, acción de ellos, reacción nuestra por lo que nos va pasando dentro.
    Y creo que el aplauso fue una rúbrica más que explícita. Yo descubrí algo, por ejemplo, que ante esa situación bien podría haber hecho lo que cualquiera de los personajes. No pude tomar partido, los dos me parecieron un compendio de la humanidad castigada que somos, los dos despertaron mi piedad y mi comprensión. Yo soy ellos, pensé más de una vez, aunque no tenga hijos, aunque mi pareja sea hasta hoy una columna, una viga que soporta todo el peso de lo bueno y lo malo de vivir. A los artistas mi enhorabuena por tanta emoción vertida en estos seres anónimos agradecidos. Hasta pronto y gracias.

  5. Bernard permalink
    febrero 13, 2012 23:44

    Me pareció estupenda. Una obra que podría haber llamado a la inacción se convierte en un cúmulo de sutilezas, gracias al hilado fino de su director y a quienes supieron interpretarlo. El Solá director no desmerece en nada al Solá actor, y eso da ilusión, porque él ya no es un niño, ha pasado los sesenta, y su ejemplo alimenta la esperanza de quienes vivimos por y para el teatro. A él no lo vi entrar al Rosalía, pero sí las dos funciones, tanto me atrapó su extraña energía, y, la del sábado terminó siendo de un nivel inusual, aunque ya me había impresionado muy bien el viernes, y tanto que repetí. Coincido en que el texto es bueno, pero no en que sea la razón de existir de este espectáculo. Conmueve como lo hace por la interpretación, y porque el director no se ve por ningún lado, y porque no es un espectáculo pretencioso aunque logre lo que pretende: llegar a la profundidad de quienes pagamos por sorprendernos y conmocionarnos de alguna manera. . Esta función se ubica muy por encima, hablo de la profundidad con la han encarado, de lo que suele venderse como “teatro”. Soy del Teatro, llevo muchos años en esto; y respeto y admiro a esta compañía porque respeta, quiere y eleva al espectador, conocedor o no de toda la tarea que lo hace. B. M.

    • noviembre 4, 2014 09:35

      Aqui se acostumbraba a decir al pnv que si usbaan el mismo lenguaje que los violentos, les daban alas, como el red bull. Pues mira que en madrid o no han aprendido la leccif3n o se la han aprendido demasiado bien….Un saludo..

  6. febrero 11, 2012 13:08

    A mí me encanta el tándem Solá Oteyza y aunque siento que en este caso no se les pueda ver juntos, me apunto la obra.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: